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Deserciones

Trazando sensibilidades

Jesús Caballero y Díaz


Atlacomulco (Ambaró) en pleno invierno

Abel no quiso abrir la puerta de la casa, tuve que ir por el cerrajero, que no se apareció en dos dos horas, fuí a casa de mis primas y tampoco…regresé a casa por la calle de camino a el Oro, de pronto vi delante de mí una figura encorvada oteando el horizonte, eran las once de la mañana, el sol aún de oriente iluminaba la sierra, con las manos en su celular tomaba fotos. Le puse la mano en el hombro, te estaba esperando, te tardaste grupo sin dejar de apretar el obturador

Acércate, me dijo, ve estas fotos y salieron como muchas del mismo rincón del horizonte, una cadena de tres o cuatro cerros en el fondo, me hizo amplificaciones con los dedos y de pronto a pareció ante mí una pirámide, un cero hermosamente cortado en dos vértices triangulares con una cúspide más aguda que la pirámide de Keops en medio de dos cerros redondos, huella de muy antiguos volcanes dije, Imposible, me contestó: eso no es natural, es obra humana. Ves los viejos que lo rodean, aunque el cerro piramidal es muy grande para ser obra humana repliqué ¿ya lo platicaste con alguien? Pues ya, pero están muy ocupados para llevarme hasta la base de ese monumento. Si fue obra humana, debió haber sido una civilización de muchos años, si es natural, podría haber sido el más reciente de esos volcanes, aunque ni el Pico de Orizaba tiene caras planas como éste, Abel relajado: en fin vamos a casa, que te estaba esperando.

Ahora ya camino lento, como perdonando al tiempo, comenté, caminamos dijo el otro, por cierto no veo nada en las manos, ven vamos por algún alimento espiritual, con dos rosarios vitivinícolas baratos llegamos a la casa, el patio cubierto de hojas de peral alfombrando el piso en un hermoso dibujo invitaba a tomar el solecito.

Entró a la casa sacó dos sillas, el tirabuzòn y dos vasos, arrastraba una mesita portátil, entré a la casa husmeé en el refri y saqué un buen trozo de queso, una hogaza de pan pueblerino luego el cuchillo y la tabla. ¡Trae las uvas y las manzanas también! El sol ya calentaba y Abel aspiraba la botella abierta. ¡Huele bien! acerca tu vaso, los chocamos, bebimos lentamente buscando los sabores anunciados por los perfumes ¿Que te trae por aquí? No adivinas, contesté ¡Brindemos por el centenario constitucional! Mejor brindemos por tu presencia más que por esta prometida esencia ¡salud!

Conozco a Abel y no obstante su veterano aspecto me retaba ¿Què festejamos? Inició: Cinco de febrero, promulgación de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos en 1917, más bien de las facciones revolucionarias unidas… transitoriamente tras la Convención de Aguascalientes en medio de la guerra civil, carrancistas los triunfadores; villistas y zapatistas los perdedores, la división del noroeste renegando de los poderes presidenciales increíblemente ganados por la facción carranclana, Asesinado Zapata, Villa arrinconado en Chihuahua, los ánimos de la Convención Revolucionaria arrebañados al compromiso constitucionalista, pero sobre todo empavorecidos los ánimos a reconocer la presidencia presente y futura de Carranza, ¿es eso lo que festejamos?

Se me atoró el queso que empezaba a saborear, se hizo un silencio, mientras lo regresaba al plato…el queso, hubiera querido decir lo mismo, pero el granuja de Abel como siempre se me adelantaba.¿ Festejamos que se eliminó a Huerta y al despotismo impuesto por los yanquis? ¿o confirmábamos la democracia política arrebatada a la podrida dictadura porfiriana? O ¿al perdón cedido al presidente por el asesinato de Zapata y el ostracismo de Villa? o ¿la corrupción del movimiento obrero usado por Carranza en la lucha contra Zapata?.

