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Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


De Naguales y Tonas

Rafael me invitó a encontrarle raíces a la cultura de los habitantes de la ciudad de México y no hace pocos años tuve una conversación con Zahed en la cual me relató su propia experiencia con los nahuales en Veracruz, de viva voz tuve un nuevo encuentro con mis propias raíces, con la vida del pueblo de mis abuelos maternos, con las charlas de mi abuela al calor del tlecuil y acurrucados en sendos petatl sobre los perros caseros con mi hermana y mi mama escuchando los cuentos pueblerinos, los que describían a mi abuelo y sus correrías arrieras de Toluca hacia la tierra caliente guerrerense, cuentos pueblerinos sobre encuentros con aparecidos, enfrentamientos con animales salvajes, con bandidos y con naguales al sabor unos tamalitos al comal y un aromático cafecito. Aquí en la ciudad crecí con el desprecio a la cultura náhuatl de los chilangos, con casi su extinción, conversamos, discutimos sobre los términos culturales de la conquista, la ideología de los conquistadores, la visión de los vencidos en la que crecimos y la lucha de castas que no abandona a los mexicanos ¿Qué diablos pasaba? ¿por qué esa discriminación? nos preguntábamos, muchas cosas recordamos, otras leímos y de esa charla proceden estos textos, como nos fueron saliendo!

Y es que hay unas historias: en la ciudad de México, los nahuales pasaron a ser parte de la ideología del pueblo vencido por la conquista española, en los pueblos indígenas son la supervivencia de una espiritualidad que sobrevivió a la conquista, aquí en el D. F. la cultura de la conquista pretendió liquidar la vida espiritual de los pueblos vencidos. Lo castellano, lo español, lo europeo, lo cristiano se impuso sobre la cultura mesoamericana, sobre lo tolteca, lo náhuatl de los mexicas de Moctezuma y de Cuahtémoc, a partir de entonces, lo mejor vino de Castilla, lo peor quedó en lo náhuatl.

El nagual dejó de ser el espíritu tutelar que se integra y confronta con el Tona, acabó en la frase que denigra, “no seas nagual” o el despectivo nagualón, ambos referidos a la denigración de los individuos del pueblo vencido, luego, también de los criollos y que se indiabanizaban y de los mestizos de todas las razas, no fueron las únicas palabras que revelaban la humillación a que continuó tras la conquista: “escuincle” del náhuatl ixcuintli; perro, referido a los niños indígenas como hipocorístico, sustituido por los vocablos castellanos: mi niño, mi nene, m´hijito, siempre el posesivo para distinguirlo del ajeno de los hijos de los indios que no pasaban de ser “pinches escuincles”, el adjetivo calificativo en el tono despectivo para el más elemental trabajador manual.

Lo que los conquistadores quisieron destruir, fue el fondo filosófico y el carácter ideológico de la cultura indígena, despreciaron el bautismo indígena que fue substituido por el cristiano, el nombre europeo sustituyó al indígena: hubo nombres y apellidos españoles para ellos, el tona y el nagual despreciados, anulados…solo aparentemente.

El tona era el nombre solar del día calendárico en que nacía el niño, el nahual fue el espíritu asignado para su personal protección, quizás el tótem familiar o tribal, para su identificación: Ce ácatl Topiltzin era el primer nombre del primer Quetzalcóatl: Serpiente Emplumada o gemelo maravilloso también, o Rafael Tonatiuh Ramírez Ortega: arcángeles judíos y guerreros visigodos en los nuevos nombres., uno para amar al dios cristiano y el otro para pelear en su nombre.

Otro ejemplo, el valor nahual del perro se advierte en la costumbre mesoamericana de regalarlo al recién nacido, cuidarlo con cariño, como el niño recién nacido de género masculino para serle regalado, atribuido: ixcuintlis, ambos; cuando moría el ixcuintl —el perro— el niño dejaba de serlo, a partir de ello ya era un adulto, un miembro mas de la familia, del calpulli y de la tribu , con mas obligaciones que derechos.

