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Usos múltiples


Gabriel García Ayala


Tarde de infancia

Algunas tardes de mi infancia las pasaba en una escuela llamada Rosaura Zapata. Actualmente ya no existe. Estaba en lo que hoy es el eje 10 sur, esquina con avenida Revolución. En frente está el panteón en donde sepultaron a mis abuelos paternos, a quienes tanto amé y con quienes pasé temporadas inolvidables. No recuerdo la razón de asistir a la citada escuela, ya que cursaba la educación primaria por la mañana en la escuela primaria doctor Porfirio Parra. Iba con mi tío Carlos, quien muchos años fue mi compañero de travesuras y de aventuras. Lo que sí recuerdo es que un día del niño, al repartir los juguetes, no me dieron ninguno. No sé si no alcancé o porque en ese entonces era muy tímido y no me atreví a decir que yo faltaba de regalo. El caso es que llegué a casa de mis abuelos muy abatido. Al verme, mi abuelo le pidió a mi tío que me diera unos de sus juguetes. A regañadientes aceptó. Me dio un soldado de madera de color azul. Todavía lo recuerdo muy bien. Medía como 30 centímetros, tenía unos ojos saltones y una enorme nariz, que fue lo primero que desapareció de su rostro. Al pasar los años, al leer la novela de Alfred Jarry, Ubu rey, no sé por qué me recordó al soldado que tuve de pequeño, le encontraba parecido con la marioneta simbólica que es Ubu, una representación de lo grotesco del poder y de la corrupción.

Gabriel García Ayala

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