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LA CLASE

Educación Ambiental

Miguel Ángel Arias Ortega


¡No compren este libro! Sobre "Claroscuro: El profesor César Labastida en los laberintos educativos del Siglo XXI" de Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

Le agradezco a Tonatiuh y Armando invitarme a presentar su libro, al tiempo que celebro que vea la luz un nuevo texto que aborde el tema de la profesión docente, por todo lo que implica en estos momentos y por 43 razones más! Gracias por esta invitación, aunque no sé si ustedes me lo vayan a agradecer al final, pero es de principio agradecerle a los amigos. Claro, con el riesgo también de que el lunes me saquen del cubículo.

¡No compren este libro! ¡Por favor no lo hagan! ¡No lo hagan porque es un libro pensado, sentido y escrito por dos grandes educadores, amigos y entrañables colegas, con quienes he compartido un enriquecedor espacio de trabajo y amistad en los últimos 15 años: charlas, discusiones, viajes, enojos y grandes satisfacciones dentro de la maestría en educación ambiental de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 095!.

¡No lo compren!

Lo primero es por la dedicatoria que posee, ya que está dedicado a esos seres que siempre serán guía y destino: sus madres y sus padres, donde manifiestan los autores que esas luces, son quienes nunca los dejarán sentir la obscuridad.

Lo segundo, porque el prólogo está escrito por una profesora que con palabras arropadas de enorme claridad y firmeza nos dice: “El trabajo docente vale y su profesión es necesaria para la sociedad”. Además por estar escrito con un sentido nostálgico pero con una profunda esperanza donde nos invita a volvernos a pensar como docentes y a recuperar nuestro papel como pares en las comunidades. Como hacedores de futuro para nuestros estudiantes y para nosotros mismos, particularmente en este momento donde lo que priva es un profundo mar de cerrazones políticas, incertidumbres laborales, negligencias y abominables cortes de cabello en plazas públicas.

No lo compren!!!!, porque tiene una introducción donde Armando y Tonatiuh nos comparten la idea del libro, la cual descansa sobre su particular visión para construir y edificar espacios de expresión libres y desinteresados, donde lo económico no sea el elemento que determine para conocer la voz, el sentir y pensar del otro, de ese otro (hombre o mujer, mujer u hombre) que tiene algo que decir sobre la vida y las múltiples realidades que percibe, en especial sobre la educación. Además de ser una introducción que nos describe los avatares educativos en este mundo del siglo XXI, el cual se nos presenta antagónico, desigual, caótico, múltiple y homogenizador, como ellos lo señalan.

Y no lo compren porque los autores toman el concepto de educación en su acepción amplia, lo cual me hizo recordar el extraordinario libro de María de los Ángeles Varea: “La educación sin zapatos”, donde la educación no se circunscribe a los estrechos muros de la escuela, porque ella está en todo tiempo y lugar y se despliega en múltiples ámbitos y formas, tal como se plasma en Claroscuro, donde el hecho educativo es recreado y materializado por los autores en la iglesia, en las organizaciones de barrio, en las políticas, con los campesinos, con los obreros, en el cine, en las arte y en los libros.

¡Por favor, no malgasten su dinero!

Porque este libro ni es Claro ni es Oscuro, sino que es un texto variado y diverso, que se constituye en un crisol de múltiples tonalidades de grises que nos permiten hurgar en la vida íntima, apasionada y desastrosa de un educador. Es un conjunto de matices que nos salpican de venturas y desventuras de lo que encierra el maravilloso fenómeno de la educación y las implicaciones que tiene en la vida social y personal de quienes están inmerso en él. Además, porque es un texto con múltiples discursos en forma narrativa, donde se utiliza con gran atino e implacable belleza la metáfora: “sala de maestros, la clase, biblioteca, el timbre… en esta atmósfera, Tonatiuh y Armando nos llevan a una lectura ágil y fluida que mi hizo recordar en cada momento, mi ya lejano, pero lejano paso por la escuela primaria y secundaria.

