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LA CLASE

Tema del mes

Nicanor Reyes Carrillo


¿Oye, cómo le apodan a ese muchacho?

“…Frente a todas esas consideraciones me parece claro que los campesinos analfabetos no necesitan contexto teórico —en nuestro caso el círculo de cultura— para realizar la toma de conciencia de su situación objetiva de oprimidos. Esa toma de conciencia se da en el contexto concreto” (Freire, 2008:32)

No se había podido percatar de la realidad de su vida hasta que vio con espanto la cantidad de polvo que cubría su mesa, las teclas de su computadora estaban tiesas y cada vez hacía más esfuerzo para poder escribir, las líneas en la radiante pantalla se le movían y las ideas se le escapaban constantemente, los ojos se cerraban y abrían como al padre de Bart Simpson (Homero), se sentía cansada de tanto estar sentada, la nuca y la barbilla las tenía tiesas, la ergonomía de su silla de trabajo al parecer era la peor, que hastío sentía cuando veía su propia escritura, las ideas estaban embotadas y difusas, pero el copiar-pegar que tanto hacían sus alumnos no se le daba, la originalidad de las ideas y de la palabra estaban por encima de su propia salud.

Se decía todos los días ¡ahora sí voy a renunciar, ya no aguanto esto!, pero esa frase parecía un anatema después de casi treinta años de trabajo en la UNAM, primero ENEP después FES Acatlán, los saludos diarios parecían un deyabu (déja vu= del francés: ya visto antes), las mismas caras, los cambios de estación y el color del pasto era lo único que le decían a la maestra Josefina que el tiempo estaba pasando, los huesos y la falta de agilidad también los estaba experimentando, levantar un objeto cada vez se le iba haciendo más difícil, que incomodidad no poder hacer todo con la misma destreza.

Los horarios hasta las tres de la mañana cobran factura, casi sin percibirlo el sueño se convierte en un animal que se trepa por la espalda, se acurruca en el cuello y ronronea hasta que nos deja fritos, en un estado temporal de hibernación, el sonido de los ronquidos solamente afecta a los extraños, sus familiares la tenían que mover hasta el sillón para que allí siguiera su reposo, despertaba sobresaltada y murmullaba, que pasó, ¿porqué no me despertaron? no ven que ya casi es la muestra pedagógica y no hemos revisado todos los trabajos, la conferencia, la logística…y lentamente volvía a dormir con un enojo real y una preocupación exacerbada.

Una de esas ocasiones en que revisaba un reporte de sus alumnos que presentaban su práctica en el Colegio de Ciencias y Humanidades encontró un dato curioso, que decía lo siguiente:

“Se escabulle por los rincones para no ser visto, se le ha encontrado deambulando atrás de los estantes de la biblioteca, tiene pocos amigos y su presencia en los salones de clase es casi fantasmal, los maestros no lo toman en cuenta es casi como si tuviera la capa mágica de la invisibilidad ( tipo Harry Potter), no se sabe de qué generación es, ni cuántos amigos tiene, acosa a las señoras que hacen la limpieza y no se le conoce un lugar especifico para poder obtener más datos en una entrevista”

A ver, a ver ¿que será esto? dijo para sí la maestra intrigada, marcó algunos números en su gastado teléfono celular, ¿oye eres Mariana?…bueno necesito vengas con tu equipo para que me expliquen de qué se trata este párrafo, sale te espero en el cubículo a las dos, no vayas a fallar porque tengo poco tiempo.

A las dos llegaron los integrantes de dicho equipo para la explicación, ¿díganos maestra para qué somos buenos?, entre dientes la maestra dijo —no para mucho—, pero en fin, me podrían decir ¿cuál es la relación de este relato de terror con su trabajo de intervención pedagógica? Los alumnos se rieron de manera desvergonzada, lo que pasa maestra es que estamos viendo cuál es la idea que tienen los alumnos sobre su libertad sexual, gustos, preferencias y madurez para tomar decisiones a futuro, pero todos decían en la entrevista que estaban normales excepto el Chac, al principio no parecía relevante, hasta que apareció en la plática de los trabajadores de limpieza, los hombres se morían de la risa, los maestros les causaba incertidumbre, pero a las mujeres les daba miedo.

¡Ah chinga eso esta interesante! Pensó sin externarlo, pero no será sólo como un rumor, qué no hay registro, nombre, credencial, generación, así de la nada pues no es lógico.

Los alumnos dijeron: es un fósil del dos mil once, ya casi libra las materias pero deambula por la escuela haciendo sus cochinadas. ¿Cómo sus cochinadas, se vomita, se hace del baño fuera de la taza o qué? Todos se rieron, no maestra haber como se lo decimos. Ya dejen de decir tonterías y díganlo claro. Bueno…dijo una muchacha es que se toca su cosita y deja su huella en el piso. Todos volvieron a reír, ¡no mames —dijo otro— mejor dile que se masturba en todos lados y que las señoras de limpieza ya se hartaron de estar limpiando su semilla jajajajajaja!.

