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LA CLASE

Educación Ambiental

Armando Zamora Quezada


Víctor Bedoy: otro goleador de la U. de G

Buenas noches a todos, primero agradecer al maestro Tonatiuh, a mi tocayo Armando Meixueiro y a la Unidad 095 de UPN por la invitación a esta jornada ambiental. Agradezco también a mi familia que me acompaña el día de hoy.

La estrategia que me toca compartirles en realidad es como un balón que llega a mi zona del campo, pues es una gran estrategia didáctica que tuve la oportunidad de documentar mientras me desempeñaba como Asesor Técnico Pedagógico, en el área de ciencia, tecnología y educación ambiental en el Centro de Innovación Tecnológica Educativa (CITE) de la Dirección General de Educación Secundaria Técnica en el Distrito Federal. Aquel día coordinamos la asistencia de los profesores, responsables de las Brigadas Quetzalatl (encargados de la cultura del agua) de los 119 planteles de este subsistema, al taller de humedales.

Pero, que gusto estar acá nuevamente, sobre todo por la presentación del libro Once estrategias didácticas fundamentadas de la EA para la escuela. Que más que en un libro, este título me llevó a pensar en una reflexión futbolesca. A poco no, pues parece el 11 titular para el partido, el seleccionado mexicano mixto y plural de la educación ambiental o las fuerzas básicas ambientales como alguien me dijo alguna vez. Cuando tuve mi primer contacto con este libro sentí lo que, imagino, han de sentir los once titulares del seleccionado mexicano para ir al mundial: Gusto y emoción, pues había sido elegido por uno de mis disparos al arco.

Primero y en lo general, hagamos el reconocimiento de la cancha, recordando que este partido se desarrolla en el campo de la educación ambiental, un campo multifacético, multidiciplinario, crítico, reflexivo y sobre todo abierto, lo que significa recibir una diversidad de propuestas que coinciden por promover el juego en conjunto, un juego que tiene la finalidad del bien común como base para la construcción de la sustentabilidad ambiental.

Los primeros en saltar a la cancha son los directores técnicos de este equipo (Tona y Meixuero) pues ellos refieren que las estrategias seleccionadas para jugar este partido son didácticas y argumentadas, pues están pensadas en conjunto y estructuradas en secuencia para trazar el recorrido pedagógico de los diversos actores escolares hacia la construcción y reconstrucción del propio conocimiento.

A diferencia del 11 nacional, las estrategias que encontrarán en este libro llevan un arduo proceso de preparación del pensamiento, pues se privilegia el análisis, la reflexión, argumentación, la crítica y una serie de propuestas que permiten movernos abiertamente y con una estructura planeada en lugar de jugar al pelotazo.

En el campo de la educación ambiental, los jugadores no tenemos una posición específica. Nuestra posición está determinada por nuestra práctica educativa y cada quien juega de acuerdo a su contexto próximo. Se preguntarán, cómo le hacemos entonces para el juego de conjunto. Bueno, pues cada uno de nosotros lleva bien puesta la camiseta de educador ambiental por lo que tenemos la misma visión: “Una educación ambiental que apuesta por la construcción de la sustentabilidad desde abajo, mediante una organización socioambiental horizontal vs un desarrollo sustentable voraz, depredador y de privilegios particulares y verticales”.

Haciendo el primer cambio, entramos a mi aportación para este libro y como en toda cuestión futbolesca, la jugada que les comparto se desarrolló con el equipo de la U. de G., y pues que les cuento que terminamos “Pistiando en bosque de Chapultepec”. Y no, no me refiero precisamente a la ingesta de alcohol, sino al taller “Desarrollo de competencias en educación ambiental para la conservación de humedales”, dirigido por el Dr. Victor Bedoy de la Universidad de Guadalajara que se llevó a cabo en las instalaciones del Bosque de Chapultepec en el año 2013.

