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Deserciones

Manual de Perplejos

Alfredo Gabriel Páramo


Historia de un viaje

Suben cuatro jóvenes al autobús. Ríen, se ven contentos, pero no escandalizan. Muy seguramente son extranjeros, así que desconocen los usos y costumbres de los viajeros mexicanos. Además, nadie les dice que no están siguiendo el procedimiento correcto.

El recogedor de boletos, uno de esos subempleos mexicanos curiosos, pues su función se reduce a tomar el boleto del pasajero, decirle su número de asiento (que por lo regular, el mismo pasajero eligió) y cortar el talón, y el encargado de ver cómo los propios viajeros suben sus maletas a la cajuela del autobús, se miran intranquilos.

“Ve tú”, dice uno. “No, mejor tú”, responde el otro, y continúan con el diálogo un rato. Al final, uno se impone y el otro sube al autobús y de mala manera pide los boletos y los regañan. Los muchachos se muestran dóciles. Uno de ellos abre una cerveza. Ahora sí, suben el chofer y sus ayudantes y le dicen que está prohibido. El joven acepta tirarla, pero el regaño aumenta.

Amenazan con bajarlos del vehículo, que ni siquiera ha encendido el motor, a quitarles el derecho a utilizar los servicios de Futura; les dicen que van a remitirlos. Al final, se calman y les permiten seguir. Piden al conductor que los baje al llegar a Ciudad de México, en la primera parada de cortesía. Por supuesto, el chofer lo olvida y tienen que bajar en otro lado de una ciudad desconocida para ellos.

¿Mencioné que los jóvenes extranjeros eran negros y centroamericanos? No, porque seguramente el problema no tenía que ver con ello. Los mexicanos no somos racistas.

altaircuatro@gmail.com

@lavacadiablo

Alfredo Gabriel Páramo
Profesor, periodista, escritor. Twitter @lavacadiablo www.karacteres.com

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