En Mesoamérica, eso fue tener un ixcuintli. Un niño obligaba a la familia y a la tribu a entregarles los afectos, los derechos y hasta los privilegios del niño al cachorro o si quieres: el niño tener los mimos y cuidados del cachorro(Morgan el sociólogo nortemericano descubría entre las tribus norteamericanas el mismo respeto cariñoso a los niños, luego vendrían las pruebas de iniciación, yo particularmente descubrí entre las comunidades mayas de Hecelchakán Campeche ese mismo cariñoso cuidado de los niños.

Los conquistadores se admiraron de que los perros americanos no ladraran, no eran perros de guardia, ni de pelea, menos de presa, eran familiares, eran la compañía dela familia, del niño, su ángel de la guarda, su nahual, ser niño, ser ixcuintle en la comunidad indígena significaba que la comunidad los tratara con cariño y en reconocimiento de todas las posiblidades de su existencia, los europeos se admiraron de la libertad con que los niños indígenas crecían en medio de la vida adulta, así como de la identificación de los perros con las familias, al morir el cachorro, moría el niño, nacía el adulto, tras una ceremonia de iniciación, recibía su nombre tribal y personal. Con la conquista ixcuintli se pronunció escuincle y por referirse a los niños indios fue peyorativo, había que denigrar a los vencidos, ese significado llegó al siglo,XX.

Hay otras historias, el pozole original se hacía con una clase de perrillos que se engordaban para ser comidos, la noche anterior a su sacrificio se alimentaban con maíz cacahuatzintli, al ser cocinado, la mayor golosina resultaba la tripa gorda con los granos de maíz fermentados en el intestino del perrillo, no por ello, la bestia dejaba de ser criada con cariño y simpatía, comerlo era una especie de comunión de los cristianos, prueba de ello son las estatuas de los perritos hechos por los pueblos de Colima, hoy iconos de la cultura nacional, incluso pueblos hay que registran orgullosamente su ascendencia perruna: Escuinapa (rio de perros)en Sinaloa, Ixcuintla (lugar de perros), en Nayarit, Escuintla en Chiapas.

Que los españoles llamaran perros a los indios también fue una tradición española, los perros castellanos se disputaban la comida con sus pobres amos, ser perro en Castilla era sinónimo de servil, de humilado, los españoles que despreciaban a sus perros y con ellos a sus clases pobres, usaron el concepto para ofenderlos por su baja condición social o su enemistad, por efectos de la Reconquista cristiana, los españoles usaron el sustantivo como adjetivo calificativo despectivo al referirse a sus enemigos religiosos: los perros musulmanes, los perros judíos, los perros moriscos, los perros infieles.

Los señores feudales europeos, celosos defensores de lo hurtado, criaron perros de guardia educados para el asalto a la persona y a la propiedad; descendientes de cazadores, los educaron como perros de presa y de pelea, aquí los emplearon para cazar indios insurrectos que se escapaban de las encomiendas, en los códices de la conquista, ahí están pintados, tan peleoneros como “la furia española”(la armada española de Carlos I) al fin y al cabo perros de caza y de pelea. ¿De dónde nace ese desprecio a lo animal?

La cultura cristiana distinguió al ser humano de el animal, el humano tenía conciencia para amar a dios, el animal era inconciente, el ser humano era un ser con espíritu divino, sujeto de salvación, el animal, no al contrario fue considerado sujeto de una conducta no racional, instintiva; dios era representado como una fuerza celestial, divina , el diablo fue visto, pintado como un animal, como una expresión satánica, contraria a la divinidad, muchas de la figuras del diablo se basaron en los mitos de los faunos de las mitologías grecolatinas, por ello, al decirles perro a los infieles: musulmanes, judíos o protestantes o reformistas, los maldecían, los satanizaban, los condenaban a muerte, al éxodo, así se desarrolló la colonia española en México.

Nunca se impuso el testamento de Isabel de Castilla, quien quiso que los nuevos pueblos y sus pobladores tuvieran la misma calidad moral y política que los viejos pueblos y sus individuos castellanos y cristianos. La conquista militar fue sucedida por esta conquista espiritual, Humboldt descubriría trescientos años después a la gente india débil, des-animada (sin alma) andrajosa, humillada, desterrada vagando por los caminos de la Nueva España.

