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Orientación educativa


Federico Cendejas Corzo


Lo culto y lo vulgar en el español de México

Este texto se centra en los conceptos de lo culto y lo vulgar en el lenguaje y los criterios utilizados por los hablantes que les permiten hacer dicha distinción de manera contundente.

La filología tradicional nos dice que las palabras más allegadas a la raíz latina del idioma son aquellas consideradas cultismos, vocablos que además, no maneja la mayoría de la población.

El extracto culto de la población es aquel que tiene cierto nivel educativo y por consiguiente posibilidades económico-sociales que están por encima del promedio; ellos son los que conocen y manejan los llamados cultismos.

Dice Alatorre que los cultismos son adición o acrecentamiento del léxico y ejemplifica: frígido, íntegro, estrépito, laborar, nupcias, aurícula, fragmento, interrogar, entre otras, son cultismos adaptados en la era moderna: “Desapareció ‘dominum’, pero decimos dominio y dominar; desaparecieron ‘óculum’ y ‘loqui’, pero decimos oculista y elocuencia” y agrega que “Si entraron y siguen entrando en la lengua es porque sirven, porque son precisas”. (79).

Desde mi punto de vista, los hablantes que poseen un mayor número de palabras en su léxico y que además utilizan vocablos que no todo mundo entiende les da cierto prestigio. Un prestigio que ‘apantalla’ a sus interlocutores.

Para ejemplo, me atrevo a contar una anécdota personal que ilustra muy bien a lo que me refiero; hace un tiempo recibí la llamada telefónica de un conocido para felicitarme por mi cumpleaños, me saludó de una manera muy peculiar: “espero no importunarte pero me tomé la libertad de hacer esta llamada para felicitarte” al escuchar la frase anterior tuve unas irremediables ganas de soltar una carcajada (cosa que por cierto no hice), el verbo ‘importunar’ o la expresión ‘me tomé la libertad’ hicieron que sintiera que estaba leyendo una carta formal para el jefe, en lugar de recibir la llamada de un amigo, lo sentí artificial y extraño. Tal vez, de entre mis conocidos, la idea de que sea yo graduado de una carrera y una maestría cuyos títulos jamás pueden recordar y que relacionan con la literatura los haga pensar que hablo todo el tiempo como si fuera José Juan Tablada en sus poemas, situación que es absolutamente falsa.

Lope Blanch agrega al respecto: “decir ‘tome asiento’ o ‘haga uso de la palabra’, resultaría ridículo en el habla coloquial” (56) agrega, por ejemplo, que nadie da ‘un paseo en su corcel’ sino que más bien ‘sale a montar a caballo’.

El habla culta es, como decía, un rasgo de abolengo, algo que puede hacer sentir a las personas, mejores o superiores ante los demás, aunado a ello, son los mismos hablantes cultos quienes segregan y etiquetan a quienes no lo son.

“Así el español de México mantiene la dental de la terminación –ado, así como todos los fonemas consonánticos de las secuencias /kst/, /bst/, /ksk/, /ks/, /nst/, /ks/, /kt/, /tl/ y rechaza como vulgares las realizaciones de tipo cansao, estremo, escusar, costruir, testo, satisfación, aclas, etc.” (Lope Blanch: 7-8)

Vayamos ahora al otro lado, hacia lo vulgar y si bien tenemos un concepto muy claro de aquello que es culto, pues se relaciona directamente con la palabra cultura, pasa lo contrario con ‘vulgar’ pues su raíz ‘vulgo’ no es del todo conocida o común, ironía semántica que me parece muy cierta además. En este sentido considero útil consignar la definición de ‘vulgar’ que la Real Academia Española nos brinda en su diccionario de la versión electrónica:

vulgar
(Del lat. vulgāris).
1. adj. Perteneciente o relativo al vulgo. Apl. a pers., era u. t. c. s.
2. adj. Común o general, por contraposición a especial o técnico.
3. adj. Que es impropio de personas cultas o educadas.
4. adj. Dicho de una lengua: Que se habla actualmente, en contraposición de las lenguas sabias.
5. adj. Que no tiene especialidad particular en su línea.” (RAE, web: 2013).

Las cinco acepciones denotan sin ningún empacho el rechazo y los tintes negativos que tiene esta palabra. Esto no le ayuda demasiado a lo ‘vulgar’, y lo más extraño es que perdemos de vista que el español es producto de la evolución del latín vulgar.

