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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


La democracia no va a la escuela

John Dewey el presunto más famoso educador norteamericano murió decepcionado del fracaso de su llamado a la educación democrática de los Estados Unidos por la voracidad del capitalismo norteamericano desarrollado en la primera mitad del siglo veinte- el período de las “dos guerras mundiales” por el mercado mundial que la anuló para formar la masa de obreros de sus empresas vilmente empobrecidos en la depresión bancaria de 1929 y emplearlos luego como carne de cañón en ellas.

Paulo Freire en Brasil a su vez no pudo ver el Brasil igualitario que surgiría de la propuesta liberadora de la Pedagogía del Oprimido, falló el psicoanálisis social cristiano ante la histórica dominación del feudalismo criollo brasileño de origen portugués. Los negros siguieron siendo indios y los indígenas, negros- objeto de una discriminación destructora- a la par de la supervivencia del feudalismo destructor de la cuenca amazónica de la burguesía brasileña.

Las propuestas de Ignacio Manuel Altamirano, Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet desde los congresos nacionales de educación de fines del siglo XIX hasta la publicación del artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1946 nunca pudieron ver la emergencia de una educación democrática destinada a la formación de una soberanía nacional basada en la formación de una identidad nacional que uniera a los mexicanos en la formación de un poder político democrático destinado a tener un gobierno del pueblo, para el pueblo y POR EL PUEBLO; en cambio vivimos la emergencia de la formación de una faraónica dinastía de más de cuatro generaciones que se empeñan en sostenerse en el poder con un alarde electoral antidemocrático, armada con trampas, ilegalidades y desprecio a la legitimidad de su gobierno, cada vez menos eficaz socialmente; pero más cínico en su impune rapacidad y mas ciego en la visión de los efectos devastadores sobre la personalidad individual y colectiva de los mexicanos formados en las asombrosas debilidades de la escolaridad de los mexicanos.

Tal fracaso educativo es el resultado intencional de la acción política de una clase gobernante formada en sus propias escuelas para la entrega sin tapujos de soberanía nacional de los proyectos, recursos administrativos de las riquezas nacionales al capitalismo norteamericano. La humillación de una clase amplia de más de cien millones de mexicanos en la mas creciente pobreza obligados a educarse bajo la demagogia de un sistema escolar que contraría sus intereses liberadores, aun peor que la vacuna contra la indignación y la acción constructora de un México democrático al que podrían aspirar es portal dominio intencional, cínicamente ajena a los compromisos constitucionales de gobierno,

Conclusión: la democracia mexicana no sale de la “presunta escuela democrática” que sus pensadores, constructores pretendieron y eso ha sido posible por el triunfo de los antivalores construidos intencionalmente por las clase triunfadoras de la “Revolución Mexicana de 1910” y solo para el dominio de la sociedad mexicana, si quiera con la minusválida alfabetización, lo reconocen los niveles medio, superior y los empleadores contratantes.

Y —mal de muchos, consuelo de…— no hay democracia en la vida social: ni en la norteamericana, ni en la brasileña y menos en la mexicana: el espectáculo de las amplias clases pobres norteamericanas cada vez mayores y más pobres, además humilladas ( es decir: cada vez más humildes, con menor dignidad personal) obligadas al desempleo, al subempleo, a la farmacodependencia y a la drogadicción sometidas al discurso y al gobierno al servicio del gran capital se muestran sin capacidad moral para defenderse y menos para construir un orden social a su favor, así lo reconoce el nuevo presidente desde su candidatura.

Tampoco hay democracia en Brasil donde los indígenas de las grandes florestas del país amazónico son totalmente masacrados para expulsarlos de su hábitat devastado para la extracción de minerales preciosos o la plantación de los cereales necesarios para la producción de etanol, sustituto biológico de los hidrocarburos de origen mineral de creciente costo de extracción. La población negra, mulata mayoritaria sometida por una discriminación mediática y carnavalesca usada para ocultar, disfrazarles la negación del acceso a los bienes que la democracia electoral propuso a sus gobiernos y que solo es una rapaz demagogia, las clases gobernantes hoy solo se ocupan en disimular su corrupción, eso si cada vez más difícilmente; lo revelan las favelas que siguen siendo el hacinamiento maloliente, refugio del lumpen y la sombra creciente del capitalismo brasileño

