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LA CLASE

Educación Ambiental


“V Coloquio de Estudiantes y Egresados de Programas Académicos en Educación Ambiental”: “La Educación Ambiental y los Movimientos Sociales, realizado en Guadalajara, Jalisco en la Centenaria Escuela Preparatoria de Jalisco, 16, 17 y 18 de junio 2018 Relator Miguel Ángel Arias Ortega

Conclusiones y aprendizajes

“En educación ambiental es importante construir nuevos caminos, pero también es necesario inventar nuevas formas de caminar”

Los tres días de trabajo han sido el marco para establecer fructíferos diálogos, discusiones y debates en torno a la educación en lo general y la educación ambiental en lo particular, esto desde diferentes miradas, posturas y posibilidades, las cuales nos muestra que el campo sigue vivo, que está con mucho aliento y que es necesario reinventarlo con cada palabra y con cada acción que llevemos acabo.

El coloquio nos permitió conocer la enorme creatividad y profesionalismo que priva en las educadoras y educadores ambientales de este país, y la muestra de ello, fueron los 11 talleres realizados, donde se abordaron una diversidad de temas, metodologías, posturas y reflexiones, que permitieron darnos cuenta de cómo la educación ambiental tiene múltiples posibilidades, bastantes escenarios y una infinidad de voces que buscan cambiar nuestras adversas realidades sociales y ambientales.

Ha sido un coloquio donde la alegría, las miradas y la cercanía se han hecho presente, y han sido el espacio para discutir sobre lo que cada una y uno de nosotros siente y piensa sobre la educación ambiental, así hemos tenidos reflexiones que nos llevan a pensar sobre diferentes tipos de conciencia: planetaria, de especie y de ecopolítica, tal como fue la invitación de Dr. Víctor Manuel Toledo, quien nos invita a vernos y pensarnos en las posibilidades de la tecnología y sus múltiples repercusiones, en especialmente cuando 2 millones de personas están conectadas en 463 ciudades diferentes en el mismo instante.

Nos hemos sorprendido al conocer que en un autobús o tal vez dos, caben todos los responsables de la crisis ambiental, así como también cuando se sentencia que las reservas de petróleo se acabaran en ocho años en nuestro país.

Hemos sentido la responsabilidad en nuestras espaldas, cuando el Dr. Toledo nos hace la invitación como educadores ambientales a ser un puente entre la información científica y la sociedad, en especial al momento de lanzarnos el gran reto que conlleva su pregunta: “Cómo logramos comunicar toda esta información sin generar una visión pesimista del mundo”.

La respuesta puede ser bastante fácil y complicada a la vez: con compromiso, militancia y optimismo ¡

Hemos sido testigos de cómo la educación ambiental y en particular, educadores y educadoras ambientales comprometidos con su quehacer y con su momento histórico se enfrentan a situaciones de inaceptable violencia; los excelentes trabajos de Rocío Olivera, Noe Mateo, Lorena Martínez y Karina Barrios lo confirman. Juntos nos ofrecieron una panorámica nítida y cruda sobre las inequidades, el uso del poder, la violencia, el abandono y la negligencia, aspectos que privan y fomentan este tipo de escenarios.

Pero también nos ofrecieron una visión optimista y esperanzadora, donde la educación ambiental tiene mucho que hacer y mucho que decir, el trabajo de Armando Zamora abonó en ello, ya que nos hace ver la gran oportunidad que tenemos hoy en día para tratar de modificar el rumbo de las cosas a través de propuestas educativas; porque es claro, que ni todo está dicho ni todo está hecho en el campo de la educación ambiental en México. De ahí la necesidad de conocer y fomentar esas pequeñas regiones que hoy en día caminan hacia la sustentabilidad, con lo cual se confirman que otro mundo y otro futuro también pueden construirse y, en ello, la educación ambiental tiene algo que decir y aportar para lograrlo.

Este coloquio ha sido el marco perfecto para volver a reiterar que hacer educación ambiental es defender los derechos humamos y que dentro de los proyectos de futuro que construyamos, la violencia y la criminalización de los movimientos sociales, no tienen cabida.

