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Tarea

Cuentos en el muro



El pingüino y la morsa

Había una vez un pingüino llamado Bertiz y una morsa llamada Beatriz, ellos eran muy amigos cuando alguno de los dos hacia algo, el otro también lo hacía, porque se querían mucho eran inseparables; un día Beatriz se perdió en la Antártida, Bertiz preocupado le pregunto a cada animal que veía… ¿No has visto a Beatriz? Y todos le contestaban no, no, no la he visto. Un día Bertiz estaba cansado de buscarla, así que él se puso a llorar, y recordó los buenos momentos que había pasado con ella, tomo mucho aire y tuvo el valor de reiniciar la búsqueda de Beatriz así lo hizo, busco en cada rincón que vio. Después de un año Bertiz conoció al amor de su vida, cansado de buscarla decidió casarse y tuvo muchos pingüinitos y les puso por nombre, Martha, César, Rubí, Marco, Luis y Dalia, esos pingüinos eran muy traviesos, en ese momento Bertiz se acordó como era de travieso al igual que ellos, junto a Beatriz. Al otro día le dijo a su esposa que iba a buscar otra vez a su querida amiga Beatriz y su esposa acepto. Le puso su comida a Bertiz en una mochila, paso un día entero sin descansar y ni una sola pista de ella, pensó que nunca más la volvería a ver, al segundo día Bertiz se despertó muy temprano para seguir buscando, hasta que… de repente vió unas huellas que eran de Beatriz, muy emocionado corrió y corrió, pero muy poco le duro el gusto ya que las huellas empezaban a borrarse, hasta que quedaron borradas por completo, decepcionado regreso a casa, su familia le preguntó cómo le había ido y él contestó lo que había sucedido, al escuchar eso le dijeron a su papá nosotros iremos a buscar a Beatriz, Bertiz acepto y la esposa les puso de comer en sus mochilas, les dio un beso y se despidió de ellos, los pingüinos estaban muy contentos, porque iban a ayudar a su papá, caminaron y buscaron por horas y ni señales de Beatriz, ya se acercaba el anochecer y tenían que conseguir un lugar donde dormir, encontraron una posada y le dijeron a la dueña si podían pasar la noche allí, pero lo que no sabían que la dueña era Beatriz, el único que se dio cuenta fue César por la descripción que le hizo su papá de ella, el emocionado fue a buscar a sus hermanos para comentarles que al parecer Beatriz era la dueña del lugar, de momento ellos gritaron de alegría porque finalmente encontraron a la amiga de su papá, platicaron con ella y la llevaron a la casa , todos muy emocionados le explicaron que por mucho tiempo su papá la busco, sin tener éxito. Al día siguiente juntos en grupo viajaron muy contentos.

El reencuentro fue muy emotivo, se dieron un fuerte abrazo, Bertiz felicito a sus hijos por haberla encontrado.

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