Y en México, aunque los educadores lucharon a fines del siglo veinte por hacer una educación que formara la identidad cultural de la nueva nación independiente, no se pudo hacer ante el poder creciente de una burguesía que entendió el poder presidencial para su propio beneficio, que fomentó la diferencia de clases, que diseñó a la luz de una doble moral dos sistemas educativos antagónicos: uno para las amplias clases sociales campesinas y proletarias de yerma alfabetización, de nula educación democrática y de inepta capacidad para la cultura científica y tecnológica atenuada y disfrazada por una educación en el folklore artístico de las raíces mestiza e indígena y otra: la de las escuelas privadas dominadas por la iglesia y las clases empresariales destinada a formar a los gerentes de los negocios burgueses entre ellos el del gobierno de la república en el dominio de sus instrumentos legales para su irresponsable enriquecimiento y la entrega de los bienes nacionales al capitalismo globalizador, corrompiendo el destino social de sus mandatos constitucionales, es decir: la corrupción del gobierno siempre a favor del beneficio de los mandatarios gobernantes..

La educación, como vemos, no puede vivir la democracia del artículo tercero:¿Cómo puede haber educación democrática como forma de vida y no solo como proceso electoral si a la vista están las elecciones pasadas que mostraron a las clases gobernantes renunciando con todo dolo a su fachada democrática e impusieron todo el poder político y sobre todo moral sobre los derechos ciudadanos. El triunfo ilegal legitimado con todos los recursos corruptos del estado, aceptados cínicamente por sus integrantes ha ofendido una vez al pueblo mexicano que una vez más acaba aceptando tal dominación, esta desmoralización es el peor e intencional efecto del fraude electoral.

México es ya un país de dinastías posrevolucionarias, el grupo Atlacomulco formado desde el gobierno de los carranclanes (el ejército de los ladrones más grande que haya depredado el país en medio de la guerra civil de 1910) domina ahora a todo el país a través de un partido que corrupto hasta su médula renunció a sus objetivos sociales y democráticos.

Hoy la educación para la formación de la cultura y la identidad nacional de Altamirano, La educación promovida por Vasconcelos en los años veinte del siglo pasado como redención de pueblo indígena para liberar su dignidad humillada por la insolencia y europeísmo de los gobiernos del siglo XIX, el fracaso de su modalidad rural a pesar de “la pretendida bendición de John Dewey“ y de la educación democrática promovida por Torres Bodet, tras la segunda guerra mundial quedaron reducidas a la farsa colonialista de una educación desinformada cultural y políticamente destinada a formar a la población maquiladora que surgiera a fines del siglo XX y vigente en el XXI con el Tratado de Libre Comercio con USA y Canadá, y conservadas ante la prepotencia de Trump el actual presidente americano, quien amenaza con imponer mayores niveles de sus beneficios en contra de las actuales migajas que solo consuelan al gobierno en turno, de las cuales l su secretario de educación emplea para proponerse como futuro presidente, quien parece actuar sin saber, sin tener información y menos la que debería tener presente: el fracaso del ex Secretario de Educación José Vasconcelos para aprovecharse de su reforma educativa en su fallida intentona electoral de fines de los años veinte.

Finalmente: la democracia es la que va la escuela y solo si hay democracia, si no, no habrá educación democrática, pues las clases dominantes impedirán con todo su poder la democracia social; sino vean la decadencia de la educación norteamericana, la imposibilidad de la democracia brasileña y las evidencias de ésta en la que todos participamos.

La lección de hoy la dio la dinastía atracomulquense, no en balde mis abuelos de Xocotitlan descubrían a los antepasados de Peña Nieto: “Si el pueblo es de A tlaco (el tlaco, moneda de cobre de medio centavo en la posrevolución de 1920) de ¿a cómo será la gente?

A los míos mis antepasado se Xocotitlan, los de Atlaco les mal dijeron: “los corvas dulces” por “Tlachiqueros” ,es decir por cultivar, chupar con acocotes el aguamiel magueyero que escurría por sus espaldas hasta las pantorrillas para luego, convertido en pulque, comerciarlo como bebida alcohólica o como levadura para el pan de pueblo. Nunca se quitaron el agravio de ser de de a medio centavo, de A tlaco.

¡Lo qué nos falta por hacer! … ya no tendremos otra oportunidad ni la generación del 68, ni la de la apertura democrática: ¡49 años, medio siglo nos contemplan! como diría Napoleón ante las ruinas faraónicas…y aún no se perfila el relevo de las generaciones del siglo XXI educadas en este real fracaso educador.

Ambaró (Atlacomulco) a 15 de junio de 2017

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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