La maestra estaba a punto de soltar la carcajada pero se contuvo, bueno al parecer hay alguien que si está disfrutando su juventud en éxtasis, ya dejen de estar de voyeuristas (del francés:mirones), saquen las entrevistas para dar termino a sus trabajos, dejen que ese muchacho se desahogue y bueno bastaría decirle que no manche la escuela de esa manera, o que por lo menos se busque una novia para que la felicidad sea mayor —dijo seriamente la maestra—, los alumnos se fueron riendo por el pasillo con ese descaro que da la juventud.

En la plática de sobremesa, después de la comida comentó lo sucedido con sus colegas, todos estaban riendo y dijo una maestra, yo te voy a contar otra que va matar tu relato… haber dijo la maestra José, suéltalo.

Pues sucede que una amiga tenía una muchacha que le ayudaba en el trabajo doméstico, era muy hacendosa, rápida, atenta pero muy joven no alcanzaba ni los 18 años, así estuvo un tiempo como si nada, entraba y se iba sin contratiempo hasta que una mañana llegó con la cara pálida y llena de angustia, mi amiga —su patrona— le cuestionó seriamente porqué estaba en ese estado, la muchacha le dijo que tal vez estaba embarazada.

Bueno eso no es tan grave, pero ¿no se supone que vivías con tu amiga y rentaban un cuarto? Si, contestó, pero me presentó a su primo y pues ya comenzamos a salir, después paso lo que tenía que pasar, todo eso está bien pero tu cara no es de felicidad, un noviazgo es bonito, si lo planeas hasta un embarazo da gusto, ¡de repente la joven se desmayo y quedó inconsciente!, mi amiga llamó rápidamente a la cruz roja.

Los paramédicos la atendieron con prontitud y la trasladaron a las instalaciones que están cerca de su domicilio, como la única persona conocida era ella se quedó fuera de la sala de espera, al salir el médico grito: algún pariente de la joven Anastasia Gerónimo, la señora levantó la mano, se acercó y le dijo, mire doctor no soy su pariente directo pero trabaja en mi casa, dígame ¿qué fue lo que le pasó?.

El doctor se acomodó en su asiento y le dijo: tiene un orificio enorme en el ombligo que casi rompe la pared abdominal, lo bueno es que la piel se estira pero estuvo a punto de abrirse, la inflamación es enorme y la obstrucción intestinal es muy grave, ¿eso por qué Doctor pues qué hizo la muchacha?. Según comentó ella nunca había tenido novio, ni tenía información sobre las relaciones sexogenitales, y al parecer su novio tampoco y el objetivo de la penetración no fue precisamente la vagina… ¡¿se puede imaginar cómo pudo terminar esa situación?!. Los dos se miraron seriamente pero el médico no pudo evitar la risa igual que la señora. No es posible que en este tiempo haya tanta desinformación, que la gente siga haciendo este tipo de cosas, pero si pasa es porque hay miedo, tabúes, costumbres y falta de educación sexual. Los dos se levantaron moviendo la cabeza negativamente.

Al salir la paciente la señora le dijo muy seriamente: a partir de mañana te quedas conmigo un rato para que estudiemos un poco de biología y sexualidad. No quiero tener que velarte la próxima vez. Ella se fue riendo mientras la chica se ruborizo sin saber que contestar.

Otro colega de la maestra dijo, mi relato no es tan escatológico como el de la maestra pero también está divertido, todos pusieron atención y el sociólogo empezó así:

Cuando yo era niño —huuuuu ya llovió jajajaja dijeron las maestras en son de broma—, regularmente mi madre me mandaba por cosas a la tienda, el aceite, los frijoles, un cuarto de queso blanco, el azúcar, sobres de café o lo que hiciera falta, como yo era bueno para hacer las cuentas pues regularmente entregaba bien los cambios, incluso las vecinas también me hacían encargos y las recompensas eran buenas, de niño cualquier moneda, dulce o cariñito era bien recibido.

Yo soy el hermano menor y tengo dos hermanas mayores, uno de esos días en que parece que todo es normal, mi madre estaba enferma de una migraña terrible, no se podía mover y tampoco había podido hacer la comida, mis hermanas la auxiliaron en eso, pues bueno para no hacerles el cuento largo, eran como las seis de la tarde cuando mi hermana mayor me dijo muy seriamente: ten este dinero te vas a la farmacia y le das este papelito al señor que atiende, después te regresas por la cañada, cruzas el puente y no dejes que te vea nadie.

Yo le pregunte curioso ¿pero porqué por ahí si la calle principal es más rápida? Ella me miró con ojos de pistola y dijo secamente, haz lo que te digo o te las veras con mi mamá, bueno así ni hablar. Me fui como siempre rayando con una crayola las paredes de la casas vecinas a manera de distracción o juego para no aburrirme, otros lo hacían con una ficha o con unas monedas, las marcas eran tantas que los vecinos no hacían nada por pintarlas o cubrirlas.

