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Deserciones

Mirador del Norte

G. Arturo Limón D.


¡Qué semana!

“El mundo se ha convertido en una  aldea” dijo el teórico canadiense Marshall Mc Luhan lo que no nos explicó  es que saber  cómo manejar del  dolor que nos provoca la muerte de 10 o más personas maestros y  pobladores que   la mañana del domingo pasado en Nochixtlán Oaxaca, fueron abatidos  amanos de  la Policía Federal que de manera alevosa,  por decir lo menos,  los ataca con armas largas para deshacer las barricadas que habían puesto en apoyo a la lucha emprendida por La CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) tan denostada por Aurelio Nuño   quien  considera a los maestros del Sur del País como el mayor obstáculo para implementar la Reforma Laboral,  que no  Educativa,  que tiene el encargo de implementar a sangre y fuego (literal).

Tiene razón Pedro Miguel al señalar en su columna titulada Nochixtlan” qué necesidad cuando dice; “ Sumar una decena de muertos a la barbarie represiva en Atenco, a los feminicidos en el estado de México, al manejo de la desaparición y muerte de la niña Paulette, a su inocultable gestación como producto de marketing en el útero de Televisa, a los desfiguros y tropiezos declarativos, a la compra masiva de votos en las elecciones de 2012, a los excesos represivos del 1 de diciembre de ese año, a las mentiras desenmascaradas de la propaganda por las reformas privatizadoras, al desastre y el desaseo de la estrategia de seguridad en Michoacán, a Tlatlaya, al desdén frente a los asesinados y desaparecidos en Iguala, a los escándalos de la Casa Blanca, Grupo Higa y OHL, a la derrota en las elecciones del 5 de junio.

A pesar de ese palmarés detestable el régimen ensayó en Nochixtlán una solución al conflicto magisterial que se parece tanto a lo perpetrado el 2 de octubre de 1968 en contra de los manifestantes reunidos en Tlatelolco: descargas de armas de fuego en contra de civiles inermes: una decena de muertos; casi un centenar de heridos”.

…. A los ataúdes de los asesinados en Nochixtlán podría unirse otro: el de la reforma educativa. A fin de cuentas, en un acto de magistral ponciopilatismo, Claudio X. González y su membrete mexicanos primero ya se escabulleron de Nochixtlán. De esa manera el peñato podría empezar a despedirse con un gesto —uno, al menos uno— de honorable rectificación. De otra manera, el fin del régimen bien podría adelantarse al de la actual administración. Y qué necesidad.”

Me solidarizo desde aquí con los maestros de Oaxaca, como siento debiésemos hacer todos los maestros de México muchas razón tenía la manta con que marcharon los maestros aquí en Chihuahua el miércoles pasado que a la letra decía; “Reforma Si pero no así”  poco hay que agregar a esto,   sino la demanda de justicia para las víctimas de Oaxaca que se suman a tantas que hacen noticia nuestro país en el mundo. Es solo deseable que ya no se agreguen más tragedias como esta México merece mejor destino que el fratricidio.

Así que Ya Paren la Violencia quienes tienen por mandato el monopolio de la fuerza pública que JAMAS DEBIESE SER USADA CONTRA LA POBLACION COMO SE HIZO EN NOCHIXTLAN. G.A.L.D.  

22 DE JUNIO NO SE OLVIDA

De Nochixtlan a Xhihuahua

Alguien desea crucificar a Chihuahua y le quiso imponer  la cruz de la violencia, por eso hoy le llamo así Xhihuahua,  lo que sucedió el día miércoles 22 de junio pasado no puede tampoco ser olvidado y aun cuando lo había previsto publicar de manera inmediata lo puedo hacer ahora en mi colaboración del domingo pasado me resulta necesario retrotraer esa colaboración en lo que llamare “Sinopsis para pensar”

“La guerra es el sufragio de los países bárbaros."
Carlos Martínez

Sucedió ayer, aquí en Chihuahua capital, ya  lo preveíamos aquí el domingo en una trilogía de cuentos del genial Gabriel García Márquez que compartí con usted amable lector, lo señale en el programa Aserto  Radio de nuestro amigo Luis Javier Valero transmitido el lunes  pasado diciendo que la convocatoria a “Tomar el Palacio”  cualquier cosa que eso quisiera decir para el diputado Rogelio Loya no era sino un enorme riesgo en el cual la sensatez de las personas deberían de ignorar, sin embargo no fue así  y lo sucedido hoy es historia de mala memoria.