Ahora otro ejemplo personal, hace tiempo trabajé en una radiodifusora universitaria como locutor, el programa a mi cargo hablaba sobre palabras y un buen día se me ocurrió que la palabra tratada fuera ‘chido’, vocablo que el mismo diccionario de la RAE etiqueta de vulgar. Lo más interesante es que recibimos una llamada del público que decía que esa palabra era muy ‘naca’, el equivalente coloquial de vulgar.

Qué tiene la palabra ‘chido’ de vulgar? Será quizás su origen o la clase de personas que la usaron en un principio. Hay que decir que ‘chido’ es un mexicanismo y si se me permite un neologismo es un ‘chilanguismo’ muy concreto, sin embargo, la misma RAE y la sociedad mexicana en general han tenido a bien el clasificarlo de vulgar: chido por ellos.

Otro rasgo, además del léxico, que nos permite distinguir entre lo culto y lo vulgar en el lenguaje es la utilización de la norma ideal del sistema. Al respecto Lope Blanch dice que la norma es un deseo o un afán prácticamente inalcanzable, sin embargo, sí es necesario algo que establezca ciertos parámetros mínimos para poder comunicarnos: “simplificando mucho, diría que es la que esté formada por todo lo que sea común a todas las hablas cultas, a todos los sistemas lingüísticos de prestigio de los diversos países que hablan el idioma español.” (58) La norma la marcan los cultos, los que, dicho sea de paso, dominan las irregularidades de la lengua.

En conclusión, el lenguaje culto, ese que vienen del latín y que hablan aquellos pocos privilegiados con educación y alcances es sólo un reflejo pequeño de lo que es el gran idioma, el que todos hablan, el que todos, aunque no queramos, hablamos (aunque sea de vez en cuando). El lenguaje vulgar, el coloquial, es el que verdaderamente retrata la realidad de nuestra lengua que está viva, en constante evolución, de la lengua dinámica y moderna que es nuestra hermosa lengua española.

Bibliografía

  • Alatorre, A. (1979) “ La lengua de los romanos” en Los 1001 años de la lengua española. Tercera edición. México: FCE, 2012.
  • Lope Blanch, J.M. (2004) “Dialectología hispánica: México” en Cuestiones de Filología Mexicana. México: UNAM.

Lope Blanch, J.M. (2011) “La norma en lingüística” Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

Diccionario de la Real Academia Española, versión en línea consultado en noviembre de 2013.

Federico Cendejas Corzo
Licenciado en Letras Hispánicas por la UNAM y Licenciado en Comunicaciones por la Universidad Anáhuac. México Norte.

abelroca. 03 de Agosto de 2017 10:25

Nos olvidamos que los textos latinos que nos llegan al presente , son eso: la lengua de quienes sabían escribir y ellos no fueron la inmensa mayoría de los romanos que tenían la gracia fundadora de hablar en su lengua nativa heredada de las tribus que conquistaron sus siete colinas, que la sostuvieron en los reinados y sobresalientemente en el ejercicio del tribuno de la plebe frente al Senado con su latín vulgar, del vulgo, de la plebe , de los plebeyos, del pueblo. Una fuente cuestionando: los pueblos romances, sus idiomas heredados del latín tiene una especie de gramática común que no tiene nada que ver con la gramática latina, ésta sobrevive o casi muere en los estudios liberales par el acceso a la licenciatura en Teología, incluso se sabe lo mismo de los diversos dialectos italianos, desde el florentino que rivalizaba con el romano hasta las extraordinarias especies de los dialectos napolitanos y sicilianos del presente, todos con una estructura gramatical diversa de la del latín culto. ¿sobre que bases nacieron las lenguas romances? los gallegos y los portugueses defienden el origen galaico y lusitano como padres de sus lenguas portuguesas y gallegas, los modismos germánicos del francés hacen su lengua oficial, el vasco cantábrico se quiere reconocer en el idioma castellano y qué decir de las lenguas catalana, valenciana e isleña que disfrutan de reconocer sus fuentes prerromanas y que al surgir como lenguas formales romanceando referían: hablamos en lengua romance , aquesta buena para hablar con su vecino. el vulgo hizo vulgares, normales sus gramáticas propias, su vocabulario,su fonética y su axiología popular, folklórica que le dieron identidad pasados los siglos y diversidad en su aceptada comunidad de origen: finalmente el vulgo, volks, folk, pueblo.

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