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LA CLASE

Tema del mes

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


El poder en Michel Foucault: mirando brevemente el tensor de la relación

“El poder es una vasta tecnología que atraviesa al conjunto de relaciones sociales; una maquinaria que produce efectos de dominación a partir de un cierto tipo peculiar de estrategias y tácticas específicas”. Michel Foucault 1

El discurso es una tecnología humana poderosa y deslumbrante; enceguece e inmoviliza. Por eso en esta ocasión lo escrito se desliza sobre el discurso, en un esfuerzo de mantenerlo intocado, intacto como pieza de museo; o mejor, como un avión que da un giro sobre la ciudad antes de que, irremediablemente, aterrice sobre ella. Acto peligroso, esta vuelta de mirada panorámica o perversa sobre la palabra, porque el discurso no sólo es fuente de comunicación, control, selección, exclusión, normalización, discriminación o traductor de luchas; “sino aquel por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que se quiere uno adueñar”2. El discurso, es el tesoro por el que se pelea dado su carácter seductor y posesivo. Es implacable en su contundencia devastadora. El discurso impone, excluye, prescribe, daña, incita, evita, margina, incluye, debilita, envuelve, persuade, potencia, crea verdades temporales y legitimadoras.

Saber-poder, discurso-poder, estrategia -poder,tecnología-poder: discurso -relación-poder-certeza. Difíciles relaciones desarrolladas y trabajadas obsesivamente por Michel Foucault (Poitiers1926-París,1984, Francia) a lo largo de una prolífica obra, que va de la de la normalidad a la locura, de clínica a la enfermedad mental; de arqueología del saber a la genealogía y de ésta a un contundente trabajo que lo mismo analiza la encierro, la sexualidad, la matematización de la ciencia. Sus estudios nos describen en forma clara y profunda la génesis-raíz y razón-de la escuela, la clínica, la prisión, los hospitales psiquiátricos, tendiendo lazos irrefutables entre éstos y posibilitando el entendimiento de la racionalidad moderna y su cara obscura.

El análisis de la obra de Foucault o es complejo o es un giño. Aquí nos suscribimos a ser solo un pequeño gesto. Michel Foucault escapa a las etiquetas teóricas. Porque no es, en sentido estricto, hermeneuta, anarquista, historicista, estructuralista, filósofo, nihilista, pedagogo, sociólogo, psicólogo, criminólogo, etcétera. Aunque a la hayan utilizada para todo eso añadiéndole el pos o crítico (posestructuralista o criminología crítica, por ejemplo). Es en sentido contrario un desmitificador de la Ciencia. Un provocador de los saberes rígidos, autoritarios y dogmáticos. Un quebrantador de “verdades”. Es un riguroso investigador, con frecuencia militante, que encuentra la racionalidad occidental en la costumbre de poder que haya en textos olvidados en bibliotecas antiguas.

Lo anterior reafirma el pequeño abrir y cerrar del ojo izquierdo que esta aproximación sólo podrá aspirar. Moviendo la metáfora: en el mejor de los casos, se trata de abrir una ventana. Es una invitación a la lectura del Poder tal y como lo entiende el hombre que deslumbro al Colegio Nacional francés. El texto introducirá, en forma general, a un elemento que prácticamente atraviesa la totalidad de su obra: el poder. La recopilación de la obra de Foucault crece día con día: conferencias, cursos, escritos perdidos, biografías, recopilaciones, nuevas ediciones, ensayos sobre su obra, como si sus discursos volvieran por él cada vez y en los que nos es evidente que el transversal y detenoador en su pensamiento, siempre fue el poder.

I

El pensador francés señala3 que cuando se habla de poder, es necesario diferenciarlo de aquél que se ejerce sobra las cosas y que da la capacidad de modificarlas, de utilizarlas, aprovecharlas y consumirlas. El poder, sobre el que ha centrado su atención es el que se pone en juego en toda relación humana.

