5183_grafica_pea
Usos múltiples


Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


El tiempo de las mujeres. Las transformaciones visibles e inevitables de la población femenina en México en datos recientes

Todavía, suponemos, en alguna reserva del imaginario o de la representación social de algún habitante de un país lejano, se defina a México, como un país de machos: rurales, pendencieros, flojos, mandones, peleoneros, necios, desobligados, tomadores, gritones y, sobre todo, dominantes en tamaño y acción en el lugar donde estuvieran. Este modelo que heredó al planeta —también suponemos— alguna parte de la muy exitosa cinematografía nacional de exportación de los años cuarenta del siglo pasado, ha ido quedando (si es que existió realmente) en el olvido, debido al cambio generacional de las mujeres. Lo femenino en México, en el pasado reciente, cambio el rostro del país, en tal magnitud que será tarea, por venir, estudiarlo con detenimiento. No será posible entender al México del siglo XXI, si no se analiza el rol femenino y sus mutaciones.

En efecto, el papel de las mujeres en últimas tres décadas se ha transformado en forma contundente e irreversible en México, y cambiado también al mismo. Este hecho tiene tanto en su origen como en sus consecuencias —como cualquier de la dimensión social— múltiples aristas. Para mostrarlo, concentrémonos en los datos duros dados a conocer hace pocos menos de un año por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática.

Según la encuesta inter censal del INEGI (2015), hay más mujeres que hombres en México: 94 hombres por cada 100 mujeres (51.4 %) de los casi 120 millones de mexicanos. Desde la década de los ochenta esta es ya una tendencia y es poco probable que se revierta. La esperanza de vida de las mujeres —según esta misma referencia— es cinco años mayor que la de los hombres; 77.8 años de aquellas, por 72.6 años de los que se espera vivan los hombres. Otro dato: en el 30 % de los hogares mexicanos las mujeres son las que están al frente, lo que significa que son las únicas o las que más aportan al ingreso familiar. Otra hipótesis: el análisis, en este último dato, por estrato social debe ser rico e interesante, si reflexionamos en la migración o en las clases medias urbanas.

El resumen de estos primeros datos, es rotundo: las mujeres en México son más, viven más y resultan, con frecuencia, de una importancia capital para las familias mexicanas que es uno de los pocos factores de cohesión en la urdimbre social que todavía quedan.

Otras variables comenzaron a ser evidentes en esos treinta años de la transformación generacional, como por ejemplo: las mujeres incrementaron su promedio de escolaridad, llegando a ser casi igual al de los hombres; 9.3 hombres por 9.0 mujeres (INEGI: 2015). Este hecho complejo detonó (junto con otros) poderosas y diversas consecuencia que ha terminado por modificar la dinámica social mexicana, de las que sólo mencionaremos dos: la participación de la mujer en la vida profesional, que paso de poco más de cinco y medio millones de profesionistas empleadas en 1990, a poco más de 20 millones de profesionistas que laboran en nuestro país (Barrios: 2016). Este hecho es de una magnitud sin precedente, si pensamos en términos de entornos laborales, mercado de trabajo o incluso cambios familiares y en las parejas. El otro dato relevante que es preciso referir, es la indiscutible transición demográfica, que paso de una tasa de natalidad de 3.5 % en 1970 a 1.8 en el 2015. Para hacer más claro este dato pongámoslo en contexto histórico añadiendo otro dato: el índice de fecundidad de la mujer mexicana (los hijos reales que tiene), en promedio en 1960 era de 6.77% y paso a 2.21 en el momento actual. Son muchos los indicadores que se pueden analizar de esta transformación demográfica, pero sin lugar a dudas la educación estará en el centro de todos ellos.

La mujer que hoy en México, es inédita está más formada, informada, participa, activa y libremente y cada vez debe estar más consciente de que está en la cresta de la ola de la transformación social.

Por último, veamos otro indicador, reciente, tecnológico y cotidiano. El dato es mundial y se relaciona con el uso de las redes sociales. El 74 % de los usuarios de internet, utiliza alguna de las redes sociales (Nielsen: 2012). Aquí también las mujeres dominan con 76 %, sobre 72 % de los hombres. Este mismo estudio documenta que es mayor el tiempo, en promedio, que pasan en redes sociales las mujeres, sobre todo por los móviles. Pensamos que este dato en el caso mexicano incluso se ha incrementado con la misma tendencia en los últimos años con el uso de los dispositivos inteligentes. Este último dato evidencia que el cambio social en marcha no solo es cuantitativo a favor de las mujeres, sino que su participación cada vez lo será más en términos de los nuevos dispositivos tecnológicos a los que, al parecer, se adapta con mayor facilidad.

Referencias

  • Barrios Márquez, A. y Barrios Márquez, O. A. (2016). Participación femenina en el mercado laboral de México al primer trimestre de 2016 .En Revista Economía Actual. Universidad Autónoma del Estado de México
  • Nielsen (2012) STATE OF THE MEDIATHE SOCIAL MEDIA REPORT 2012

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Agregar comentario