Si digo que no me esperaba esto de Abel, mis lectores me lo hubieran echado en cara, me dolió el que se me hubiera adelantado, los aliados de La Convención fueron derrotados, continuó Abel, el superpoder del ejecutivo de Carranza se inscribió en la Constitución ( no ha sido derogado) los derechos a la libertad de creencias, el estado laico, los derechos a la educación para todos los mexicanos, la legislación obrera, la campesina de “muerto el perro se acabó la rabia” inscritos también aunque bajo la tutela presidencialista del poder ejecutivo, como si Díaz no hubiera salido de Veracruz. Abel tomó lentamente otro trago de vino como esperando algo de mí… había vaciado mis cartucheras. No Jesús, La constitución proclamada fue el anuncio de la guerra civil, la muerte tenía permiso, las facciones se distanciaron de Carranza culpándolo de usurpar la herencia zapatista, de traicionar a la revolución, incluso con el asesinato del líder y una buena parte de sus huestes. El agrarismo constitucionalista sin embargo seguiría bajo el aura del sombrero de Emiliano, bajo ella se iluminarían los agraristas urbanos de origen carrancista, aunque las facciones obregonista y callista del Noroeste no acababan de soportar el estigma de vencidos, Carranza no respondió al reto de los Estados Unidos que invadieron Tampico primero y luego Veracruz, los ejércitos del Noroeste presionaron y Carranza, dicen, se llevó el tesoro aurífero de la nación incluso la silla presidencial en su fuga hacia el mismo Veracruz, no llegó muy lejos, fue alcanzado en Tlaxacalaltongo, acribillado con saña. Ahí acabó la aventura del penúltimo de los caciques porfiristas.

Ya llevaba yo mas de la mitad de la botella preguntándome de dónde saca Abel tanta información, en la tele,, allá adentro, sonaba el jingle de: ¡Querétaro es el escenario de las voces revolucionarias, mexicano conoce tu Constitución!

Y te recuerdo Abel, la Constitución Mexicana de 1917 se adelantaba a la de la República Alemana de Weimar recientemente vencedora del Kaiser Prusiano y a la del nuevo poder soviético de Rusia en la proclamación de los derechos sociales y el gobierno. Pues por eso Abelito precisamente, la Constitución Mexicana es parte de las revoluciones burguesas procedentes del siglo XIX, nunca fue socialista, menos comunista de lo que la acusaban sus detractores conservadores. Jesús ¡brindemos por tu nuevo conocimiento, por tu nueva conciencia de clase! Ahora sabes que las clases burguesas emergieron de la reforma liberal de la Constitución de 1857 que concedió tanto las libertades individuales como las supresión de los corporativismos religioso y comunero indígena, considerados estorbos del pasado colonial que dieron origen a los nuevos latifundios concedidos por los gobiernos liberales y los porfiristas a sus amigos y compañeros de clase. Zapata y su pueblo de Anenecuilco denunciaron el caso concreto de su lucha contra el enriquecimiento de la clase porfiriana a la que pertenecía el mismo Venustiano Carranza, Baròn de Cuatro Ciénegas, Coah.

Abel brindaba por sí mismo, por saberse fugado de la literatura oficial, por esclarecer que la clase que luchó contra el Porfiriato, que se exhumaba en Carranza, revivía en la Constitución de 1917, era una nueva burguesía que revaloraba el liberalismo individualista de la constitución de 1857,que el debate constitucionalista y su producto estaban muy lejos de ser un triunfo social, que acababa por ser subrepticiamente sometido al el imperio de un “supremo poder ejecutivo” en un articulado que le dejaba amplios poderes: los de un Supremo Poder Ejecutivo Federal.´

