Mesa_de_partidos
Deserciones

Mirador del Norte

G. Arturo Limón D.


5 de junio decisiones, lecciones y preguntas

Ejercer el voto es el privilegio ciudadano por excelencia, va más allá del mero  sufragio, es la posibilidad de darle rumbo a la sociedad en que vivimos, así que la jornada que  se  vivió   Chihuahua   el pasado 5 de junio es por decir los menos singular,    tal como le decía  a usted aquí el pasado domingo  al invitarlo a votar  diciéndole así; “el ejercer tan esencial privilegio conlleva de igual manera la elevada Responsabilidad de pensar antes de emitir su sufragio,  mismo  que nos afectará a todos, porque viviendo en comunidad,   la decisión mayoritaria derivada del  voto general marca el gobierno a disfrutar y/o a padecer.

Pensar antes de votar seria la premisa hoy, es deseable que todos ejerzamos nuestro  pensamiento y voto libremente y que gane CHIHUAHUA”.

Así lo hizo la ciudadanía  y votó  consciente y   decididamente otorgando  con su voto la  confianza para gobernar a Javier Corral, y esa es la decisión mayoritaria que se ha de respetar, misma que me hace recordar otro momento hace 16 años cuando  Vicente Fox tripulando el descontento  que se daba  contra el PRI  se dijo que le arrebataba el poder fue  solo para compartirlo.

No hubo alternancia y lo señalo solo para hacer constar que aun cuando el cambio se dio sin violencia, esa violencia que nadie desea se dé  como se había dado a principios del siglo XX en la Revolución de 1910  no trajo la evolución social que se esperaba,   de cierto que Fox,  no es Corral quien  gobernador Electo merece el respeto y el apoyo que en su discurso  del pasado viernes  solicito al recibir su constancia, se que lo tendrá de hombres y mujeres de bien que deseen ver mejorar a Chihuahua sin duda,  pero  por su propio mensaje él sabe que no será un cheque en blanco,  será un nuevo libro a escribir el cual ha prometido incluirá a TODOS  ¡magnífica idea!.

BALANCE Y PERSPECTIVA DEL INTERREGNO

Pero antes de la acción es necesaria la obligada reflexión,  y se  vale hacer un balance y una perspectiva en este momento,  aquí van solo dos ideas una al gobernador saliente y otra al entrante  y un cuento para TODOS.

La primera para el aun gobernador Duarte  es derivada de un refrán popular y dice   así; “Quien pega, olvida; quien recibe, nunca olvida” esta idea nos se tome como revancha o venganza,  solo como ese boomerang  vital que retorna las acciones u omisiones   realizadas, lo explico, charlaba con personas el lunes pasado después de la votación y las más modestas señalaban haber votado contra él gobernador Daurte  más que contra el PRI, argumentando;  “si no me dan no me quite” el Vivebus me hace pagar hoy 42 pesos por sus tarifas y conexiones  en los trayectos que antes hacía por 12 pesos,  y en menos tiempo.

Los que se sintieron lastimados de una u otra manera léase foto multas por no citar más, que consideran abusos encontraron en el sufragio la moneda de cambio para dejar saber que no aceptaban ser gobernados sin consulta.   

Recuerdo haber escrito en la revista  Aserto de 2013 octubre justo al medio  del mandato del actual gobernador,  algo que indicaba que era necesario recomponer para no sucumbir,   haberlo hecho me da la  posibilidad de expresarlo que esto preciso no es grato porque el gobernador  sabe que desee, para su gobierno, como ahora deseo,  como siempre deseo que a los gobernantes les vaya bien pero  en esto de gobernar cada cual  tien su estilo y lo ejerce puede tomar las decisiones que desee,  pero nunca como hoy se puede  apreciar que  el poder no puede llegar a controlar las consecuencias que provoca.

Para Javier Corral solo una frase que escucho Fox y no atendió, que no le falle a la gente que somos todos, tengo esperanza de que hará su mejor esfuerzo de mi parte tiene el voto de calidad que no di a Fox y se lo doy porque fue congruente ante el desafuero de Andrés López Obrador siendo hombre a contracorriente aun en su partido  y   se le vió plantado  ante el embate de la llamada Ley  Televisa,  además de ser solidario con nuestra querida Carmen Aristegui.

El boomerang aquí también aplica, por eso para recibirle con esperanza le comparto la mejor cita que conozco del servicio,  que él ha citado como parte de su motivación para gobernar la frase se debe al genio de Ralph Waldo Emerson y dice asi; “sirve y serás, servido porque el que ama y sirve, nos se escapa de la recompensa”

Sea la oportunidad de servir en el gobierno no solo la recompensa sino el inicio del servicio que te trascienda Javier.   

