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Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


Recuerdos para el porvenir IV

—Sabe, es muy fácil decir eso, porque la falta
De memoria es una delas cualidades sicológicas de este país.
Es su autodefensa y la defensa de mucha gente…
Todo el mundo se olvida de todo y siempre se dice
que se puede empezar de nuevo y ya: está hecho el exorcismo.
Si no hay memoria, no hay culpa, y si no hay culpa no hace falta
Siquiera  el perdón, ve ¿cuál es  la lógica?

Leonardo Padura

Desde que empecé a escuchar los balazos me estremecí, no podía dejar de sentirme culpable. Sentía por cada balazo un herido o un muerto. Hacia dentro de mí surgía la pregunta estrujante ¿tenía sentido haber salido a la calle? . Rápidamente el miedo hacía olvidarlo y lo único que pensaba era salvarme.

Salté hacia dentro de la Escuela Nacional de Maestros, la conocía muy bien. En unos minutos estábamos al lado opuesto a la balacera y cerca de Avenida del Maestro Rural, donde estuvo el Internado. Casi esquina con el Colegio Militar y frente a la antigua Secretaría de Agricultura . Ya cerca del hospital de la Cruz Verde, Rubén Leñero. Brincamos un barda de casi tres metros de altura y atravesamos la Calzada México Tacuba, en medio de las balas.

Quizá como mecanismo de defensa, como instinto de supervivencia, me dije “tenemos razón”. Racionalmente sigo pensando lo mismo. Mis sentimientos a veces me hacen dudar.

Sobre todo , cuando veo que muchos no aprendieron nada.

Hay algunos cínicos que cada aniversario se pelean a codazos por encabezar las marchas rituales, aunque en su momento estuvieron en contra de la manifestación y algunos nos acusaron de ser los “gestores” de la matanza o de ser provocadores.

Ahora firman desplegados o cartas al correo de La Jornada y afirman que nada ha cambiado, para aparentar ser muy radicales.Aunque están en los cargos del gobierno de la Ciudad e México , de gobiernos estatales y hasta del gobierno federal de Peña Nieto, En elmejor de los casos an altos cargos en las Universidades, en primer lugar la UNAM. También en los puestos directivos de aparatos culturales como TV y Radio UNAM. IMER, IPN, Colegio de México.

Otros tienen cargos hasta en los aparatos sindicales charros.

Son parte de la oligarquía.

Algunos son millonarios. Viven como marqueses en un país de pobres y siguen hablando a nombre del “proletariado”.

Les vale poner en entredicho todo lo que significó enfrentarse al gobierno de Echeverría, algunos hasta se hicieron cuates o “compañeros” de “partido” y de “lucha” de personajes siniestros que eran pate del echeverrismo y lo defendieron con abyección hasta la ignominia.

Otros han vivido del victimismo.

Hasta se han vuelto diputados o altos funcionarios usando el ser “sobrevivientes de Tlatelolco y del “Halconazo”.

Son sinvergüenzas.

También hay quienes jugaron un papel muy importante en la concepción, activismo y dirección del movimiento del diez de junio y ahora siguen perteneciendo a los altos manos del PRD.

Muchos, la mayoría, siguen siendo luchadores. Algunos viven en la soledad y en la miseria. Nadie les pone “medallas” ni son “héroes”. Simplemente son consecuentes.

Hasta ahora me repulsa hablar bien o mal de los que actuaron, unos de una manera y otros de otra. Sobre todo porque no me gusta ser juez.

El riesgo es cierta evasión.

He comentado mucho éste tema con autores intelectuales que han escrito novela e incluso historiografía. Unos me dicen pon nombres y apellidos y otros solo pon siluetas que dibujen quién es cada quién.

Ahora me voy ahorrar los nombres.

Ya habrá tiempo de referirse personalmente, quizá si se adquiere el talento para hacerlo sin la carga de cariño combinada con reproche en algunos casos muy “entrañables”  y en otros una mezcla de cariño y tristeza por lo que devinieron como adultos y viejos.

Por ahora no lo haré.

Para los que saben entenderán de quién o quiénes se trata.

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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