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LA CLASE

Tema del mes

Daniela González Laris


Los Millennials y las adversidades sociales

La Generación Millennial define a los nacidos entre los años 1981 y 2000, jóvenes  entre 20 y 35 años que se hicieron adultos con el cambio de milenio (en plena prosperidad económica antes de la crisis). Actualmente en Latinoamérica un 30 % de la población es Millennial y según una proyección de la consultora Deloitte, en 2025, representarán el 75 % de la fuerza laboral del mundo.

Esta generación ha sido criticada por experimentar distintas características las cuales los han distinguido de otras generaciones que se derivaron de la forma en que fueron educados por sus padres y el impacto del mundo digital en su vida laboral y personal.

Debido a esto han surgido distintas transformaciones en la sociedad ya que presentan un grupo sustancial de la población mundial. Los Millennials son, por tanto, la futura generación de consumidores, usuarios y líderes sociales  que conviene conocer por las repercusiones que se reflejaran en los nuevos y futuros estilos de vida.

No obstante parece ser que entre sus distintas virtudes la resiliencia es uno de los principales conflictos que se ha adaptado en los últimos años. Su peor enemigo son la disciplina y el esfuerzo.

La educación representa pérdida de tiempo

Inconformes, decepcionados y desesperados millennials (representantes del 35% de la población en Latinoamérica) convencidos de dos cosas: el estudio representa pérdida de tiempo y la segunda, que en la actualidad existen infinitas posibilidades de formación académica y múltiples alternativas de aprendizaje.

La accesibilidad a la información por ejemplo, y los constantes accesos a las redes sociales son las razones por las cuales Homero Zambrano, Simon Sinek y Mota, entre otros, aseguran que los millennials han perdido la capacidad de interesarse por las cosas y evitan a toda costa el compromiso y obligaciones, fenómeno que me atrevería a comparar con la corriente de Zygmunt Bauman en Amor liquido.

En el 2003 el Time apoda a este fenómeno social la generación “yo-yo-yo” (narcisista y perezosa) que se ha adaptado como un estilo de vida.

Una Generación que comparte el mismo enemigo: el esfuerzo y la disciplina, y para la mayoría la formación educativa clásica no es más que pérdida de tiempo, molestia y anacronismo y aquel momento de mínimo esfuerzo que se requiere para realizar actividades relacionadas a la escuela lo han apodado diversas fuentes el “ minuto heroico”.

Si dedico tiempo en reflexionar sobre porque el estudio y la Universidad causa este tipo de conflicto existencial en la generación aterrizo en la siguiente pregunta:

¿Qué ser humano consciente reemplazaría actividades placenteras por ojos morados y cansados y adoptaría el café como combustible esencial para sobrevivir por el resto de su formación académica para obtener beneficios a largo plazo?

Me sentí incapaz de comprender lo que leía, escuchaba u observaba a mi alrededor, argumentos de mis compañeros justificando su baja escolar por puro placer, cuando tenía clara la idea que la educación promueve la libertad y autonomía personal de un individuo y que después de leer un artículo publicado por Herlinda Suárez (académica del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM) donde se exponía que solo el 25 por ciento de los jóvenes en México entre los 18 y 29 años de edad se consideraban “privilegiados” por tener la oportunidad de cursar una carrera y que increíblemente el 76 por ciento son privados del derecho a la educación solamente porque el país no tiene capacidad ni posibilidades para brindar lugar a todos, fue entonces que me surgió una intriga vital.

De pronto me percaté de dos cosas más: mis compañeros no solo tenían la oportunidad de estudiar; si no que además lo hacían en una de las mejores Universidades del país.

No obstante, me es más intrigante después de indagar el tema, resulta que los millennials tienen una extensión abundante de herramientas y posibilidades, las cuales no gozaban generaciones pasadas: el acceso a la información, la practicidad, las posibilidades y facilidades de aprendizaje, la multiplataforma y la narrativa transmedia que se relaciona con nuevas formas de lenguaje sin ignorar el fenómeno “multitasking” ( multi tarea), que naturalmente se ha convertido en una necesidad existencial en el estilo de vida original de esta generación y que podríamos definir estas particularidades como un cambio evolutivo de la raza tanto físico como social, y que a su vez fomentan la eficiencia cognitiva.

Evidentemente se habían desarrollado distintas habilidades y a su vez perdido otras como la resiliencia y disciplina.

Es claro que estamos en una transición importante para la sociedad y están de por medio diversos factores, tanto económico como social y humanista, tan fuertes que han fomentado la transformación de distintas áreas sociales, como ejemplo están las corporaciones que se han visto obligadas a adaptar su forma de operación, externa e interna al dirigirse a un público mucho más crítico y exigente y a su vez al público interno que se ha conformado poco a poco por la nueva tendencia de personalidad generacional.

Tengo fe en que no viviremos en una élite en donde los modelos son jóvenes arrogantes, indolentes y faltos de resiliencia, preocupados únicamente por sus “likes” y seguidores en redes sociales, apoyados en la idea que la escuela no es necesaria para ser una persona íntegra y que la comodidad está por encima de todo y todos.

Por lo que creo que todas estas premisas apuntan hacia un balance en la sociedad como menciona “Simon Sinek" el cual establezca orden y una relación más satisfactoria entre los millennials y las nuevas tecnologías en torno a las formas de vida.

Este balance representa vitalidad en un estilo de vida más armonioso en cada individuo.

La interacción sin procuraciones ni restricciones con la tecnología ha generado una deficiencia en la salud de los mismos, esto se refiere al proceso del ser humano en la segregación desmedida de dopamina (sustancia extremadamente adictiva) como efecto de las funciones de las redes sociales y es claro que este balance apoya la idea de procurar diversos ámbitos que estimulen la salud de un individuo. La educación, las relaciones amistosas, el amor, la familia, el trabajo y el impacto que desean tener en la sociedad involucran la misma premisa.

Considero que estar conscientes de todos estos aspectos vitales para un ser integro son logrados únicamente a largo plazo al igual que los proyectos notorios.

La resiliencia potencia la felicidad, el conocimiento te hace libre y la libertad acompañada de voluntad e inteligencia son fortaleza.

Claramente la educación expande la razón y una sociedad que le basta con aprender “alternativamente” me hace cuestionar si efectivamente es viable para un progreso social.

Sinceramente creo que esta grandiosa generación es capaz de tener un impacto progresivo en la sociedad si se compensa el déficit entre el mundo digital y el real, si asimilan la paciencia y destinan tiempo para pensar e innovar.

Tenemos la posibilidad de elegir, y si logramos elegir un entorno adecuado, tenemos la posibilidad de hacer cosas notorias.

El sentimiento de confianza y cooperación se trabajan día a día, pero somos responsables del tipo de sociedad que queremos y de la calidad de vida que elegimos.

Daniela González Laris
Estudiante de la Licenciatura en Comunicaciones. Universidad Anáhuac. México.

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