PARA QUE PENSEMOS TODOS

Un Cuento es del genial maestro León Tolstoi que además de tener el mérito de ser el literato sin duda más famoso de finales del siglo XIX  fue un hombre que influyo al menos a dos enormes hombres luchadores del siglo XX Gandhi y Martin Luther King a los cuales su pensamiento inspiró y acompañó en sus pacifica batallas que transformaron el siglo XX.  

“Un cierto emperador pensó un día que si se conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran:
¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

El emperador publicó un edicto a través de todo su reino anunciando que cualquiera que pudiera responder a estas tres preguntas recibiría una gran recompensa, y muchos de los que leyeron el edicto emprendieron el camino al palacio; cada uno llevaba una respuesta diferente al emperador.

Como respuesta a la primera pregunta, una persona le aconsejó proyectar minuciosamente su tiempo, consagrando cada hora, cada día, cada mes y cada año a ciertas tareas y seguir el programa al pie de la letra. Sólo de esta manera podría esperar realizar cada cosa en su momento. Otra persona le dijo que era imposible planear de antemano y que el emperador debería desechar toda distracción inútil y permanecer atento a todo para saber qué hacer en todo momento. Alguien insistió en que el emperador, por sí mismo, nunca podría esperar tener la previsión y competencia necesaria para decidir cada momento cuándo hacer cada cosa y que lo que realmente necesitaba era establecer un “Consejo de Sabios” y actuar conforme a su consejo.

Alguien afirmó que ciertas materias exigen una decisión inmediata y no pueden esperar los resultados de una consulta, pero que si él quería saber de antemano lo que iba a suceder debía consultar a magos y adivinos.

Las respuestas a la segunda pregunta tampoco eran acordes. Una persona dijo que el emperador necesitaba depositar toda su confianza en administradores; otro le animaba a depositar su confianza en sacerdotes y monjes, mientras algunos recomendaban a los médicos. Otros que depositaban su fe en guerreros.

La tercera pregunta trajo también una variedad similar de respuestas. Algunos decían que la ciencia es el empeño más importante; otros insistían en la religión e incluso algunos clamaban por el cuerpo militar como lo más importante.

Y puesto que las respuestas eran todas distintas, el emperador no se sintió complacido con ninguna y la recompensa no fue otorgada.

Después de varias noches de reflexión, el emperador resolvió visitar a un ermitaño que vivía en la montaña y del que se decía era un hombre iluminado. El emperador deseó encontrar al ermitaño y preguntarle las tres cosas, aunque sabía que él nunca dejaba la montaña y se sabía que sólo recibía a los pobres, rehusando tener algo que ver con los ricos y poderosos. Así pues el emperador se vistió de simple campesino y ordenó a sus servidores que le aguardaran al pie de la montaña mientras él subía solo a buscar al ermitaño.

Al llegar al lugar donde habitaba el hombre santo, el emperador le halló cavando en el jardín frente a su pequeña cabaña. Cuando el ermitaño vio al extraño, movió su cabeza en señal de saludo y siguió con su trabajo. La labor, obviamente, era dura para él, pues se trataba de un hombre anciano, y cada vez que introducía la pala en la tierra para removerla, la empujaba pesadamente.

El emperador se aproximó a él y le dijo:
— “He venido a pedir tu ayuda para tres cuestiones:
“¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Quiénes son las personas más importantes con las que uno debe trabajar?
¿Qué cosa es la más importante que hacer en todo momento?"

El ermitaño le escuchó atentamente pero no respondió. Solamente posó su mano sobre su hombro y luego continuó cavando. El emperador le dijo:
—“Debes estar cansado, déjame que te eche una mano”.

El eremita le dio las gracias, le pasó la pala al emperador y se sentó en el suelo a descansar.

Después de haber acabado dos cuadros, el emperador paró, se volvió al eremita y repitió sus preguntas. El eremita tampoco contestó sino que se levantó y señalando la pala dijo:
—“¿Por qué no descansas ahora? Yo puedo hacerlo de nuevo”.

Pero el emperador no le dio la pala y continuó cavando. Pasó una hora, luego otra y finalmente el sol comenzó a ponerse tras las montañas. El emperador dejó la pala y dijo al ermitaño:
—“Vine a ver si podías responder a mi tres preguntas, pero si no puedes darme una respuesta, dímelo, para que pueda volverme a mi palacio”.