Me fui por la calle principal, en la esquina estaban los de la banda del perro, siempre que pasaba me pedían una moneda, pero regularmente les daba un dulce y todos en paz, ¿dónde vas Charly ya te mandaron por las tortillas, muévete cabrón que ya van a cerrar? Y se reían a mis costillas. Antes de llegar a la farmacia desenvolví el misterioso papel, decía: nocturnas, con alitas de las económicas. Que será eso, quién sabe yo se lo di al señor de la farmacia y se me quedó mirando seriamente, me dijo ¿Para quién son para tu mamá o para tus hermanas? ¿Te dijeron qué tipo de flujo? ¿Color de la envoltura? ¿Con malla o sin malla? ¿Individuales o por paquete?, yo no sabía que responder.

El dependiente dijo: en esto no hay devolución y para la otra dile a tu hermana que escriba bien o le doy lo que yo quiera. En el papel escribió con su mano: no dejes de venir aquí te espero ya sabes mi teléfono. Yo no sabía qué clase de clave era esa. Me dio una bolsa de papel remachada con unos cachos de cinta adhesiva, me quede mudo y me regrese como si nada. Al salir ya estaba chispeando, pensé, ni de loco voy por la cañada luego hay perros detrás de los matorrales y ya es de noche, hay mucho lodo y no me quiero ensuciar los zapatos.

Como la carga era ligera yo comencé a jugar con ella, la aventaba al aire y la cachaba, estaba feliz con mi encargo, una señora pasó y dijo: muchacho cabrón deja esa caja en paz, grosero, te voy acusar con tu mamá vas a ver. Heee ¿pues qué paso? Seguí mi camino aventando la cajita ligera y misteriosa. Una chica amiga de mi hermana me gritó ¡cochino deja eso en paz, no ves que no es para jugar, niño puerco!, en serio que esto ya estaba extraño, cuando pase por la esquina de la pandilla del perro me miraron con asombro, después se rieron mucho y se me acercaron, entre todos me quitaron la cajita y la empezaron a jugar como si fuera pelota de futbol, como no estaba mal el juego yo también hice unas dominadas, los otros se morían de la risa ¡no mames el Charly le va al Atlante!, ¡ha huevo los potros de hierro! Jajajajaja. En eso estaba cuando una señora se acercó y les mentó la madre a todos. ¡Órale hijos de la chingada dejen al niño en paz y tu chamaco lépero vete a tu casa con esas cochinadas!.

Mientras se iban retirando los rufianes adolescentes me miraban y hacían un sonido como de caballo cuando relinchan, yo estaba muy divertido, también intentaba imitarlos, al llegar a mi casa, mi hermana se me quedó mirando ¡¿porqué esta la caja maltratada?! Le dije es que se me cayó, pero no se rompió nada, bueno no se oyó nada, al entregarle la caja quise jugarle una broma e imite el sonido del caballo cuando relincha. Mi hermana se puso roja de pena y después de coraje, me correteó por toda la casa para darme unos golpes, yo me reía pero al mismo tiempo estaba desconcertado con su actitud.

Después de un rato desistió, ese fue el último día en que me habló con cariño, mi padre me regaño por faltarle el respeto a mis hermanas, antes de ese incidente podía dormir con mis hermanas cuando tenía frío, nunca más volvió a pasar, mi madre me dijo que las vecinas estaban molestas por mi actitud y no querían que nunca más les hiciera un mandado. Nunca tuve una explicación de nada, ni de nadie, pase de ser un ángel a demonio en menos de veinte minutos. Actualmente mis hermanas cuentan el incidente y se ríen mucho pero solamente cuando yo no estoy.

Pase de ser un niño querido a ser un niño señalado, los únicos que siguieron siendo mis cuates fueron la pandilla del perro, que me dejaron por apodo el caballito, y cada vez que alguien me preguntaba por qué de mi apodo les contaba la anécdota y se morían de la risa.

Al termino de la sobremesa la maestra estaba de muy buen humor, no cabía duda la pedagogía nunca pasará de moda, el trabajo aunque no sea bien pagado siempre va a tener clientes, la educación para la sexualidad, educación sexual o con el nombre que se le quiera llamar es tan indispensable como cualquier otra área del conocimiento. Se fue pensando que al cursar algún nivel de educación damos por sentado que los conocimientos llegan a todos los rincones de la sociedad, pero al parecer los muros son sumamente gruesos, a veces hace falta décadas para poder hacer una pequeña fisura.

Ese es el reto de los educadores poder cambiar un poco la óptica de la vida de los seres humanos, pues cada vez que alguien es afectado repercute de maneras inusitadas e inesperadas en los demás, los seres humanos podemos ser tan bellos o tan monstruosos como la ignorancia o los conocimientos nos lo permitan.

Antes de empezar su clase se dijo así misma: creo que todavía tengo que dar a mis alumnos algunos conocimientos, la jubilación puede esperar…pero no por mucho. Y empezó su sesión como siempre lo había hecho con seriedad pero con gusto por su profesión.

Referentes informativos.

  • Freire, Paulo. (2008). “La importancia de leer y el proceso de liberación”. Editorial Siglo XXI. México.

Nicanor Reyes Carrillo
Estudiante de la Maestría en Educación Ambiental, X Generación.

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