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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


La ciudad de México o el Estado 32 de los Estados Unidos de Mexicanos. Apuntes sobre su historia a la luz de un fiambre de hongos mazahuas.

Mientras buscaba Abel en sus mentideros cafeteriles chilangos, el hacía su trabajo de campo en los tianguis atlacomulquenses, le encanta la temporada de lluvias, pues el bosque manda sus mejores frutos, casi directos a la boca por mediación las mujeres mazahuas tienen siglos de comunicarse con los hongos silvestres, siglos también de compartir con comunidades su saber y su placer con el manjar de los dioses. Estaba en la casa, llegué un poco aburrido por el transcurrir de las vacaciones académicas my el ocultamiento de Abel y ahí estaba como cuadro de alcatraces de Diego Rivera, solo que de flores de calabaza y de una enorme variedad de hongos silvestres. Pasa Jesús ¿Qué te parece nuestro almuerzo? Sorprendido, no me atreví a preguntar por lo tóxico de algunos. Captó mis dudas, ya saben la telepatía gemelar ¿tú crees que las marchantas mazahuas son imbéciles y se propondría envenenarnos? Mira y sin pensarlo mucho saboreo unos hongos amarillos, para mi muy extraños, ve su color, prueba su frescura, advierte su sabor no lo engulló como pelicano, lo saboreó lentamente antes del segundo mordisco y platícame Jesùs ¿cómo van tus asegunes citadinos, mientras preparo la comida, el gran oso metió unos hongos y las flores de calabaza en el fregadero ¿Te repito Jesús ¿cómo anda eso del gentilicio oficial de “la nueva Ciudad de México?

No se Abel de acción formal, ni convocatoria, solo especulaciones públicas y encuestas periodísticas, media motion—if you know—claro: cales inducidos desde la autoridad y en los dimes y diretes hay quienes se encariñaron con el “chilango” heredado de la colonia con el que los veracruzanos picados de la fiebre amarilla llamaban a los colorados españoles huachinangos de Perote ”lugar a donde huían de la malaria” con ese tono juguetón que es jerga porteña, el témino pasó a “guachilango” y de ahí “chilango”. Luego aplicado a todos los habitantes criollos del altiplano mexicano.

Abel me reclamaba: no te olvides Jesús que por ser México la capital del Reino de la Nueva España, Felipe II rey de España la designó: “La muy Noble y Leal Ciudad de México” en la colonia tras un significativo apoyo de los españoles y criollos urbanos se autodenominaron orgullosamente capitalinos ; ni los madrileños en la Villa del Oso y del madroño se llamaban aún madrileños, menos capitalinos, Madrid en España era novata en comparación con Meshico- Tenochtitlán, capital del imperio azteca y de la Nueva España por obra y gracia desde 1523de Hernán Cortés, de eso presumía el gran rufián.. luego en los albores de la independencia, en el surgimiento constitucional del Distrito Federal en 1824, por cierto homólogo de la capital americana Washington D. C.(en español Distrito Central) y solo hasta el siglo XX sus pasmados habitantes no se llamaron defeños hasta fines del siglo XX y así los siguieron llamando los fuereños de los otros 31 estados.

Por cierto Abel: a fines del siglo veinte los chilangos fueron vistos con enorme desprecio, eran acusados del centralismo priista-en pleno proceso de descentralización federal- que ahogaba las iniciativas de la vida pública y privada de los gobiernos y pueblos estatales, despreciando su soberanía local tanto que por el orgullo autoritario de los personeros de las dependencias federales los acusaron informalmente de “virreyes de la corona federal”, el colmo de su paciencia llegó con una campaña de panfletos con la leyenda: “quieres estar bien, mata un chilango”. El gentilicio vulgar, popular “chilango” pasó a ser objeto del desprecio local a todo bicho defeño que se asomara por sus lares.

