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Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


Utopía terrenal ajusticiada

El 3 de julio de este año Isabel Ayala Nava fue ajusticiada junto con su hermana Reyna al salir de una iglesia protestante.

Toda su vida es una terrible herida que retrata la marginación de las mujeres campesinas en México y además registra la tragedia vivida por Isabel por el delito de haber sido la compañera de Lucio Cabañas desde los 13 años de edad.

¿Se puede pensar y luchar por la utopía desde un café en Burdeos ubicado dentro de una iglesia donde al mismo tiempo funciona un cine club, ante una desgarradora realidad como la vida de Isabel Ayala Nava? Una respuesta simplona establecería una frontera infranqueable entre el mundo atrasado de nuestros campesinos y la realidad de una sociedad como la francesa. Evidentemente, las conquistas y desafíos del mundo desarrollado en países como Francia no puede desconectarse de los dramáticos fenómenos del subdesarrollo sin excluir los crímenes como el de Isabel Ayala Nava. Únicamente articulando esos procesos en una sola perspectiva se podrán rescatar los sueños de la utopía libertaria.

Isabel se incorpora a la Brigada de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres que creó Lucio Cabañas como única posibilidad de sobrevivir a la persecución criminal derivada de su condición de profesor y líder popular en Guerrero en los años setenta. Se anima a integrarse a ese grupo de autodefensa, tras conocer el éxito de la emboscada a tropas del ejército en octubre de 1973 efectuada por los guerrilleros de Lucio. Conservo una carta escrita de su puño y letra que me envió por ser director del periódico Combate de la Juventud Comunista. Nunca imaginé que ese reporte de la emboscada se fuera a cruzar en mi vida con la decisión de Isabel Ayala Nava.

Resulta insoportable que se repitan las ejecuciones a personas de trayectoria opositora y que estas queden impunes.

Quienquiera que hayan sido los ejecutores materiales e intelectuales que segaron la vida trágica de Isabel Ayala Nava tienen que ser juzgados y sentenciados por ese bestial crimen.

Su biografía es un compendio de atropellos y abusos, sin excluir las violaciones que sufrió de parte de los poderosos de la era priista como Mario Arturo Acosta Chaparro en el Campo Militar número 1 y del nefasto Rubén Figueroa, gobernador de Guerrero.

La desmemoria puede favorecer la restauración priista, ante el desencanto de los gobiernos panistas y las tropelías del perredismo.

El ajusticiamiento de la viuda de Cabañas nos obliga a seguir luchando por la utopía.

17/VII/2011

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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