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Deserciones

Mirador del Norte

G. Arturo Limón D.


Juárez el hombre ejemplo de resistencia

Desde lo más entrañable de su historia, el tiempo que vive México ha de reclamar memoria, para enfrentar el desafío que nos trae de nuevo está, nuestra moderna historia, al hacernos necesario volver a combate como Pueblo.

Lo que necesitamos para ello es el espíritu de saber que nadie puede determinar con un destino manifiesto nuestra historia ni determinar cauces ni memoria, que para construirla estamos todos.

La jornada que ha de vivir de nueva cuenta México reclama dejar de lado tutelas y dogmas y enfrentar el engaño, ganando a razón pura nuestro nuevo espacio en esta moderna historia.

Basta ya de decir que no se puede, de quimeras del ayer perdido, es necesario salir al campo de batalla, que está hoy tupido; de corrupción, violencia y desmanes, que agravian a nuestro pueblo en tanto muestran a quienes dicen gobernar tal cual patanes ladrones de dinero y esperanza

Es tiempo de continuar la lucha de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Juárez, Zapata, Villa y Cárdenas siete varones que al país sirvieron liderando causas que a México crecieron.

Son ellos la raíz y el rumbo, que necesitamos para reencontrar lo nuestro, démosle atención a sus legados y honremos su sacrificio de hombres entregados.

Basta ya de tanta indolencia, dejemos de sufrir estoicos y pacientes la muerte de la Patria emerjamos a decir ES NUESTRA y TRABAJEMOS POR DE VERDAD HACERLA PROPIA.

Es hora de ser seguidores del visionario cura de Dolores, discípulos de un Morelos que fue un servidor manifiesto, de un Guerrero que sin cortapisas declaró que La Patria es Primero, de un Juárez impertérrito ante el asedio de propios y extraños, de un Zapata indomable ante la injusticia, de un Villa autorredimido en la lucha del México que hizo su lucha y un Cárdenas estadista que fue con su actuar solidario redentor del Pueblo al que entendió como pocos,

Ejemplo tenemos, hora solo nos falta imitarlo en acción, nadie cambiara el México que padecemos, si no lo hacemos NOSOTROS.

Es tiempo de emprender la lucha, que no será tersa en absoluto, porque el cáncer que agobia a nuestro México que se da con la impunidad la corrupción el egoísmo y la depredación, ambiental y financiera solo se modifica si todos hacemos lo propio y actuamos cambiando paradigmas, basta del que “no tranza no avanza”, basta de que “así son las cosas siempre pasa lo mismo”

Es falso pasan las cosas porque dejamos que sucedan porque no enfrentamos el hecho de que la suerte de nuestra colonia, pueblo ciudad, comunidad o nación será irremediablemente nuestra suerte.

Es hora de decir ¡basta! Es hora de trazar nuevos rumbos.

Trump y los corifeos locales que insisten en que están dadas como las vemos las cosas habrán de encontrar en México la resistencia ciudadana que Maximiliano de Habsburgo encontró hace más de 150 años en Juarez y su generación.

Nosotros habremos de ser la generación del nuevo hombre de la dignidad y la resistencia al despojo, a la impunidad y la violencias que han prohijado desde dentro y desde fuera hombres y mujeres interesados en dar y conceder lo que de todos es a los poderes facticos, ya sean de fuera encarnados ahora en Trump o de dentro en eso que a groso modo llaman la Mafia del Poder en Mexico.

No abundare más, habrá y mucho tiempo espero para ir desglosando el qué y el cómo, ha de ser esta ardua tarea de resistir hoy como ayer contra los enemigos de dentro y fuera de México, por ahora valoremos lo vivido por Juárez en su tiempo aquí su caso:

Juárez es el Modelo de Cambio

No deseo abundar mayormente refiriendo más sobre el mal momento que el país vive, solo deseo invitarle como un gesto de recuerdo de honor y de aprecio, a quien con su apotegma universal es hoy más que nunca imprescindible para entender nuestra realidad con el abusivo vecino del norte.

La frase conocida y poco practicada lo mismo por Maximiliano ayer que por Trump hoy encontrará en Juárez ayer y hoy en su pueblo que somos todos eco y dice así;

“Entre los individuos como entre la naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz”.

Para quien ve insalvable la situación ante Trump hoy lea y reflexione esta carta que el presidente Juárez en la resistencia al imperio representado por Maximiliano le dirige desde Monterrey, NL. 1 de marzo de 1864, justo hace 153 años al momento de escribir estas líneas y aquí estamos aún como Nación Mexicana, atendamos pues el mensaje del Benemérito a Maximiliano;

“Me dirige V. particularmente su carta del 22 del pasado, fechada a bordo de la fragata Novara y mi calidad de hombre cortés y político me impone la obligación de contestarla, aunque muy de prisa y sin una redacción meditada, porque ya debe V. suponer que el delicado e importante cargo de Presidente de la República absorbe casi todo mi tiempo, sin dejarme descansar de noche.

