Hotel
Benjamín Rojas: El maestro equivocado

Benjamín en Reynosa


Una novela fronteriza colectiva contemporánea creada por maestros.

Benjamín Rojas encuentra ángeles en Reynosa (XIV)

( XIV )

Benjamín tiene tiempo para pensar en su habitación; lo hace viendo desde la ventana del cuarto del Hotel City Express hacia la calle; el sueño se le ha ido a las cuatro de la mañana.

“Qué mala onda, cómo aguantan el calor aquí en Reynosa… ah, pero puesto a comparar, cómo extraño el clima y también la contaminación del Distrito Federal. Aquí ya no me lloran los ojos ni se me ponen rojos, a no ser por la tierra de Reynosa. Por otro lado, mi piel se ve más tersa, qué cirugía plástica ni qué nada, con este clima hasta creo que he rejuvenecido”voltea a ver el espejo y la sombra de la edad“bueno, un poco. En cambio allá, por eso de los contaminantes, del monóxido de carbono, el benceno, metano, ozono y otras partículas nocivas para la salud…”-Benjamín continua su monólogo atmosférico- “…por acá se puede respirar aire limpio y fresco”-inhalando aire-“un poco polvoso pero respirable. Además, puedo distinguir los dos o tres edificios que tiene Reynosa. Y aunque aquí no haya cerros y cerros de contaminación, sí existen grandes cantidades de noticias por doquier de secuestros, levantones, interrogatorios, retenes, gente rafagueando y rafagueada… pero nada más. ¡Ah, como soy sangrón y comparativo!” -remata riéndose.

“¡Hummm! Creo que si me convence la Directora Lucy-Rojas como anticipándose y pensando su futuro-con un atractivo plan de trabajo acorde a mis expectativas profesionales y económicas, puede que me quede un tiempo por acá en los Reynosa a probar suerte”.

Más tarde, en el salón de clase, Benjamín Rojas se pasea entre las bancas al mismo tiempo que inicia su cátedra:

-Hoy es un día maravilloso-expresa en voz baja.
-Profe-levanta la mano una de sus alumnas-¿qué autores me recomienda para mi proyecto?
-Si mi memoria no me falla-entrecerrando los ojos y llevándose el dedo índice a la boca-discúlpame, ¡sí me falla!, no recuerdo el nombre de tu proyecto, ¿cómo se llama?
-¿Se refiere a mí?-pregunta la alumna.
-Sí-contesta Benjamín, al mismo tiempo que piensa: “Chin, quién sabe que quiera esta alumna. Han de pensar que soy una biblioteca.
-Sí profe, tranquilo, sólo quisiera que me mencionara algún autor o libro porque mi proyecto va a ser en torno a la enseñanza del idioma inglés.
-Recuerda buscar siempre en torno al método deductivo-contesta Benjamín, a quien la pregunta fuera de lugar lo toma mal parado-de lo más general a lo particular.
-Pero oiga profe-dice la Maestra Reyna-entonces, si debemos ser maestros innovadores y creativos, debemos transformarnos primero nosotros. Yo por ejemplo ya leí la novela El Maestro equivocado y creo que primero debemos hacer una reflexión de nuestra práctica docente, de lo que hacemos y cómo lo hacemos, para finalmente transformar a nuestros alumnos.

En ese momento, el maestro Benjamín Rojas siente que está perdiendo el hilo conductor de la sesión. Pero con su experiencia pide a los participantes del Seminario que cierren los ojos y se imaginen por un instante la siguiente situación o caso, es una experiencia que les es próxima:

“Estás en el salón de clases con tu grupo. Se acerca el fin de cursos y los alumnos ya están descontrolados, tienen mucho calor y están muy inquietos, ya quieren salir a vacaciones. De pronto tienes a dos, y al rato cinco y así hasta completar casi quince madres de familia que ven el caos en que está el grupo a finales de junio; es ese el momento en que tú, maestro innovador, que estas estudiando precisamente la Maestría en Innovación Educativa, realices algo, cualquier cosa, para apaciguar las almas alborotadas. Para poner otro ingrediente educativo; tienen que tomar en cuenta que está por llegar el supervisor escolar. Es hora de poner en práctica lo que has aprendido…. ¿Qué haces? ¿Por dónde empezar? ¿Para qué lo haces? ¿Realmente te sirve a ti como maestro o a tus alumnos o sólo quieres hacer como que estás haciendo? ¿Qué cosas cambiarias, por ejemplo, del mobiliario de tu salón, del material didáctico, del Programa de estudios, del libro de texto? Recuerda: transformar, cambiar, se vale soñar. Piensen. Los dejo un segundo con su creatividad, yo me quedo con la mía.
El silencio es profundo en el salón de clase. Algunos alumnos del Seminario imaginan, crean con sus experiencias y las teorías aprendidas. Otros se duermen, dado que se escuchan ronquidos.

¿Profe? ¿Profe?-exclama Alma, que siempre llega tarde y casi nunca habla…. Y ese día, volvió a llegar tarde y habló, gritó, mientras todos continúan guardando silencio. Los participantes comienzan a abrir los ojos.

Ante los gritos, el profe Benjamín Rojas despertó de su profundo sueño que se prolongó por más de quince minutos. ¿Qué le pasó, Profe?-en tono burlón le dicen las alumnas.Nada, nada- contesta, tallándose los ojos-tan sólo que pensé de más.¡Ah, qué bueno que ya llegó!-dirigiéndose a Alma-es la única que me faltaba y no quería que se perdiera de este video que vamos a ver el día de hoy, el cual lleva por nombre Historia de las cosas.

6/VII/2011

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