Abel: ese desprecio, Jesús, de lo capitalino viene desde los virreyes Borbones de la corona española, pues impusieron un centralismo fiscal muy abusivo: el sistema de las intendencias que fue un terrible aparato que sin exageraciones saqueó en América incluso durante la dominación napoleónica de la España de inicios del siglo XIX impusieron desde allá a los ricos españoles y criollos novohispanos apoyos económicos además de los impuestos normales lo mismo para los otros gobiernos: el Borbón exiliado en Francia, el de José Bonaparte reinando en España y luego en las Juntas independentistas que concluyeron en las Cortes de Cádiz.

Abelito, la dominación napoleónica despertó la voluntad de soberanía de las clases populares españolas impulsadas por las clases medias liberales, antes acusadas de “afrancesadas” las cuales acabaron promulgando la Constitución liberal de 1812 que condicionaba a la monarquìa a sujetarse a ella, en caso que quisiera gobernar. Los diputados americanos lograron ampliar aquella democracia a las antiguas dependencias españolas en América, empeño en el que sobresalieron los mexicanos, entonces novohispanos.

Aquí en la nueva España del siglo XIX las mismas autoridades virreinales, el clero y los ricos españoles y novohispanos se negaron a proclamarla por contrariar a sus intereses. Estos peninsulares mantuvieron su lealtad al emperador Carlos IV de Borbón quien fue protagonista del peor gobierno español, y barberos le encargaron a Manuel Tolsá la hechura de una magnífica estatua ecuestre para la cual se hizo una plaza circular, un zócalo como marco de aquella esplendorosa obra de arte que no fue tanto tuvo un casi: el casi fue descubierto por Doña Ignacia Rodríguez, bellísima y famosa influyente criolla de ese tiempo quien advirtió la ausencia de los atributos viriles del caballo que la muchedumbre mestiza y criolla festejaban, pues la estatua parecía referir indirectamente la falta de virilidad y de autoridad de don Carlos quien ya era moralmente despreciado en la ciudad y alababa en cambio la grandiosidad estética de “El Caballito” así nombrado hasta hoy. La Güera Rodríguez fué además importante protagonista de la independencia nacional, los Léperos y Pelados considerados no súbditos, sino clases infames con la Güera Rodríguez, fueron los paladines del disgusto capitalino. Por cierto y a disgusto de quienes ya sabes: la plaza mayor del virreinato se llamó luego La Plaza de la Constitución de 1812, de la que repelaron los españoles el clero e Iturbide para hacer su independencia de la nueva y liberal España constitucional.

Jesús alabo tu gusto por “la Güera” porque tu clasismo magnifica la innegable participación de esas personas, pero no reconoce también a las miles de mujeres que formaron parte de las tropas de Hidalgo que fueron llamadas la impedimenta por Ignacio Allende, pero que alimentaron a las tropas campesinas a lo largo de esa campaña: ellas hicieron la rapiña de alimentos, la cocina, la mesa y la sobremesa de los campamentos, incluso fueron espías de las avanzadas independentistas, las mujeres fueron parte importante, formal del ejercito de Morelos actuando en la retaguardia ayudando en los cultivos del maíz, el frijol de la alimentación de sus tropas y en la últimas guerrillas las proveedoras de la prófuga subsistencia.

Importante Abel: destacar la participación de las mujeres en la vida nacional, sin ellas, sin su maternidad, sin su crianza, sin su mala educación que Ifigenia Frangos una psicoanalista de los años sesenta del siglo XX decía que en todo macho mexicano siempre hubo, hay y habrá una madrecita: apapachadora, consentidora de las que fue efigie paradigmática Doña Sara García en las películas mexicanas de los años cuarenta del siglo pasado. El machismo mexicano fue uno de los subproductos de la revolución armada, la voluntad política de dominar por medio de las balas, fue casi santificada por el periodismo, la literatura, la cinematografía y la psicología.

Y con ese machismo la capital del país fue la sede triunfalista del machismo político, del autoritarismo revolucionario , México, la capital, fue la antítesis del campo, la vida capitalina antónima de la vida rural, en la capital dominaba el político, el líder sindical y sus pistoleros matones, el catrín y el pachuco, en el campo el ranchero ejidatario , o comunero y el charro, caporal de los latifundistas revolucionarios, luego ascendido a líder laboral; la película que mejor expresa esa contradicción esencial del México posrevolucionario fue “del rancho a la capital” que explicaba el abandono de la producción y la fuga campesina hacia las ciudades particularmente a la ciudad de México que olvidaba sus obligaciones constitucionales con los campesinos que se refugiaron en las ciudad capital que parecía brindarles protección, domicilio, trabajo y servicios y el charro caporal fue ascendido a estrella del cine nacional durante la segunda guerra mundial como expresión de su nacionalismo. ¿Cómo te quedo el ojo Abel?