El poder, de las leyes, de las instituciones o de las ideologías, siempre supondrá que alguien lo ejerza sobre otro. El poder es entonces una relación, pero también un modo de acción de uno sobre otros. Una táctica de dominio.

Esta relación es siempre tensa y exige que el otro (aquel sobre el cual se ejerce el poder) sea reconocido y permanezca hasta el final como sujeto de la acción. Por ello ante una relación de poder se abre todo un campo de respuestas, reacciones,. Efectos e invenciones posibles.

El poder, en este contexto, es un conjunto de acciones posibles, en el cual quedan inscritos los comportamientos de los sujetos que son partícipes; incita, desvía, facilita o dificulta, amplía o limita, hace que las cosas sean más o menos probables. En última instancia obliga o impide terminantemente. Pero siempre es una manera de actuar sobre uno o varios sujetos activos.

II

Foucault señala que para estudiar las relaciones de poder es necesario tomar en cuenta los siguientes puntos:
El sistema de diferenciaciones. Este es el que permite actuar sobre los demás: diferencias jurídicas o tradicionales, de status y de privilegio, diferencias en la apropiación de riqueza, diferencia de puesto en el proceso de producción; diferencias lingüísticas o culturales. Todas ellas son condiciones y efectos en la relación.

El tipo de objetivos. Esto se refiere a qué metas persiguen aquéllos que actúan sobre la acción de los demás. Pueden ser: conservación de privilegios, acumulación de ganancias, utilización de autoridad estatutaria, ejercicio de un cargo o función, etc.

Modalidades instrumentales. El poder es susceptible de ser ejercido por medio de la amenaza, de las armas, de los efectos de la palabra, de las desigualdades económicas, de los mecanismos más o menos complejos de control, por conducto de los sistemas de vigilancia, de acuerdo a reglas explícitas o no, permanentes o modificables, con o sin dispositivos materiales.

Formas de institucionalización. Estas pueden articular diferentes elementos: disposiciones tradicionales, estructuras jurídicas, dispositivos cerrados sobre sí mismos, con reglamentos propios y estructuras jerárquicas cuidadosamente definidas. Pueden confirmarse en sistemas complejos como es el caso del Estado que es envoltura y centro de la distribución de todas las relaciones de poder.

Grados de racionalidad. Foucault entiende aquí el perfeccionamiento (eficacia y eficiencia) de instrumentos, tácticas, tecnología y estrategias que utiliza el ejecutante del poder.

III

Recapitulación y tratando de resumir, así sea en forma esquemática,esta aproximación al poder en Foucault, realizamos un enlistado con sus principales posiciones al respecto:

El poder es inherente a toda relación humana. Se encuentra hasta en los más sutiles nexos de la sociedad;

El poder no es un atributo dado de por sí y para siempre. No es una propiedad. Es una estrategia de dominación siempre en renovación;

El poder se entabla. Es una relación siempre tensa;

El poder se define a nivel de mecanismos, de modo de ejercicio y de tecnologías;

El poder es una lucha, una confrontación, una guerra, una batalla del mil caras;

El poder es histórico. Sus dispositivos (tácticas y estrategias) varían según la época y el lugar;

El poder es una relación de fuerza de carácter múltiple. Tiene un polo de dominación e innumerables polos de resistencia;

La relación Saber-Poder – Discurso Dispositivos, es inquebrantable y también tiende a tensarse;

El poder está en permanente actividad. Circula. Jamás se detiene, es casi una maquina de movimiento perpetuo, con energía humana que aspira a generar cuerpos dóciles;
Alguien lo ejerce pero no de la misma forma, ni todo el tiempo. Si lo quiere mantener tiene que mantenerse atento e implementar cambios estratégicos.

Referencias.

1 M. Foucault, Microfísica del poder, Ed. La Piqueta, Madrid, 1980, p.;

2 M. Foucault, El orden del discurso, Ed. Popular, UNAM, México, 1982, p.5.

3 M. Foucault, El poder: Cuadro de conferencias, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, México, 1989, p. 15.

12/VII/2011

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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