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LA CLASE

Educación Ambiental

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán

Texto leído el día 27 de enero del 2017, en el egreso de la XIII generación de Maestría en Educación Ambiental

Corazón, Identidad y pertenencia en Educación Ambiental

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
Es inasible
Pero (aunque suene mal)
Daría la vida
Por diez lugares suyos
Cierta gente
Puertos, bosques de pinos,
Fortalezas,
Una ciudad deshecha
Gris, monstruosa,
Varias figuras de su historia
Montañas
—Y tres o cuatro ríos

José Emilio Pacheco, Alta Traición

Estimados miembros del presídium, alumnos de la de Maestría en Educación Ambiental, generación décimo tercera, autonombrada Dr. Víctor Manuel Toledo Manzur, muy queridos alumnos del Diplomado en Educación Ambiental promoción, 2016.

¡Amigos todos!

Bienvenidos a la fiesta de entrega de reconocimientos de conclusión de los dos programas académicos que tienen como corazón, praxis, estructura y sesos a la Educación Ambiental. Fiesta entendida como culminación académica y como inicio del trabajo hacia la formación en posgrado o hacia el final de la tesis. Bienvenidos de principio a fin.

No tengo que decirles que yo daría la vida por este Programa Académico y también por su colegio de profesores. De esta patria herida, daría la vida también por otras relaciones y naturalezas, por ejemplo: por algunos de sus ríos, que bañan mi memoria, entre los que puedo mencionar hoy el Tecolutla, el Grijalva y sin duda el Rio Bravo, sin muro, como se debe de quedar. Daría la vida, viendo su esencia desbordada que envuelve la selva de los Tuxtlas; también el policromo de azul del mar caribe visto desde la muralla de Tulum; el cielo interminable y mutante de la región de la laguna; por uno consomé matutino un domingo en algún pueblo de Hidalgo; por la mirada de un ser amado, por una riñonada de cabrito compartida; por los arboles añejos que dan sombra en Chapultepec; por el canto vespertino en Durango; por el lago que no se seca en Pátzcuaro; por el polvo de cualquier frontera que me constituye; por la neblina que baja hasta el suelo en la huasteca y nos ciega; por un café y una película un sábado en Coyoacán; por el agua templada de Ixtapan de la Sal; por el intercambio interminable en Tepito o en cualquier tianguis; por la paz de mis perros y la lluvia que no cesa y los grillos que arrullan y los tacos de camarón de Santa Rosalía y la forma en que usamos los diminutivos los mexicanos.

Sí, es cierto José Emilio, la patria no puede amarse abstractamente. De ella se aman las cosas concretas como la tumba de los padres, la mano de los amigos, la transformación de la vida de los alumnos, el consejo de los viejos o de los hijos, los recuerdos de la infancia y dos o tres mentores que siempre aparecen y el alimento en la mesa que se defiende con las uñas y los dientes.

No tenemos remedio en nuestra calidad de eslabones: somos hijos del pasado y parteros, y a veces, padres del porvenir. Eso lo sabemos nosotros porque el próximo mes ¿quién lo diría? la Maestría en educación ambiental cumplirá 25 años de existencia en la Unidad 095 de la Universidad Pedagógica Nacional. Orgullo y compromiso mezclados.

Por lo que hay que agradecer, este cuarto siglo de existencia, en primer lugar a todos a los maestros y coordinadores académicos que también apostarán un trozo de su vida a la formación con dignidad, libertad y esperanza, de los maestros de México. Uno de ellos el Dr. Nicolás Juárez Garduño definió el programa citando al antropólogo Carlos Castaneda: este programa tiene Corazón, decía. El Dr. Juárez Garduño, que coordinó una de las batallas para la sobrevivencia del Programa Académico y ahora desde la dirección , junto con quienes conforman esta Unidad, tenemos un reto aún más grande, en el, por todos conocido, contexto actual.

Gracias Armando, Miguel Ángel, Oswaldo, Nancy y Sonia. Sin ustedes esto de seguir; simplemente no sería posible.

Destacó, hoy, entre esos brillantes y controvertidos maestros a una profesora cumplida, estricta, ordenada, valiente, clara y vigorosa y cuasi-doctora Mtra. Sonia Rosales: educadora, educadora ambiental, Supervisora de preescolar, periodista, ponente internacional y muy próximamente doctora en educación por esta misma casa de estudios. Ella es por derecho propio la madrina de la Generación que hoy egresa.