Los nuevos contrastes de la ciudad de México en la posguerra Jesús revelaron una nueva complejidad, los citadinos, los capitalinos de origen eran competidos en su espacio por las nuevas poblaciones mestizas e indígenas de origen rural, en eso se pareció a las urbes Méshico capital de los aztecas, a Teotihuacan, a Xochicalco, a Chichen Itzá sociedades cosmopolitas o si quieres multiétnicas de origen precortesiano , ahora eran capitalinos, defeños las gentes de origen Náhuatl de las sierra de Hidalgo, de Puebla, los Mazahuas del Valle de Toluca, los Mxtecos del suroeste de Oaxaca, los Zapotecos del Valle de allá mismo, los Mestizos blancos de habla zapoteca del Istmo, los Chiapanecos de los Altos, los Veracruzanos de su larga costa, los Guerrerenses del centro, los Jaliscienses de los Altos y de Guadalajara, sin faltar peninsulares yucatecos de sus tres entidades federativas y gente de todo el país en busca de lo que les faltaba: Paz y Trabajo, al final nuevos capitalinos.

Y también Abel, se hicieron presentes las familias atraídas por el gobierno porfiriano y los posrevolucionarios: los extranjeros de origen europeo y asiático. De los primeros los judíos hebreos del reino Turco, los libaneses, sirios también con pasaporte turco de la primera guerra mundial, los rusos blancos que huían de la revolución leninista, así como los judíos de lengua yiddish perseguidos por Hitler y el mariscal Petain, incluso minorías de lengua polaca, germana entre otros. México, y con ellos los refugiados españoles que huyeron de los castigos esperados del golpe de estado franquista, la capital fue desde entonces una moderna ciudad de gran cosmopolitismo. Los recién llegados en una generación dominaron el comercio, la administración pública, la educación superior, la justicia y hasta la policía aliándose a la camarilla gobernante. Dominaron la ciudad hasta lograr que la familia Slim de origen libanés se colocara como una de las más ricas del mundo México, el D.F.

La ciudad de México era la capital del Distrito Federal y al tiempo la de la República Mexicana en ella nacieron los hijos de los advenedizos, quienes con ello tuvieron aquí acta de nacimiento, dieciocho años después, ellos compartían la mutilada vida ciudadana de los defeños nativos y los paisanos recién avecindados: ciudadanía a medias de la capital de la República, pues el Distrito Federal no dejaba de ser una dependencia del Poder Ejecutivo Federal y su jefe uno de sus empleados: el Jefe del Departamento Central o Federal, designado por el Presidente de la República, con lo cual los defeños no tuvieron la autoridad democrática del derecho de elegir a sus autoridades locales, así que ciudadanos castrados en sus derechos políticos, mangoneados por sus altas autoridades federales provocaron un disgusto latente que tardó en manifestarse , la educación pública y la privada colaboraron en la sumisión de esas generaciones.

Mira Jesús: en medio del barullo de este espectacular contrastante crecimiento demográfico, las fuerzas políticas que hicieron la revolución se dividieron, creando la izquierda política que advertía las limitaciones políticas del partido gobernante empeñado en traicionar la constitución en beneficio de sus particulares la izquierda no solo quería un cambio, además ganar la presidencia por elecciones; aunque las mañas del poder adquirido impidieron su triunfo en ellas: México era la capital de la corrupción gubernamental del sistema de “solo mis chicharrones truenan” y ante la crítica europea, el partido en el poder se defendió mediáticamente criticando al gobierno franquista de la última dictadura fascista, Mario Vargas Llosa , parte de la izquierda intelectual americana respondió llamando al gobierno del PRI “la dictadura perfecta”, por su parte Octavio Paz calificó ese gobierno como “El Ogro Filantrópico” y a la actitud indecisa de los mexicanos .”el laberinto de la soledad”, la juventud escolarizada descubrió de pronto al gobierno como enemigo de la sociedad, contrario a las necesidades de la población, se agitaron, reclamaron multitudinariamente fueron objeto de una represión mayúscula, fueron masacrados, perseguidos, torturados, encarcelados, les hicieron la guerra oscura hasta que los líderes de la disidencia priista se unieron con los miembros del casi inexistente partido comunista y otros partidos socialistas y formaron una coalición de izquierda para participar en las elecciones. El Distrito Federal era la sede del sistema político de corrupción y con ella venció en todas las elecciones siguientes hasta que una concertación con la derecha política les entregó el poder, de ninguna manera a la izquierda de orientación social.