La estrategia que plantearon para ese enfrentamiento fue apegada a los reglamentos vigentes que toda actividad de educación ambiental debe tener para asegurar el triunfo. Veamos por qué.

Ya en el partido, y para el primer tiro al arco, tuvimos las ponencias de sensibilización. Con lo que el primer pase fue para el Dr. Manuel Luna, responsable de la construcción del humedal artificial que se encuentra en el bosque de Aragón y que sirve de lugar de paso para las aves migratorias que cruzan por nuestro país.

De ahí, pasaron el balón a DUMAC, una ONG dedicada a la conservación de humedales en beneficio de las aves acuáticas, de las cuáles el patas de chichicuilote fue la sensación. Pues con su imagen al frente, reflexionamos sobre la importancia de las rutas migratorias aéreas y las contingencias que enfrentan estas aves al cruzar por México.

Finalmente y para rematar a gol, el pase al Dr. y educador ambiental Victor Bedoy quien al son de “cri-cri”, el grillito cantor, nos hizo recordar “El chorrito” una canción para mostrarnos de manera práctica y vivencial cómo los educadores ambientales debemos meternos hasta la memoria y los recuerdos para despertar las emociones y los sentimientos en nuestros estudiantes, pues como dice Vygotsky “pensar implica recordar”. Evocar el área emotiva de alguien más, no es fácil, por eso para ser y para formarse como educador ambiental hay que vivir el proceso, los libros son muy útiles, pero acompañados de la experiencia de vida son imparables como el gol en un tiro al ángulo. Por ello y desde la cancha de la Unidad 095 de UPN en la CDMX envío una felicitación, un abrazo y reconocimiento al Dr. y educador ambiental Victor Bedoy, y a su equipo, por este golazo que deja ver su manera experta y habilidosa de moverse y desplazarse dentro del campo de la educación ambiental.

El segundo disparo al arco fue el taller. En él, reflexionamos sobre las características que debe tener nuestra casa ideal, en la que los asistentes le metimos todo lo habido y por haber en relación a ecotécnias, sin pensar en que éstas no siempre son la mejor opción.

El tiro a gol llegó en la reflexión final, pues el taller cerró con el reto en el que cada profesor haría su propio disparo al arco. Es decir, cada uno de los profesores asistentes diseñaría una secuencia didáctica en favor de los humedales, incluyendo lo revisado en ese día.

Vale la pena agradecer al público que abarrotó el estadio en aquel momento. Pues en cada estrategia todos ponen algo para animar la fiesta, así los profesores asistentes ponen su parte, ya que son ellos quienes se encargan de llevar al taller de manera intencionada sus experiencias y vivencias y aunque van tan escondidas cual cervezas al entrar al estadio, es menester de los delanteros desbordarlas, embriagándonos de adrenalina y entusiasmo al caer el primer gol.

También, agradecer al equipo de moderadores que participó con nosotros ese día, pues puso de su parte para el proceso, ya que son ellos quienes al planear la estrategia diseñan la manera más sublime e inverosímil de ponernos hasta las chanclas de conocimiento ambiental.

Y finalmente, agradecer a los inolvidables, a quienes la porra no para de saludar, el Consejo Editorial de este libro, que como cuerpo arbitral, y usando su experiencia, análisis, conocimiento y reconocimiento en lugar de las clásicas tarjetas, roja o amarilla, valoraron y validaron los textos para este libro.

Por ello, si eres educador o educador ambiental, en tu próximo arribo al campo de la educación ambiental, ponte la camiseta, diviértete y sé feliz; pero si eres un aficionado-lector a este campo, te invito a leer este libro, a que te sientes, pidas tu refresco, una botana y disfrutes de un partido en el que verás que el marcador final es a favor de la vida. Gracias.

Armando Zamora Quezada
Educador Ambiental ( Maestría UPN/095) y profesor de Ciencias en Educación Básica, CDMX ambiental en la Zona Metropolitana de Ciudad de México.

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