Así, hermano de mi mismo cordón umbilical, las aspiraciones de las clases campesina y obrera fueron sometidas constitucionalmente en 1917 por la vieja la vieja burguesía porfirista que carrancista se vestía de nueva. Las clases sociales que pactaron la constitución no fueron ni obrera , ni campesinas sino grupos de intelectuales y políticos liberales que actuaron en Querétaro en su nombre. Carranza surgió de Querétaro investido por poderes constitucionales más amplios, luego vino la guerra civil que concluyó con su asesinato aunque no con la hegemonía constitucionalista del supremo poder ejecutivo en manos de los gobiernos que sucedieron al de Carranza, los que actuaron con esos amplios poderes que fortalecieron a las burguesías de las que ellos eran cabezas visibles y que resultaron tan carranclanes como las huestes de don Venustiano o peor, el mismo Obregón con los amplios poderes constitucionales en los Pactos de Bucareli acabó suscribiéndolos en favor del industrialismo norteamericano, empleó los recursos del estado para favorecer sus latifundios en Sonora con carreteras y modernos sistemas de riego con los recursos de los indios mayos y yaquis, luego abusó intentando recuperar esos poderes en su reelección como presidente, contrariando el principio de la revolución de 1910 de “sufragio efectivo, no reelección”. Tras su asesinato los nuevos presidentes electos no dejaron de usufructuarlos: los superpoderes presidenciales habían traspasado el poder de los ideales revolucionarios, El poder ideológico de la constitución mantuvo la figura presidencial como paradigma de la “realpolitik” del estado revolucionario del siglo XX :un maridaje de los liberales porfiristas con los oportunistas revolucionarios que se esmeraron en incumplir los mandatos sociales revolucionarios y modificando o soslayando la constitución acabaron con desnaturalizarla omitiendo sus objetivos y contenidos sociales descaradamente y sosteniendo una especie de despotismo no ilustrado para crear una burguesía que sin pasar por el industrialismo, ni el mercantilismo llegaba al capitalismo saqueando la hacienda del estado mexicano en los puestos públicos del mandato constitucional y favoreciendo negocios privados que dilapidaron la riqueza nacional aumentando impunemente la deuda pública y el malestar de los mexicanos.

No podía más que coincidir con Abel, se paró a apagar la televisión, y pensando en voz alta , sin interesarme en que me oyera reflexioné: no pudieron las revoluciones democráticas y sociales de los siglos XIX y XX, ni aquí, ni en los Estados Unidos, ni en los estados comunistas, menos en el actual siglo XXI someter a los poderes fácticos del dinero que en su globalización monetaria mundial arrasarían hoy a las soberanías estatales y los derechos sociales constitucionales de los nacionales que debían defender.

Tocaron a la puerta, abrí, Hernando Hinojosa entró saludando a Abel, ¡hola hermano! ¿recibiendo al pariente? ¿Cómo estás Jesús? Y contestando: Aquí empiramidado con Abel, tráete una silla y un vaso Se saludaron de mano, Abel abrió la otra botella y brindamos, hacía tiempo que no veía a “Cortés”, desde la primaria así lo nombrábamos.

¿Ya te contó Abel de su nueva carrera arqueológica? De su hallazgo, íbamos hoy a visitarlo al pie del cerro. ¿Cómo que íbamos? Es que aquí traigo otra parejita y un taco de barbacoa que les manda mi viejita. Ni modo, a darle gusto al gusto, al fin puros jubilados.