A pesar de todo Abel: la izquierda logró ganar las elecciones en las primeras que se le concedieron a la ciudadanía defeña y ganaron la Jefatura de Gobierno, el éxito parcial aun dotaba al gobierno federal la autoridad policiaca, con ello el poder de la represión ciudadana. La sociedad defeña buscó una mayor autoridad para su minusválida ciudadanía, se trató de hacer el estado número 32, se le buscaron nombres, pareció prender el del Estado del Anáhuac hasta que recientemente se logró el pretendido poder formal de sus fuerzas políticas y autorizado por los Poderes de la Unión, logró acceder al trigésimo segundo estado de la Unión: la Ciudad de México, que hoy busca el gentilicio formal que denomine a sus aguerridos ciudadanos, quienes todavía no se la creen, la ciudad de México sigue siendo la capital de los Estados Unidos Mexicanos, por decisión de todos los estados: de todos modos llegó la ciudadanía completa de sus ciudadanos.

Un poquito de historia Jesús ya en el Anáhuac antiguo, la tribu que llegó en 1325 se autodenominaba aztécatl porque sus integrantes se consideraban los últimos originarios de Aztlán cuando llegaron al centro de lo que hoy es México y en ese tiempo el Anáhuac dirigidos por el supremo sacerdote de su religión llamado Ténoch, quien transmitía las órdenes del dios Huitzilopochtli llamado también Mexi, Meshi, de salir de allá, de Aztlán y no parar hasta reunirse con las otras 6 tribus nahuatlacas, por su liderazgo, los pueblos que dominaron el Anáhuac llamaron a los aztecas y lo aceptaron: Tenóchcatl, es decir: las personas que vienen con Tenoch, cuando fundaron con su nombre Tenochtitlan al lugar inicial de su asentamiento, y tras peores peregrinajes por el valle, vicisitudes lograron imponerse los tenochcas al poder hegemónico de Atzcapotzalco- según aquellos, guiados por su dios guerrero Huitzilopochtli también denominado Mexi, llamaron luego a la su nueva y altiva ciudad: Meshico-Tenochtitlan y a ellos mismos, sus fieles guerreros: los Meshícatl, los Mexica así campearon por toda Mesoamérica hasta que llegó Cortés.

Cortés en Cuba captó el rumor de los indios caribes acerca de un reino de oro y plata al occidente, más allá de donde Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva habían llegado, razón de sus nuevas y propias ambiciones, esa fue la denominación de la ciudad que habría querido encontrar, en Tabasco volvió a tener la noticia de Culhúa y del tirano que la gobernaba, al llegar por el golfo a las playas de Chalchihueycan el dia 3 de mayo de la Santa y Verdadera Cruz.. Lo recibieron los embajadores del Cacique gordo de Zempoala ante quienes lo condujeron con su tropa, dejando Cortés una guarnición en el punto que llamó Veracruz, punto donde fundó el primer gobierno español de una ciudad con un gobierno municipal compuesto de sus ediles: Cortés, Francisco de Montejo y Hernàndez Portocarrero. Cortés dejó en manos de los otros los asuntos de la ciudad.