¿Qué pasó y qué pasará?

El primer cuento a groso modo habla de la rumorología y su letal efecto que el desabasto de la gasolina ha hecho más que evidente, al genera compras de pánico una sinopsis y su título lo dicen todo; 
 
“Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

—No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

—Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

—Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

—Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

—¿Y por qué es un tonto?

—Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

—No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

—Véndame una libra de carne y en el momento que se la están cortando, agrega: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

—Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la vieja responde:

—Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

—¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

—¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(la tensión por diverso motivos más imaginados que reales crece hasta que)
….Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

—Yo sí soy muy macho —grita uno—. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

—Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

—Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

—Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

FIN

El segundo reseñaba la reserva que se tiene a la autoridad que abusa de su puesto y la respuesta ciudadana reactiva  y molesta  cualquier parecido con las tomas del Vive bus  y la desviación de pipas de gasolina de su destino son realidades que muestran lo que denomino aquí como la revancha social,   este cuento se   titula:

“Un día de estos”

“El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis… (estuvo) trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción.
—Papá.
—Qué.
—Dice el alcalde que si le sacas una muela.
—Dile que no estoy aquí.

Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo.
—Dice que sí estás porque te está oyendo.
—…Papá.
—Qué.

Aún no había cambiado de expresión.
—Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro.

Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver.

—Bueno —dijo—. Dile que venga a pegármelo.

Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente:
—Siéntese.
—Buenos días— dijo el alcalde.
—Buenos —dijo el dentista.
—…Tiene que ser sin anestesia —dijo.
—¿Por qué?
—Porque tiene un absceso.

El alcalde lo miró en los ojos.

—Está bien —dijo, y trató de sonreír. El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista.

Era una cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, más bien con una amarga ternura, dijo:

—Aquí nos paga veinte muertos, teniente.

El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio.

—Séquese las lágrimas -dijo.

El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose las manos. “Acuéstese dijo y haga buches de agua de sal.” El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.
—Me pasa la cuenta —dijo.
—¿A usted o al municipio?

El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica.
—Es la misma vaina.
FIN

Este último cuento  era el domingo y es hoy  el más enigmático y revelador sobre todo si lo juzgamos hipotéticamente desde la desesperación del que ha perdido todo, del tenor que priva desde lo que llamo el “síndrome del anarquismo distractor”  inaugurado el 1 de diciembre del 2012 en el ascenso al poder de Enrique Peña Nieto con jóvenes anarquistas  que aparecen dañan,  deterioran desbocan y  tuercen la libre expreion del descontento social hasta hacerla vandálica para que se hable de ello y no de su origen. Aquí estaría el meollo de lo que ayer sucedió la pregunta es ¿Quién esta tan desesperado para provocar tal caos a quién beneficia un agravio de tal magnitud contra un edificio tan emblemático  con el Palacio de Gobierno?   ¿ y por qué no actuaron antes las corporaciones para el resguardo no solo del inmueble sino de los ahí expuestos al riego como son los trabajadores ahí laborando?

Quizás este cuento nos de la respuesta en su mismo título “El drama del desencantado”

“…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida”

COROLARIO

Lo señale el domingo y lo reitero aquí si hay vinculación y moraleja en los cuentos con la actualidad que vivimos SIEMPRE LA HAY, toca a usted inferirla piense.

Cajón de Sastre

No quiero dejar de señalar que BROZO el payaso tenebroso que como Aristegui ha salido de la televisión, se suma a las ausencias que se hacen presencias con sus despidos y la violencia que en lugar de vaciar llenan el espacio del pensamiento y reflexión el camino.

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

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