Se trata de poner en peligro nuestra nacionalidad, y yo, que por mis principios y juramentos soy el llamado a sostener la integridad nacional, la soberanía e independencia, tengo que trabajar activamente, multiplicando mis esfuerzos para corresponder al depósito sagrado de la Nación que, en el ejercicio de sus facultades, me ha confiado. Sin embargo, me propongo, aunque ligeramente, contestar los puntos más importantes de su citada carta.

Me dice V. que abandonando la sucesión de un trono en Europa, abandonando su familia, sus amigos, sus bienes y lo más caro para el hombre, su patria, se ha venido V. y su esposa doña Carlota, a tierras lejanas y desconocidas, sólo por corresponder al llamamiento espontáneo que le hace un pueblo que cifra en V. la felicidad de su porvenir.

Admiro positivamente por una parte toda su generosidad, y por otra parte ha sido verdaderamente grande mi sorpresa al encontrar en su carta la frase: “llamamiento espontáneo”, porque yo ya había visto antes que cuando los traidores a la patria se presentaron en comisión por sí mismos en Miramar, ofreciendo a V. la corona de México, con varias cartas de nueve o diez poblaciones de la Nación, V. no vio en todo eso más que una frase ridícula, indigna de ser considerada seriamente por un hombre honrado y decente.

Contestó V. a todo eso exigiendo una voluntad libremente manifestada por la Nación, y como resultado de sufragio universal: esto era exigir una imposibilidad; pero era una exigencia de un hombre honrado. ¿Cómo no he de admirarme ahora viéndole venir al territorio mexicano sin que se haya adelantado nada respecto a las condiciones impuestas? ¿Cómo no he de admirarme viéndole aceptar ahora las ofertas de los perjuros y aceptar su lenguaje, condecorar y poner a sus servicios a hombres como Márquez y Herrán, y rodearse de toda esa parte dañada de la sociedad mexicana?

Yo he sufrido, francamente, una decepción; yo creía a V. una de esas organizaciones puras, que la ambición no alcanzaría a corromper.

Me invita V. a que venga a México, ciudad donde V. se dirige, a fin de que celebremos allí una conferencia, en la que tendrán participación otros jefes mexicanos que están en armas, prometiéndonos a todos las fuerzas necesarias para que nos escolten en el tránsito y empeñando como seguridad y garantía su fe pública, su palabra y su honor. Imposible me es, señor, atender a ese llamamiento; mis ocupaciones nacionales no me lo permiten, pero si en el ejercicio de mis funciones públicas yo debiera aceptar tal intervención, no sería suficiente garantía la fe pública, la palabra y el honor de un agente de Napoleón, de un hombre que se apoya en esos afrancesados de la nación mexicana, y del hombre que representa hoy la causa de una de las partes que firmaron el Tratado de la Soledad.

Me dice usted que de la conferencia que tengamos, en el caso de que yo la acepte, no duda que resultará la paz y con ella la felicidad del pueblo mexicano; y que el imperio contará en adelante, colocándome en un puesto distinguido, con el servicio de mis luces y el apoyo de mi patriotismo. Es cierto, señor, que la historia contemporánea registra el nombre de grandes traidores que han violado sus juramentos y sus promesas, que han faltado a su propio partido, a sus antecedentes y a todo lo que hay de sagrado para el hombre honrado; que en estas traiciones el traidor ha sido guiado por una torpe ambición de mando y un vil deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus mismos vicios; pero el encargado actualmente de la Presidencia de la República, salido de las masas obscuras del pueblo, sucumbirá (si en los juicios de la Providencia está determinado que sucumba), cumpliendo con un juramento, correspondiendo a las esperanzas de la Nación que preside y satisfaciendo las inspiraciones de su conciencia.

Tengo necesidad de concluir por falta de tiempo, y agregaré sólo una observación. Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará.

Soy de usted atento y seguro Servidor

Benito Juárez

COROLARIO


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La defensa de nuestros paisanos de los mexicanos que ven perderse gradualmente su país, requiere acciones contundentes que muestren ante la mezquindad de quien arrebata, la generosidad de quien se entrega a una causa, es tiempo de luchar con inteligencia y dignidad, como legítimos y cabales herederos del legado de Juárez y mostrar que somos capaces de poner en su lugar al “tigre de papel” que tarde o temprano como Maximiliano, resultará ser Donad Trump.

Es cuánto.

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

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