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LA CLASE


Rosario Reyes
Eduardo Bautista


¿Para qué pensar?... Por una filosofía contra la solemnidad 

Cuando Juan Villoro era niño, sus maestros organizaban la tradicional dinámica de preguntarles a los alumnos por la ocupación de sus padres. Él respondía, sin pena: “mi papá no hace mucho; se la pasa pensando todo el día”.

Quizás no haya momento más oportuno para preguntarse sobre la utilidad del pensamiento que hoy, el Día Mundial de la Filosofía, instaurado por la Unesco en 2005 para celebrarse cada tercer jueves de noviembre.

Con el paso de los siglos, la filosofía se ha convertido en una actividad marginal, refugiada en las academias, apartada del mundo real, aseguran en entrevista los filósofos Óscar de la Borbolla y Ernesto Priani.

Pensar filosóficamente, dicen los expertos, es la única manera de entender, acaso solucionar, tiempos tan aciagos como éstos, en los que se han caído uno por uno los grandes pilares del pensamiento occidental: la libertad, la democracia y la igualdad.

El triunfo de Donald Trump, el ascenso del conservadurismo europeo, la crisis humanitaria de los refugiados, los sentimientos de xenofobia y el auge del terrorismo son las alarmas que anuncian la necesidad de la mirada filosófica. “El hombre contemporáneo no dispone de mucho tiempo para pensar. La filosofía no ha cambiado a la misma velocidad que el mundo. Sin embargo, pensar nunca ha sido tan necesario como hoy”, afirma Priani.

“En 2016 observamos con claridad que no hay nada claro. Hace mucho que no vivíamos momentos de tanta incertidumbre. No tenemos la seguridad de que las ideas que hemos construido durante tantos años hoy nos sirvan para entender el presente”, añade el profesor de la UNAM.

Para René Descartes pensar era la tarea primaria de la civilización; una sociedad con más filósofos, decía, es una sociedad más civilizada. Cicerón aseguraba que aquéllos existían para hacer la vida más feliz. Y Aristóteles sostenía que la única manera de hacer filosofía era a través de la especulación.

“Al filósofo le corresponde analizar si los conceptos que usamos para nuestra vida personal y colectiva son consistentes y adecuados. Su tarea es poner en revisión al hombre para apoyar la ley, la medicina o la tecnología”, advierte Priani. “Revisitar a Rousseau es fundamental para entender qué está fallando en la democracia, cuyos supuestos hemos dado como válidos durante mucho tiempo, pero a lo mejor ya no se están cumpliendo”.

La filosofía se ha refugiado en las aulas universitarias, observa De la Borbolla. En México, 14 mil estudiantes integran la matrícula de esa licenciatura en la UNAM. “Se ha alejado del mundo y se ha enclavado en un lenguaje que de autistas. Su sentido social se ha perdido en lumbreras actuales como Lyotard o Derrida”, agrega el autor de Filosofía para inconformes, El futuro no será de nadie y Dios sí juega a los dados.

El profesor de la Universidad de Pensilvania, Robert Frodeman, explica en un artículo publicado en The New York Times que la filosofía se arrinconó en las academias en el siglo XIX a causa del veloz desarrollo de las ciencias sociales y el subsecuente desplazamiento de la aquélla. “Antes la filosofía no tenía un hogar; podían practicarla diplomáticos, abogados o pensionados”, destaca.

CONTRA LA SOLEMNIDAD

La utilidad de la filosofía depende de su capacidad para adaptarse a nuevas formas de difusión de las ideas, ya que opina Priani, aún mantiene un modelo de comunicación decimonónico, de cuando el hombre tenía mucho tiempo para pensar.“La filosofía ha sido cosa de libros gordos durante siglos, pero este momento ya no es para eso”, dice. Por ello, considera que quienes la ejercen deben adaptarse a las nuevas tecnologías. “Ser menos resolutivos y más provocadores”.

En el mundo de los 140 caracteres, hay que preguntarse qué lugar ocupan Platón, Schopenhauer o Gilles Lipovetsky —quien ha descrito la sociedad actual como la de la ligereza—. Nietzsche habita en Facebook en imágenes de autoayuda, la dialéctica marxista en frase rebelde y el socrático “yo sólo sé que no sé nada” invade los memes.

De la Borbolla señala la necesidad de que los filósofos abandonen la solemnidad y habiten espacios menos tradicionales, como las redes sociales. Si bien ser profesor universitario es no sólo válido, sino necesario, los tiempos piden a gritos la cercanía de los pensadores, advierte. “Si yo fuera Sócrates, me bajaría al Ágora, pero como soy Óscar, me meto al internet”.