Hay que agradecer —como lo hemos hecho siempre y sin límite— a los siete directores de la Unidad y no cansarse, y también agradecer a la parte que ha cubierto el flanco administrativo o de control escolar, en diferentes tiempos: Francis, Lulú, José, Magdalena, a Viky, a Sol, a Rachel, a Martha Paredes, y Fernando Martínez

Agradecer y reconocer a todos los alumnos que han tomado y transformado esta Maestría y Diplomado. Aunque nos llamen soberbios, no necesitamos de estudios de egresados para concluir que esta maestría toca en el corazón a quien pasa por ella. La evidencia está en el periplo de los egresados, no en datos cualitativos o cuantitativos; en su avance profesional cuando la finalizan.

En particular agradecemos y les damos la bienvenida al campo de la Educación Ambiental a los seis solidos alumnos que hoy egresan (Susana, Ivon, Eli, Jesús, María de la Paz, Rosa María) y los 33 alumnos del Diplomado. De estos últimos les aseguro que los que cumplan con los requisitos establecidos en la convocatoria y hayan aprobado este propedéutico ingresaran a la Maestría, el mes próximo. La lista de aceptados estará la semana que entra. La perseverancia en estos dos grupos de egresados será el elemento común a conjugar en los meses por venir. Vuelvo a ser enfático: de los más de mil educadores ambientales que asumen esa identidad en este país, menos del cincuenta por ciento han cursado un Diplomado en este campo, y menos del 10 % tienen maestrías.

Aún en el contexto nacional e internacional actual celebro que esta generación lleve el nombre del inquebrantable ambientalista, Víctor Toledo, lo anterior, por son pocos, realmente pocos, los teóricos que han estado presente en todas las generaciones con aportes significativos. De paso digo, que todas las materias que se imparten, generación, tras generación, se actualizan, dándole mantenimiento e incorporando los avances del campo. En este trabajo queda un cementerio de autores, enfoques y teorías que ya no van. Toledo ha soportado todas las pruebas de ácido del avance en el campo: de la autosuficiencia alimentaria, al zapata verde, de la alegoría del pastel; De la ecología política a la memoria biocultural.

Esta generación décimo tercera, conoció personalmente al Dr. Toledo en el V Coloquio Nacional de estudiantes y egresados de Programas Académicos de Educación Ambiental celebrado en Guadalajara Jalisco en junio pasado y organizado con la Universidad de Guadalajara, la UACM y nuestra propia unidad.

El grupo posteó orgullosamente una foto, al respecto a las redes sociales. Yo por mi parte tengo una foto de él que guardo con orgullo y la describo a continuación: un egresado de la Maestría presenta en su ponencia un modelo de la vinculación Educación Ambiental y movimientos sociales, Toledo se para y toma una foto con su Tablet y yo tengo ese instante también inmortalizado digitalmente, como un caro recuerdo de esta Maestría. La espiral de conocimiento, es en efecto, un resorte sin fin.

Ante ese recuerdo me preguntó: ¿De quién es la Maestría en Educación Ambiental?; ¿de una iniciativa de un órgano internacional como podría ser la UNESCO, PNUMA, PNUD?; ¿De una política pública nacional, estatal o municipal? ¿De la ANUIES, la SEMARNAT o la Secretaría de Educación Pública? ¿De la Universidad Pedagógica Nacional? ¿De la Unidad que está ubicada en Ejercito Nacional 830 en Polanco? ¿De un núcleo académico, colegio o cuerpo de profesores?

Y me da pena reconocer que mi respuesta es tan abstracta como quiere ser contundente.

Este Maestría es, le pertenece a la vida y a su supervivencia, en los próximos años. Por lo que seguimos obsesionados en la sobrevivencia del programa mismo. Sin ambientalismo científico y en particular sin educación ambiental, las especies vivas corren peligro; son aún más vulnerables ante la afectación ambiental.

El horizonte y el corazón de la Maestría, no es ninguna persona o institución es, sin lugar a dudas la vida y en particular la vida humana. Cierro, esta bienvenida, con las palabras de otro poeta, aunque lo llamen trovador.

La vida de un pájaro en vuelo
la vida de un amanecer
la vida de un crío
de un bosque y de un río
la vida me ha hecho saber.
La vida del sordo y del ciego
la vida que no sabe hablar
la del triste loco
la que sabe a poco
la vida me ha hecho soñar.
La vida voraz que se enreda
la vida que sale a jugar
la vida consciente que queda
la vida que late en el mar.
La vida que brota de un muerto
la vida que no se murió
la de los desiertos
la de un libro abierto
la vida me ha hecho cual yo.
La vida que alumbra en el trueno
la vida final de un adiós
la vida goteando de un seno
la vida secreta de un dios
.

Silvio Rodríguez

Educar para transformar,

Muchas gracias.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

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