Escucha Jesús, aquí tu hermano anda con la idea de que el pueblo mazahua fue más importante de lo que se sabe de él, que los mexicas tardaron en dominarlo, pero lo lograron con sus prácticas rituales de sacrificios humanos, al grado de reducirlos a provincias proveedoras de mantenimientos para su imperio, incluso sustituyendo los nombres mazahuas por los de su habla sobre todo en las sedes de sus dominios: Ambaró, hoy Atlacomulco es un ejemplo. Abel, tu gemelito, sostiene que tal cerro es una construcción humana que por aquí hubo una enorme centralización del poder, un estado capaz de hacer construir una gran pirámide como expresión de su dominio, aduce que Enrique Florescano estableció un nuevo discurso arqueológico mostrando que las ruinas principales de las culturas mesoamericanas los altépetl (cerros sagrados) nuevos fueron todas metrópolis paradigmáticas de un poder heredado, prototipo y señal de su dominio, ya que todas desde San Lorenzo y la Venta en la región olmeca , pasando por Cuicuilco, Teotihuacan, Malinalco, Mita, MonteAlbán y todas las ciudades mayas muestran un patrón de desarrollo urbano y arquitectónico solo posible de tradicionales poderes estatales, pretende probar si lo fuera, que el hoy humillado pueblo mazahua fue uno capaz de organizar un estado fuerte, construir un monumento importantísimo y como nos quiere demostrar: avasallado al grado de hacerlo ignorar lo que nadie ha podido ver y solo el mismo Abel descubrir .

Ni modo brindemos por el sucesor de Manuel Gamio, de Román Piña Chan y de Eduardo Matos Moctezuma. Abel enfadado recuperóla conversación constitucional, puso al tanto a “Cortés “de nuestra debate. ¿Cual debate? exclamé fue tu monólogo, tus silencios fueron tus antítesis, quien calla otorga, carcajeándose, Abel gozaba del recuerdo de su perorata, abriendo sin piedad la primera botella invitada. ¡dejémósla respirar para honrarla en su sazón! mientras escurría las gotas de la felicidad en su propio vaso.

De la constitucionalidad, Abel pasó a su discurso marxista sobre las luchas de clases en México desde los antecedentes de la Independencia hasta el desgobierno del paìsano Peña Nieto. Cortés se incrustó en el debate: lo que ustedes hacen en lo académico, aquí los paisanos, los campesinos, los pobres rancheros, los mazahuas, los pueblerinos lo vivimos día con día: la industrialización de Atlacomulco y Jocotitlan no se hace con capital mexicano, menos de aquí, del pueblo, Igual que de el Mineral del Oro hace cien años y algo menos “la lana” el metal se escapó hacia los Estados Unidos; la revolución, la constitución no pudieron impedirlo hasta que se agotaron las vetas o la capacidad técnica para explotarlas, después del abandono, el folklore, solo eso.

La Constitución fue literalmente abandonada, decía Abel: su proyecto histórico nacional de un estado soberano, de un régimen federal, de las soberanías estatales, de los gobiernos de los pueblos para los pueblos, de las garantías gubernamentales para los derechos de todos y cada uno de los mexicanos pasamos a un estado fallido, al abandono de la legalidad y la legitimidad constitucional a los gobiernos de los mexicanos, de los metapoderes ejecutivos, legislativos y judiciales nacionales, las clases dirigentes se dan ilegítima e inconstitucionalmente los derechos, los salarios, los privilegios que se restan a las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos. Hernando nos recordaba: en serio comparen el poder de los ministros de la Suprema Corte de Justicia o los sueldos y privilegios de treinta y tres altos funcionarios de los poderes federales mas los de los treinta y los de los estados unidos mexicanos con las miserables dádivas de los campesinos mexiquenses, como $1200 bimestrales.

Abel afirmaba el discurso de Hernando y concluyó que la educación es, era, fue y será un embauco para el pueblo, que solo sirve para alimentar su marginación, que se jubiló para regresar al pueblo, pues los resultados educativos , los terribles malos resultados son tan malos que incluso la educación privada a la superior expresada en sus egresados que ocupan los altos puestos directivos gubernamentales y empresariales muestra no solo la ausencia de los valores sociales, culturales y políticos que propone la constitución sino también la incapacidad profesional para su altos encargos. Los buenos resultados alentarían la oposición, la conciencia de clase revolucionaria de los humillados, la lucha por el cambio y eso no lo quiere ninguna clase en el poder entre ellas, la clase en el poder mexicana, menos la dueña de la globalización económica y política mundial.