Por ello todo ello, mejor les recomiendo comprarse un Vodka, Tequila o Mezcal que comprar este libro, porque su única virtud es tratar de documentar la vida de un profesor latinoamericano en su contexto escolar, donde vive las inclemencias de políticas educativas absurdas y grandes oleadas de frustración y autoritarismo directivo. Armando y Tonatiuh lo expresan con mejor fotografía: “El profesor a veces observa y otras es observado; describe y a veces es descrito; comprende y con frecuencia es incomprendido; evalúa y es perseguido, amenazado o incluso expulsado; transforma y muchas veces es imposibilitado”.

Si son necios y deciden tirar su dinero a la basura…

La único que este libro les podrá ofrecer—No, otra cosa más, lo único—, son 53 magnificas historias que ponen de manifiesto la creatividad, la nostalgia, la molestia, pero sobre todo, la esperanza que los autores reflejaron en cada uno de los relatos, donde ellos —a través de su cristal—, ven, perciben e interpretan de lo que ocurre en el salón de clase, en la escuela y en la educación en general, así encontraran estupendas narraciones sobre la ceremonia; las nuevas tecnologías; el cambio climático; Apodos y bromas; la convivencia escolar; la salud; la educación familiar, entre muchos otros, que nos ofrecen una pincelada de este complicado presente educativo, pero que a la vez, se conjugan con grandes tintes de posibilidad para nuevos futuros, para construir nuevas realidades.

Ok, si su dinero ya está en la basura porque decidieron comprar el libro y tenerlo en sus manos, lo único que ustedes van a poder apreciar, es un texto que relata y documenta lo escrito, debatido y difundido en la revista electrónica Pálido punto de luz, que tiene como única virtud, como única…. tratar de ser un espacio para que cualquier persona interesada en la educación, ofrezca sus lecturas del mundo, de la realidad pedagógica que vive y que padece en muchas ocasiones. Así, cuando inicien su revisión, podrán tener como telón de fondo la pregunta ¿Qué podemos aprender?, que es la pregunta de la cuarta narración, la cual puede ser contestada fácilmente, porque lo único que podrán aprender y disfrutar en el libro, serán las estupendas narraciones sobre los Salmos del Abuelo Coty; con la forma en que enseña matemáticas César Labastida a Benito Bodoque; se enojaran con la manera en que despiden al profesor Labastida de una escuela, principalmente cuando pregunta ¿y cuáles fueron los motivos? a lo que le contestan “Aquí no necesitamos motivos”; apreciarán su gusto por Joan Manuel Serrat y su enorme alegría en cómo aprendió poesía coral a través de las enseñanzas de la Mtra. Soco; se sorprenderán con sus primeras experiencias en el arte, donde el profesor Labastida recuerda cómo antes los tesoros se guardaban en cofres y ahora se guardan en museos propios. Esto es lo único que encontraran.

Una de las grandes incertidumbres que me ha perseguido a lo largo de mi vida, es poder saber y reconocer hasta dónde un dicho es una idea y hasta dónde es una necedad… y bueno, si ustedes desean ser necios y compran el libro, verán como Claroscuro es una perfecta amalgama de historias que muestra cómo la profesión docente tiene largas avenidas por donde transita el amor, el gusto, la lealtad, el cariño, la tolerancia y la solidaridad, muchas de estas palabras casi extintas y expulsadas de las aulas de clase y de la escuela misma.

Claroscuro también es una nube de palabras: educación, asombro, escuela, pasión, competencia, enseñanza, profesora, estudiantes, director, política… palabras que en la actualidad se han quedado vacías, sin sentido, o más bien, con un sentido distinto al que busca formar ciudadanos con proyección de vida personal y social. Así, Claroscuro es una invitación abierta y frontal a ver el fenómeno educativo desde otros ángulos, desde otras miradas, donde la comprensión y el cariño, sean las bases fundamentales para dar un significado distinto al ser docente, en lo ambiental y fuera de él.

Mi última recomendación, mejor consulten un psiquiatra pero por favor… vayan y compren el libro!

Muchas gracias!

Miguel Ángel Arias Ortega
Es Pedagogo y Doctor en Educación Ambiental

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