Los nahuales fueron sacerdotes que cultivaban la conservación de los símbolos de la tribu, los preservadores de los valores de las tribus nahuas o nahoas,(mexicas, tecpanecas, xochimilcas, chalcas, tlahuicas, huejotzincas, tlaxaltecas) los hombres sabios, quienes sabían mas que los demás, a quienes se recurría en busca de consejo, quienes lo ofrecían siempre en beneficio de ella, eran como la conciencia oculta de todos, el interés histórico que se oponía al privilegio de alguno, la visión cósmica, eterna frente a la angustia cotidiana.

Los nahuales tenían nombre de animales, se reconocía en éstos espiritualidades comunes a sus así designados: Cihuacóatl fue el nombre de el supremo sacerdote de varios emperadores mexicas, el supremo consejero, el vocero de los dioses.

Entre los pueblos que resistieron la conquista, los nahuales se convirtieron en los guerreros espirituales, en los últimos depositarios e la defensa moral de los vencidos, a ellos se encargaba la reducción de los poderes materiales de los conquistadores, ellos en su dimensión se enfrentaban a los espíritus de los vencedores, perdieron.

En las tradiciones indígenas, el tona es el día calendárico que te nombra y el nahual,el tótem nocturno, el primero es la sombra diurna de cada uno, que permite orientarse a la luz del día, el segundo, es la luz en la oscuridad que también es vida, que permite entender lo que no dejó ver la luz del sol.es el hombre en el día y en la noche, en la vida y en los sueños, en el acá y en el más allá. Hay en esta concepción de la persona una trinidad que asume la dirección de la existencia, el hombre que vive, decide, participa con su comunidad, su tona a la luz del día, en la noche quien vive es el nahual, toma el lugar del tona, participa con los nahuales de los otros en los asuntos de los propios y de los contrarios, en sus consensos y en sus combates. Los conflictos de los hombres y sus tonas en la vida cotidiana no se agotan ahí, existen en los sueños, ahí hay otra vida con sus propios conflictos.

Entre los pueblos americanos la conciencia, los sueños, los hechos vitales, los impulsos y sus razones, la vida y la muerte, la naturaleza y la cultura eran una sola cosa, un todo dual: la cosa se resuelve en dos dimensiones, dos fuerzas que se oponen y se integran, el tona y el nahual viven en cada uno y aunque cada uno tiene su lugar y su tiempo estos no tienen canceles que no se puedan trasponer.

El tona y el nagual afectan la vida del hombre, aunque el hombre afecta también aquellas existencias, se liquida la existencia física del hombre, pero quedan vivos su tona y su nagual, de modo que los muertos viven entre los vivos y no solo en su propio mundo, los hombres sabios, los predestinados, los hombres comunes en ciertos momentos pueden percibir la presencia del nahual tan clara como se advierte el tona de cada uno.

Los españoles que conquistaron, dijeron que todas las manifestaciones de la cultura indígena eran patrañas, malas consejas, cosas del demonio, al satanizarlas y despreciarlas pretendieron crear el vacío por el que se colara la cultura de la dominación, la cultura vencida expresaba una peligrosa soberbia, urgía una deseada humildad. Era el dominio o nada.

Charlas, al fin y al cabo de dos normalistas reencontrados al final de su carrera.

Coyoacán 2008, Portales 2013

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

abelrocax. 04 de Julio de 2016 08:32

gracias mi Tona, tu nahual y el mio se encuentran en un destino planetario que quiere arrebatar a las fuerzas ciegas del capitalismo global la posibilidad de una mejor vida para las mayorías planetarias, la educación ambiental es una urgencia vital sobre todo hacia arriba hacia los líderes gubernamentales, políticos, capitalistas. la propuesta mía es que no descuidemos a nuestros dirigentes, que les llevemos las conclusiones de las tesis de la Maestría en Educación Ambiental, que los obliguemos una solidaridad con la población, con nosotros para que no se ostente tan vergonzosa e impúdicamente como expresión de nuestra mexicanidad ni con notros, ni en extranjero. Peña no tiene vergüenza, ni conciencia de sí mismo, no debimos hacerlo presidente, al arroparse en los fueros de la presidencia nos condenó a nuestra destrucción , por ello, aparte de luchar por la dignidad del pueblo mexicano, de su magisterio, de nosotros mismos eduquemos a nuestros gobernantes, mostrémosles los signos, evaluémoslos antes de sus candidaturas, en ellas y a lo largo de su gestión, recordémosles a que se responsabilizaron.no los soltemos

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