Asimismo, en estos dos días se han puesto en escena múltiples miradas de la educación ambiental a través de las distintas mesas de trabajo: educación ambiental vinculada a la violencia, a la conservación de la naturaleza, a la construcción de culturas ambientales, al sistema educativo y al arte, donde se vertieron importantes reflexiones, críticas y propuestas sobre cómo estamos pensando la educación ambiental, y con ello, en cómo construimos futuros diferentes para todas y todos nosotros.

Siendo un Coloquio de Estudiantes, se llevó cabo un encuentro de egresados de la maestría en educación ambiental de la UDG, que tuvo como elemento esencial el compartir sus experiencias, aprendizajes, temores y reflexiones sobre la profesión como educador y educadora ambiental. Se hizo patente la necesidad de seguir fortaleciendo los programas académicos en educación ambiental y tratar de generar múltiples caminos que faciliten los procesos de titulación de los estudiantes, sin renunciar a la necesaria exigencia académica que deben mostrar.

Esta discusión no pudo tener mejor escenario que la entrega de la Medalla al Dr. Helio García Campos, educador ambiental egresado de la maestría de Universidad de Guadalajara, donde su trayectoria nos confirma que la educación ambiental puede ser un proyecto de vida personal y profesional para nosotros. Además que el gremio de los educadores ambientales sabemos reconocer a nuestros colegas y amigos, por lo que son y por el compromiso que día a día, muestran en sus acciones.

El coloquio cierra con un gran sabor a reto, los cuales son definidos de manera clara y firme por la Dra. Fernanda Paz, quien nos invita a estar atentos cuando trabajamos con las expresiones sociales materializadas en movimientos sociales, donde lo primero: Es no esencializar, ir más allá de lo evidente, no actuar con ingenuidad y aportar para construir conocimiento útil y ser profundamente creativos.

Nos ofrece como marco de la posibilidad para las educadoras y educadores ambientales, se vinculen y trabajen en torno a los conflictos sociales, toda vez que cada uno de ellos busca un cambio social, y en ese proyecto los educadores ambientales no podemos estar ausentes.

Y ¿por qué este gran reto? Simplemente porque… “No se puede negociar la vida”. Como ella lo concluye.

Algunos números que nos ofrecen el panorama general del coloquio y sus aprendizajes:

150 personas deambularon por nuestros pasillos, esas fueron las registradas, por supuesto, muchos de nosotros vimos cómo otras almas más en pena estaban por ahí.
Se realizaron

  • 11 talleres
  • 2 conferencias Magistrales
  • 2 Paneles de expertos
  • 21 mesas de trabajos
    Se presentaron
  • 86 ponencias
  • 6 Libros presentados

Aprendizajes:

  • Que nos divertimos y aprendimos
  • Que estando juntos somos más que uno solo.
  • Que celebramos que muchos más jóvenes están llegando al campo
  • Que la tecnología es una herramienta útil para nuestro trabajo.
  • Que el arte, la música, lo sensitivo y lo bello es algo que forma nuestro campo.
  • Y que nos volveremos a encontrar en dos años en el siguiente Coloquio.

Gracias al extraordinario equipo de la Maestría en Educación Ambiental de la UDG, comandado por Elba y Javier.

Gracias al equipo de la Universidad Pedagógica Nacional, a su coordinador al Dr. Rafael Tonatiuh y los colegas que participaron desinteresada y profesionalmente en el Coloquio.

Gracias a la Mtra. Leticia Langarica, Coordinadora de la Maestría en Educación Ambiental de la UACM y el gran equipo que se comprometió con este proyecto.

Gracias al excelente grupo de Staff del Coloquio, bárbaro su trabajo y ha facilitado todo lo que hemos necesitado.

Gracias a la Centenaria Escuela Preparatoria de Jalisco por brindarnos sus lindas instalaciones.

Gracias a todas y todos sus ustedes por hacer posible el Coloquio y por darle proyección de futuro.

Muchas gracias!

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