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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


Diego pintado por si misma: la valoración del padre

Siéntate Jesús, espera Abel ¿de donde sacaste esta iconografía de Diego? ¿Cómo de dónde? Pues de Internet y de los libros que tú abandonaste, los encontré en el cuarto de la azotea. Es parte del regalo que te tengo, siéntate hombre. Hiciste una buena colección.

Diego Rivera confesado por Luis Suárez en un alarde que me niego a entender afirma que su padre fue un magnífico pedagogo, un estudioso de una pedagogía, la liberal, parece imposible pues Diego nació en Guanajuato en una familia venida a menos. Bien mocha, de madre y abuela pegadas a las faldas de los curas y su padre un minero fracasado que acabó con el negocio de su abuelo, quien fundó la Administración Militar del Ejercito Mexicano de Benito Juárez.

Diego orgulloso confiesa que efectivamente mejoró a tal grado la eficacia del Ejército Liberal que culminó en Querétaro con la liquidación del falso Imperio. A ver Abel: también contó con la fuga del ejército francés. Jesús ¡que fuga! Atendieron a la llamada precipitada de Napoleón que se hallaba en puerta con una guerra, nada menos que con el ejército prusiano de Alemania, aunque su participación de nada le sirvió, su ineficacia fue parte de la derrota francesa y ella la causa de la abdicación del emperador

Y ¿que tiene que ver con la faceta pedagógica de Diego? Nos lo cuenta el propio Diego en entrevista con Luis Suárez

“El abuelo llegó a México con el general español Régulez, el general Subikowski, el, coronel Poniatowski héroes de las insurrecciones antizaristas en POLONIA, el general garibaldiano Giraldi y otros a quienes presentó ante el presidente con estas palabras: “Señor, yo por un parte, he venido a defender la libertad, pero no a matar mexicanos, aquí hemos respirado aires de libertad, pero es preciso triunfar y pronto. Conozco el valor y la disposición al sacrificio de de las tropas mexicanas, son excelentes, mas ningún ejército en el mundo vale un cacahuate sin administración militar, cosa que mis compañeros mexicanos desconocen hasta el nombre… en consecuencia pido ser encargado de la organización de la Administración militar” como ves el liberalismo fue consigna ética de la familia.

Eso fue el abuelo y el padre ¿dónde entra en esta historia? Verás, el abuelo ya era viejo para la guerra a caballo y delegó la responsabilidad en mi padre quien se había presentado como voluntario con sus compañeros de estudio del estado de Guanajuato, luego fue ascendido a teniente mas tarde a teniente coronel cuando fue escolta presidencial hasta llegar a Paso del Norte como parte de un grupo de oficiales francmasones “los treinta y tres Inmaculados” así bautizados por el pueblo, Algo se también :el presidente Juárez recompensó al abuelo con algún tiro mineral en la ciudad de Guanajuato pero Don Diego Rivera el padre de Diego no supo administrar.

Y Don Diego se ocupó como maestro rural del gobierno del Gral. Don Florencio Antillón y cuenta el propio pintor: “*Mi padre fue educador*, nunca quiso mas título denominativo que el de maestro de primeras letras, aunque luego fue encargado como visitador de las escuelas del gobierno y estableció una red de esuelas rurales dotadas de cierta cantidad de tierras, a fin de ser trabajadas por los padres de los niños en edad escolar para ayudar en el mantenimiento de las escuelas y de los profesores. Fundó además en la ciudad de Guanajuato una escuela normal especial para maestros rurales, en la que por cierto fueron alumnos un hijo y un nieto de don Ignacio Ramírez, discípulos directos de mi padre, mas tarde en el gobierno de Alvaro Obregón y en el ministerio de José Vasconcelos organizaron el aparato educacional de todo el país”.

Y como para pintar, Diego que se pintaba solo confesó: a mi me amamantó una cabra, y es que la madre sufrió horrores cuando murió el gemelo de Diego, llamado Carlos, tuvo un ataque de histeria que duró años, Diego fue entregado a su nodriza indígena quien lo llevó a su comunidad en la sierra y ahí acabó alimentándose con la directamente en la teta caprina , tres años después ,cuando regresó a casa y continuaba el desapego de su madre se desarrollo la originalidad dieguina, incluso fue un anticlerical decidido, pues desde niño soltaba frases antirreligiosas, llevado a fuerzas a misa no tardó en increpar a sacristanes y sacerdotes acusándolos de explotar la inocencia de sus feligreses con los soponcios de su madre, de su abuelas de las ancianas y del cura quien se quedo estupefacto por rl atrevimiento de Diego. ¿De donde Abel, salían esa puntadas?

Ahora verás, me parece entender que Don Diego se ocupó de la infancia de su hijo, para dormirlo le contaba una larga serie de episodios de su vida militar y el niño se entusiasmaba con la feliz narrativa de su padre y le pedía mas historias o mas repeticiones, deben haber sido muchas noches y me parece que no faltaron las notas ideológicas liberales por las cuales, la gente les llamó comecuras.