En Zempoala, Cortés alardeó de sus fuerzas y sus armas ante la población y su cacique se rindió ante él y juró lealtad al rey de España. En tanto embajadores de Moctezuma colmaron de regalos a Cortés y le avisaron de lo peligroso que era el camino a Tenochtitlan, Cortés los intimidó y los largo. El cacique para congraciarse con Cortés le contó la desventura de la dominación meshica de su reinado y que quien mandaba en Meshico-Tenochtitlan, era el tirano Moctecuzoma. El cacique indicó la distancia en días de viaje de los correos a pie, los reinos que debían atravesar-Xico, Xalapa, Xoxocotla, Atalaya Cholllolan, y Tlashcallan para hacerle a la guerra al tirano que los dominaba. Cortés quedó atrapado por imagen transmitida por Malintzin su traductora quien llamó a la legendaria ciudad Meshico-Temishstitan.

Y Meshico, Meshico, Meshico le alborotaba las meninges a Cortés y le dejaba sin sueño hasta que venció a Tlaxcallan y convenció a sus gobernantes que él había llegado desde España a liberarlos de la tiranía meshica, los tlashcaltécatl acompañaron desde entonces a los españoles los guiaron por el paso entre las montañas nevadas, que luego fue llamado el paso de Cortés y desde ahí se pasmó con el espectáculo del Anáhuac, la tropa quedo maravillada; la ciudad de Meshico lucía plateada con los rayos del sol oriente tras las aguas azules de la laguna, nadie en su vida, en sus lecturas , en su leyendas en sus otros encuentros caribeños había visto tan maravillosa cosa, Cortés gozó de la luz que la providencia le había puesto en el camino: Meshico, Meshico, Méshico la veía ya en su dominio: el reino de Cortés desde su pasmosa capital.

Cortés y también Bernal, Jesusito, sucumbieron ante el nombre que las tropas indias pronunciaban con respeto y con temor y no dejaron de mencionarla muchas veces en la Cartas de Relación y en la Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, tras su conquista y destrucción masiva Cortés se resistió a salir de ella y la convirtió en la capital de la Nueva España, su reino, su conquista. Por ese tiempo México se pronunciaba en náhuatl Meshico que sonaba con el sonido de la X castellana. Cortés regresó a España a defender su causa y sus posesiones, pero ya la leyenda negra de sus traiciones había envenenado la imagen que al joven emperador Carlos I de España y V de Alemania que le habían hecho sus detractores, el cual despreció su orgullosa presentación personal y aunque lo nombró Gran Capitán , solo le reconoció el Marquesado del Valle de Oaxaca. Meshico seguiría siendo la capital del Reino de la Nueva España. Cortés hubo de abandonar su querida capital, se refugió en Cuernavaca y en sus aventuras por los mares del Sur, hoy el Pacífico, hasta que decidió regresar a España a defender otra vez sus honores y sus posesiones, nada pudo hacer, murió pobre y mal visto en España y su última voluntad fue la de ser enterrado en el suelo de su amado Meshico, la capital del reino del que lo habían despojado, aquí reposa en la urna del Hospital de Jesús, por él que llevas nombre.

Hoy México escrito con la X grafía castellana del siglo XVI y el sonido de la jota advenediza del siglo XVIII que transformó también los nombres de Xavier, Xuárez, Ximénez, Alexander, Xaúregui, Xungitú entre otros en España y Xaltenco, Xalapa, Xalisco, Xicoténcatl, Xocotitlan, entre otros, aquí en México, Méjico, Messico, Mecsico , y que acabó nombrando al país que fue la Nueva España, que fué y es hasta hoy México, la República Mexicana y su capital: antes y hoy : la ciudad de Mèxico; aunque sus habitantes, tan diferentes, tan complejos, tan inseguros permanecen sin coincidir en el gentilicio que les arrebató la conquista: el de meshicatl, mexica, o el de mexicanos que les arrebató la República Mexicana o el de mexiquenses impuesto por el gobierno del Estado de México para su población, queda el despectivo: chilango, que la costumbre nacional ha impuesto a los citadinos, a los capitalinos del estado no. 32 y capital de los Estados Unidos Mexicanos ¿Cuál adoptarán o les impondrán?

Pueblo de la Candelaria, Coyoacán, Ciudad de México
22 de julio de 2017

La ruta de Cortés

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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