El eremita levantó la cabeza y preguntó al emperador:
—“¿Has oído a alguien corriendo por allí?”.

El emperador volvió la cabeza y de repente ambos vieron a un hombre con una larga barba blanca que salía del bosque. Corría enloquecidamente presionando sus manos contra una herida sangrante en su estómago. El hombre corrió hacia el emperador antes de caer inconsciente al suelo, dónde yació gimiendo. Al rasgar los vestidos del hombre, emperador y ermitaño vieron que el hombre había recibido una profunda cuchillada. El emperador limpió la herida cuidadosamente y luego usó su propia camisa para vendarle, pero la sangre empapó totalmente la venda en unos minutos. Aclaró la camisa y le vendó por segunda vez y continuó haciéndolo hasta que la herida cesó de sangrar.

El herido recuperó la conciencia y pidió un vaso de agua. El emperador corrió hacia el arroyo y trajo un jarro de agua fresca. Mientras tanto se había puesto el sol y el aire de la noche había comenzado a refrescar. El eremita ayudó al emperador a llevar al hombre hasta la cabaña donde le acostaron sobre la cama del ermitaño. El hombre cerró los ojos y se quedó tranquilo. El emperador estaba rendido tras un largo día de subir la montaña y cavar en el jardín y tras apoyarse contra la puerta se quedó dormido. Cuando despertó, el sol asomaba ya sobre las montañas.

Durante un momento olvidó donde estaba y lo que había venido a hacer. Miró hacia la cama y vio al herido, que también miraba confuso a su alrededor; cuando vio al emperador, le miró fijamente y le dijo en un leve suspiro:
—“Por favor, perdóneme”.
—“Pero ¿qué has hecho para que yo deba perdonarte?”, preguntó el emperador.
—"Tú no me conoces, Majestad, pero yo te conozco a ti. Yo era tu implacable enemigo y había jurado vengarme de ti, porque durante la pasada guerra tú mataste a mi hermano y embargaste mi propiedad.

Cuando me informaron de que ibas a venir solo a la montaña para ver al ermitaño decidí sorprenderte en el camino de vuelta para matarte. Pero tras esperar largo rato sin ver signos de ti, dejé mi emboscada para salir a buscarte. Pero en lugar de dar contigo, topé con tus servidores y me reconocieron y me atraparon, haciéndome esta herida. Afortunadamente pude escapar y corrí hasta aquí. Si no te hubiera encontrado seguramente ahora estaría muerto. ¡Yo había intentado matarte, pero en lugar de ello tú has salvado mi vida! Me siento más avergonzado y agradecido de lo que mis palabras pueden expresar. Si vivo, juro que seré tu servidor el resto de mi vida y ordenaré a mis hijos y a mis nietos que hagan lo mismo. Por favor, Majestad, concédeme tu perdón."

El emperador se alegró muchísimo al ver que se había reconciliado fácilmente con su acérrimo enemigo, y no sólo le perdonó sino que le prometió devolverle su propiedad y enviarle a sus propios médicos y servidores para que le atendieran hasta que estuviera completamente restablecido.

Tras ordenar a sus sirvientes que llevaran al hombre a su casa, el emperador volvió a ver al ermitaño. Antes de volver al palacio el emperador quería repetir sus preguntas por última vez; encontró al ermitaño sembrando el terreno que ambos habían cavado el día anterior.

El ermitaño se incorporó y miró al emperador.
—“Tus preguntas ya han sido contestadas”.
—“Pero, ¿cómo?”, preguntó el emperador confuso.
—"Ayer, si su Majestad no se hubiera compadecido de mi edad y me hubiera ayudado a cavar estos cuadros, habría sido atacado por ese hombre en su camino de vuelta. Entonces habría lamentado no haberse quedado conmigo. Por lo tanto el tiempo más importante es el tiempo que pasaste cavando los cuadros, la persona más importante era yo mismo y el empeño más importante era el ayudarme a mí…

Más tarde, cuando el herido corría hacia aquí, el momento más oportuno fue el tiempo que pasaste curando su herida, porque si no le hubieses cuidado habría muerto y habrías perdido la oportunidad de reconciliarte con él. De esta manera, la persona más importante fue él y el objetivo más importante fue curar su herida…

Recuerda que sólo hay un momento importante y es ahora. El momento actual es el único sobre el que tenemos dominio. La persona más importante es siempre con la persona con la que estás, la que está delante de ti, porque quién sabe si tendrás trato con otra persona en el futuro. El propósito más importante es hacer que esa persona, la que está junto a ti, sea feliz, porque es el único propósito de la vida”.

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

Agregar comentario