Trump, el presidente norteamericano siendo lo que es: es un cínico constructor explotador de su mano de obra, tiene el mismo discurso de Peña Nieto los jodidos son los mismos en los sistemas norteamericano y mexicano, allá los pobres del mediooeste, acá los sesenta millones de miserables que ganan menos de un salario mínimo para subsistir, allá la promesa de trabajos permanentes y mejores salarios, acá el gasolinazo y para empeorar las cosas, Peña remacha: ustedes no entienden (nos cree pendejos) que el gasolinazo es para su bien,y si lo dice el primer mandatario habría que someterse a ello, Peña como gran tlatoani ordena a los mexicanos someterse a su dicho, a sus superpoderes.

Lo que no dijo, apareció en el CIDE en una tesis de maestría que demostró que en quince años en función de las superfacultades concedidas por las leyes hacendarias (art 58 de la Ley Federal de presupuesto) a quienes han ejercido el ejecutivo federal se han ha transferido, reasignando presupestos no ejercidos por 3.3…..billones de pesos, poniendo en obscuro la información sobre su destino. Nos quedamos mudos.

Abel nos había puesto dos pares de banderillas, para calmar nuestro asombro nos invitò a pasarnos a la sombrita del comedor y ya colocada la última de las vitris vinìcolae visitantes junto al tirabuzón y apretándolos con fuerza y maestría, suavemente como sin quererlo, nos la soltó: Advierto la desaparición de la clase obrera, sobre todo la ausencia del proletariado revolucionario, no nos extrañe, es producto de el actual modo de producción capitalista. Hay trabajo pero bajo las únicas condiciones del mercado., ”lo tomas o lo dejas”, atrás el demorático estado de bienestar de la República Democrática de Weimar, el de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, los de las democracias surgidas con el triunfo aliado sobre el fascismo Italiano, el nazismo de Hitler y el imperialismo japonés, formando los estados que hoy forman la Organización de las Naciones Unidas y sus valores encarnados en los derechos del trabajo bien pagado, de la vivienda, de la educación, la salud , y sobre todo:la democracia para todos los seres humanos, la ciencia y el arte para todos. Hoy solo la desigualdad como promesa de supervivencia, el malestar como condición de vida y la resignación como última y definitoria virtud. Hace falta algo más que un Espartaco o un Lenin, más que la Constitución soviética o la Carta de los derechos Humanos de la ONU, y es que “todos constituyamos” como decían los políticos ingleses a sus nuevas clases burguesas en sus luchas contra los poderes feudales ingleses. hay que vivir activamente la democracia constitucionalista que es el hacer lo que queremos. Y para ello necesitamos una educación para el cambio, para nosotros mismos, para la revolución, para la dignidad de los alumnos, los maestros y sus clases sociales, para el desarrollo desde niños de sus propios proyectos educativos hasta obtener el dominio del una formación intelectual racional apta para discutir, oír al otro, formular conclusiones racionales convincentes y aceptar la racionalidad de las oposiciones con los lenguajes de el descubrimiento de las propias capacidades de expresión, comunicación, escucha y de compromiso propios y con los demás, además una capacidad para el conocimiento crítico, la observación, la formulación de hipótesis y el afán de comprobación, revoluciones cambios de más de 90 grados, eso sí, basados en el ejercicio de la voluntad como fuerza moral para lograr altas metas y Nietzche tenía razón la voluntad como el dominio de sí mismo y de las aspiraciones superiores. Con Abel le dimos mate a la última” vítrea vitis visita”, Hernando me encaminó a la estación de autobuses platicamos sobre Abel, sus exploraciones y sus conclusiones y nos comprometimos a la siguiente, Vi un brillo en su ojos, un como signo de interrogación ¿sería posible? Pero un fuerte apretón de manos me afirmó en la inevitabilidad de su recreación.

Villa de Atlacomulco, Edomex a 20 de enero del 2017 Centenario de la constitución de 1917

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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