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Orientación educativa

Sentido Común

Hernán Sorhuet Gelós


Al acecho

Nos debe extrañar la importancia que ha cobrado en los últimos años defender la libertad de prensa.

En la era de las comunicaciones y del valor superlativo que tiene la información para alcanzar el bienestar de la sociedad, los medios masivos cumplen un papel preponderante y, por lo tanto, tientan a muchos a tratar de tomar el control de los mismos. En ese singular devenir resulta interesante comparar las políticas y estrategias que suelen aplicarse en medios de comunicación públicos y privados.

A los primeros les cuesta mucho mantener la distancia de las tentaciones de los gobiernos de turno de utilizarlos como medios de propaganda política y partidaria.

Mientras que en los medios privados su lógica depende especialmente de la rentabilidad que consiga, lo que con frecuencia implica luchar por sobrevivir.

Otra amenaza grande que se cierne sobre ellos la ejercen los grandes poderes económicos que pueden concentrar el control sobre ellos.

¿Por qué muchos gobiernos intentan limitar y reglamentar el desempeño periodístico de los medios privados, más allá de la normativa que rigen desde hace años? Es evidente que con esta postura no se trata de evitar futuras injurias, informaciones equivocadas o combatir el mal manejo del idioma. La intención es ejercer alguna clase de control sobre el desempeño periodístico de los medios, especialmente en lo que tiene que ver con qué información se difunde y cuál no, y el tenor de las mismas.

Aunque el tema tiene una multiplicidad de aristas a considerar, nos parece oportuno decir que en una sociedad democrática, lo que debe estar garantizado es el espacio para que existan tantos medios como iniciativas haya. De no surgir limitaciones tecnológicas, debería ser posible materializar un proyecto periodístico sin mayores obstáculos.

Lo que ocurre es que aunque exista una oferta amplia de medios públicos y privados, casi siempre los más consumidos – y por lo tanto los más influyentes en la opinión pública – son un puñado de medios privados. Aunque es la elección del consumidor la que establece esta preferencia, desde el poder político se intenta incidir para restarles protagonismo.

La libertad de prensa es un bien intangible que le confiere salud a una sociedad. Por eso la actividad periodística constituye uno de los pilares básicos para el juego democrático de los países contemporáneos. Como nadie es dueño de la verdad, y cada asunto puede mirarse a través de diversos cristales, la salud social de la que hablamos depende de que exista la más amplia oferta periodística posible.

La gente premia y castiga según su sabio parecer. No deben ser los gobiernos quienes les digan qué medios consumir, o utilizar la censura con la excusa de proteger al público.

No olvidemos que la opinión pública democrática, o sea aquella que es consciente y crítica, es el mayor obstáculo que tienen los medios de comunicación de una sociedad libre, para ponerse al servicio de los poderes políticos y económicos.

Columna publicada en el diario El país el 29.6.2011

Hernán Sorhuet Gelós
Destacado conferencista y escritor uruguayo. Educador, comunicólogo y periodista ambiental. En su vasta obra de libros de Educación Ambiental para niños, incluye temas como el cambio climático, la biodiversidad y los residuos sólidos.

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