El hecho es que Diego armó con la generosidad de su padre un conjunto de soldaditos, a pie y a caballo en posición de firmes, de pecho a tierra de fusileros en línea y de avance sobre los contrarios, también le fascinaron las máquinas, sobre todo las de los ferrocarriles, coleccionaba revistas con imágenes de ellos, invitaba los pelados de sus cercanías —que su madre aborrecía— para luego irse a la calle a vivir a pedradas las mentadas batallas.

El padre a los cuatro años le llevo “los dones de Froebel” milagro educativo preescolar de esos tiempos, que pronto abandonó cuando su padre se enteró que el hijo leía de corrido, lo azuzaba diciéndole que leía de memoria, Diego enc…oraginado mostró sus adelantos sacando unos escritos con planos y dibujos sobre las batallas que se daban en su cuarto de juegos. La admiración de su padre se convirtió en feroces actitudes que Diego creyó castigos por maldades ¿cuáles se preguntaba?

Diego confiesa que con miedo alargó los papeles a su padre y cuando le pidió seriamente que lo acompañara se imaginó un castigo de proporciones-inusitado, dadas sus felices relaciones ¡qué habrá de malo en esto? se preguntaba agarrado de la mano en camino por los callejones del Centro de Guanajuato cuando legaron a una reunión de ancianos de aspecto terrible, aun cansados por la edad. Don Diego: Queridos hermanos traigo a ustedes estos ejercicios de estrategia militar para que le den su opinión a este joven que ya conocen, mi hijo.

Loa ancianos se acercaron a Don Diego y tomaron los papeles algunos admiraban la caligrafía, la ortografía, los dibujos, otros las líneas de formación y los comentarios sobre la estrategia y les parecieron magníficos y le preguntaron a Dieguito y dónde te encontraste estos documentos hijito.-me imagino los dos Diegos se miraron primero seriamente y luego riendo a carcajadas , al unisono dijeron dijeron: yo mismo los hice-los hizo, alguno del grupo tomo uno de los diagramas y le pidió que comentara la acción dibujada. Diego tomo otros papeles los ordenó sobre la mesa y ofreció una brillante tesis de estrategia de combate, respondía a las preguntas como si fuera general en jefe, no salían de su asombro, Don Diego inquiría con la mirada a sus atentos espectadores, quien parecía el jefe de ellos le pidió su nombre completo, su graduación y Diego lo cumplimento dando un orgullosísimo paso al frente, el padre no cabía del gusto y contenido por el respeto a sus hermanos aguantó, queda usted joven aspirante que por su edad no se permite su actuación en ningún escuadrón activo del ejercito mexicano, ni colegio de aspirantes,,, pero cuando esté en edad de hacerlo se servirá presentar los documentos que su padre le entregará en su domicilio, acto seguido la concurrencia se puso de pie e hizo un saludo militar, el padre le dio un taconazo, alzó los lo miro cara acara y saludó militarmente unidos sonoramente los tacones, nunca un padre y un hijo recorrieron los callejones guanajuatenses tan unidos rumbo a casa, al llegar el padre se adelantó, le dio un abrazo al hijo y respetuosamente le cedió el paso.

No te pases, te ´patico mi interpretación de aquella lectura, la cosa no acaba ahí, verás:

Diego también relató: unos años antes la madre armó tremendo alboroto por la ocurrencia dieguina de llenar de trazos y dibujos las paredes y el piso de su cuarto, a la llegada nocturna de su padre, la madre lo puso al tanto de las terribles travesuras de Diego, el padre se acercó a la habitación y sin decir nada cerró la puerta, al día siguiente llegó un ejército de trabajadores que se ocuparon de la limpieza de la habitación , a la cual luego cubrieron de tela negra de pizarrón escolar: pares y piso completos. Ahí me pasaba todo el día, tirado de panza y pintando y “desborrando”, mi padre llegaba, medio abría la puerta y guiñándome un ojo, cerraba para no interrumpir a su Miguel Angel en su Capilla Sixtina, por cierto no dejen de admirarla pues frente al Monumento a la Revolución.

“Mi madre cambio de pronto, confesó también Diego, su actitud se volvió mas hermosa, mas alegre, la vio Diego bailar con los mejores bailarines y galanes de la ciudad en su graduación como enfermera y es que su padre a regañadientes y retobos de ella logró inscribirla en un curso profesional de enfermería, al que cuya asistencia pasó de forzada como galeote a “prima dona” de la enfermería, se acabaron las borrascas y la familia vivió la última etapa de su vida guanajuatense felizmente integrados”.

Si señores mi padre fue un brillante educador.

P.D. la verdad me perdí durante el relato de Abel, no se cuando lo relata Abel y cuando le inventa, y es que es bueno para el cuento —lo que no sabe, lo inventa— y cuando se sale de la transcripción del libro del periodista español-mexicano Luis Suárez:

Confesiones de diego rivera de la colección nuestras cosas de EDITORIAL GRIJALBO, S.A. Cítalo, me dijo, para que descubran la enorme vida cultural de el pintor, pintada nada menos que por él mismo, que para eso se pintaba solo, impresiona como descubre su perfil y sus circunstancias vitales de estudiante en la Academia de San Carlos y en los grupos y movimientos pictóricos de su tiempo, y su desarrollo final en México y los Estados Unidos.

Pueblo de la Candelaria, Coyoacán, D. F. a 20 de junio de 2016

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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