Rosario Reyes

Eduardo Bautista

abelroca. 07 de Diciembre de 2016 13:21

Fue en el sanatorio para enfermos mentales de Tepexpan donde tuve contacto con los locos y otros que hacen diabluras, A Susana la habían invitado sus parientes Barba, una familia de las mas hermosas mujeres que he visto en mi vida, Peter el padre, un tapatio de pura cepa y su esposa actuaban de intendentes del sanatorio, vivían en la casa del administrador, atendían una tiendita de golosinas y artículos para la sanidad:papel sanitario, jabones,pastas y cepillos dentales, etc., etc. las nietas de Peter circulaban con sus triciclos en un rectangular impluvio entre los enfermos y sus parientes, los empleados y sus parientes, Susana, Yo y mis tres hijos también, los niños alborotaban mas que los adultos y de pronto recordé, estaba en un manicomio, , me advirtieron al notar mi asombro Y ¿los locos? me pregunté casi en voz alta, una rubia de ojos azules me susurró: nos rodean, unos vienen con sus familiares y otros pasan el rato aquí, hay solecito y vienen a esperar o despedir a sus parientes o a encontrarse entre ellos, apareció un personaje muy elegante atildado con una bata blanca impecable¿ el director ¿verdad? la sonrisa de ella se amplió, No, es también un paciente lleva 20 años aquí, sus parientes no han aparecido en estos años, aquí viene siempre a esperarlos. Hola princesita te andaba buscando ¿has visto a mis parientes? no doctor pero le presento a los míos: Jesús y Susana ¿por qué no los invita a conocer el sanatorio? la princesita se despidió aduciendo que prepararía la comida, que que nos esperaba a las tres, salimos del edificio, “el doctor Alfaro” a paso lento nos orientaba: Tepexpan es famoso por el hombre de Tepexpan el ejemplar completo de uno de los mas antiguos habitantes de el lago que fue antes de este sanatorio, como ve, y a contraluz del sol a penas advertíamos la malla ciclónica al poniente de nuestro andar, a lo lejos se veían colgadas de la malla a las locas desnudas invitando a pasar a los ocupantes de los vehiculos que se detenían a curiosear, no es que estén locas es que salen a pasear a las playas de Cannes, de Mónaco de Mónaco,de Niza, a veces sacan para un helado o un refresco y vienen aquí a comprar ¡desnudas?¡No! no las reglas del sanatorio se los impiden, ellas afuera se visten, no están tan locas, avanzamos y llegamos a una oficina muy sencilla un escritorio con su sillón y cuatro sillas, un gran reloj con números romanos, siéntense por favor, espero a unos ami…cuando entraron tres personas que nos saludaron elegantemente ¿nuevos aquí? nos preguntaron. Digan que sí en voz muy baja nos recomendó Alfaro. Uno muy alto y con barba de tres días nos informó: con el doctor Alfaro examinamos los casos que los médicos oficiales desechan, si les advierten de tratamientos mas drásticos vienen con nosotros, les explicamos el tratamiento y sus consecuencias , un segundo, recién bañado y con aroma a siete machos, comentó: no es que no entiendan, es que no aceptan, saben que esos tratamientos son muy agresivos y han visto , Alfaro los invitó a sentarse y quien se quedó de pie se la pasó rondando durante nuestra entrevista, no nos dejaban hablar estábamos nerviosos. Mientras Alfaro acordaba algo con ellos, un poco alejado de nosotros, intentamos ponernos de pie; esperen por favor esto se va a poner bueno. Por lo que nos informa Alfaro de sus casos están ustedes en nuestras buenas manos, Alfaro indicó: Empieza la sesión: La locura, las enfermedades mentales son parte de la normalidad humana, ya memos oído que de músico, poeta y loco todos tenemos un poco, el alto comentó ¡y aquí a algunos les sobra y a otros les falta! Alfaro preguntó ¿a quiénes te refieres? Escandón respondi: a esos a quienes las autoridades médicas de este nosocomio no les encuentran lo que padecen y no son pocos quienes entretanto se escapan, aunque algunos regresan por su gusto, aquí llegan con nosotros platicamos, nos informan de como les fue por allá y luego los acompañamos a la enfermería o a la clínica con sus doctores, aqui desubrimos que somos una columna de la sociedad, aquí la institución está hecha para nosotros y por nosotros, solo cabemos aquí y de los de afuera algunos no tardarán en acompañarnos, ¿contamos ya con ustedes? Nos miramos cara a cara y Torquemada el paseante dijo alborotado ¡respondieron que si! Alfaro continuó: lo excepcional de nuestra situación es que nos diagnosticaron de afuera, nos trajeron aquí,antes de que los especialistas dijeran algo, familiares y vecinos nos expulsaron de comunidades y familias la medicina de las enfermedades mentales está dominada por la mayoría de la sociedad, los especialistas no tiene hipótesis propias, solo confirman lo que los de afuera quieren, nos llaman extraviados, perdidos, fuera de lugar-outsaiders comentó Torquemada, mucha gente de afuera, y entre ellos quienes no nos soportan son locos de veras, incluso agresivos que no soportan al otro, a alguno de nosotros, filosofan acerca de la normalidad, buscan argumentos con que enfrentar a los especialistas,razonan hasta el delirio para presentar nuestros casos y cada uno de nosotros podemos dar cuenta de lo obsesivo de sus denuncias, alguno de los especialistas nos confiesan que hubieran traído también al denunciante y no a mi.
Alfaro nos comentó: sepan, digan a los de afuera que aquí los veteranos tendremos mucho gusto en postgraduarlos, adviertan que no somos retrasados mentales, que sabemos mas que los universitarios y por culpa y gusto de ellos, hay que ver nuestra biblioteca y y a sus tenebrosos asistentes, no falta quien no quiera salir de ahi, ni tampoco quienes la evitan aduciendo que son puras locuras, brujerías o cosas del demonio. ¡Ah! en voz alta explicó Escandon entrando y también tenemos primaria y secundaria, en dos años todos aprenden a aprender y no falta quien se crea digno de que asi como aprendió puede enseñar a los peores, a los mas reacios. Susana preguntó: Y eso les sirve para mejorar y Torquemada gritó ¡claro!al grado que ya no quieren salir de aquí ¿verdad doctor Alfaro? la princesita nos grito desde la puerta: ¡Vámonos! ,la familia nos espera, olía de lujo conforme subíamos la escalera.

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