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LA CLASE


Edna Marcela Barrios Gómez


Escuela Eficaz y Calidad Educativa

La calidad de la educación es una aspiración constante de los sistemas educativos compartida por el conjunto de la sociedad, y uno de los principales objetivos de las reformas educativas. Se puede decir que ningún país está contento con la calidad de su educación, lo cual es lógico, porque a medida que se van logrando ciertas metas se aspira a más, y porque las exigencias en materia del conocimiento van variando debido a los cambios sociales, científicos, tecnológicos y del mundo productivo.

Calidad educativa se define como una cualidad que caracteriza a la unidad educativa por su mejora continua; se entiende como un proceso cíclico en espiral ascendente, que es dinámico y relativo. Incluye por lo menos cinco condiciones interrelacionadas e interdependientes: relevancia, eficacia, eficiencia, equidad y pertinencia (Schmelkes, 1995). Es una cualidad distintiva que tiene el reconocimiento de “marca de calidad” por la comunidad en que se encuentra inserta (Martínez, 2003).

La eficacia escolar es una de las condiciones para que haya calidad, es la forma en que una institución educativa alcanza los objetivos planteados y la cobertura de los mismos. Ésta, sienta las bases para definir las escuelas eficaces, mismas que se consideran tales si promueven el progreso para todos sus estudiantes en forma equitativa y garantizan que cada uno alcance el máximo posible, siendo éste siempre mayor a las expectativas dadas por los factores contextuales (Loera, 2006).

Existe cierto consenso respecto de que las reformas educativas no han logrado transformar de forma sustantiva la cultura de las escuelas y las prácticas educativas. Pero también existen evidencias que muestran que las escuelas pueden marcar la diferencia, por lo que es importante hacer estudios que nos muestren las condiciones y procesos que contribuyen a la mejora educativa. Las investigaciones sobre escuelas eficaces, de amplia tradición e influencia en el mundo, tiene su acento en aspectos pedagógicos.

Una escuela eficaz es aquella que consigue un desarrollo integral de todos y cada uno de sus alumnos, mayor de lo que seria esperable teniendo en cuenta su rendimiento previo y la situación social, económica y cultural de las familias (Murillo 2005, p. 25). Este planteamiento, encaja en la definición de educación de calidad; así para que una escuela sea de calidad, es necesario que además de la eficacia y la eficiencia, cumpla los requisitos de relevancia, pertinencia y equidad.

El liderazgo del director de una escuela eficaz.

Un Director eficaz es el que comparte responsabilidades de liderazgo con el equipo de trabajo e involucra a los maestros en la toma de decisiones importantes pues la organización, el funcionamiento y la gestión de la institución van a depender de la capacidad y de la calidad de las decisiones tomadas.

Un trabajo en colegiado y de colaboración, que influya en la cultura de la escuela y del personal con actitudes y comportamientos que promuevan la calidad de la enseñanza y el aprendizaje; creando un ambiente de aprendizaje propicio para todos, ordenado y atractivo donde la enseñanza y el aprendizaje sean el centro de la actividad escolar, involucrando a los padres de familia, a los alumnos como responsables de su aprendizaje dando seguimiento y evaluación.

Sammons (1998, p. 28) presenta tres características del liderazgo exitoso: fuerza en los propósitos, involucrar al cuerpo académico en la toma de decisiones y autoridad profesional en los procesos de enseñanza y aprendizaje. La Dirección debe crear un ambiente de trabajo adecuado, esto es, un ambiente que permita a los profesores centrar su atención en los procesos de enseñanza. El líder escolar debe ejercer una dirección pedagógica que se caracteriza por potenciar todas aquellas funciones, actividades y estructuras organizacionales directamente relacionadas con el mejoramiento del trabajo docente.

La responsabilidad del Director es hacer su escuela eficaz; asumiendo la elaboración, ejecución y evaluación de propuestas educativas pertinentes por la calidad de la educación para de un mundo en constante cambio.

Implicaciones de un liderazgo efectivo

Partiendo de las reseñas de Purkey y Smith (1983) y del departamento de los Estados Unidos (1987) donde concluyen que el liderazgo es necesario para iniciar y mantener el mejoramiento de la escuela; implicación de un liderazgo efectivo; de acuerdo a las investigaciones realizadas otra implicación es un liderazgo asertivo además de la verificación de calidad; puesto que las escuelas deben proveer una educación de “calidad”, poniendo en práctica un liderazgo profesional.

Con base en las aportaciones anteriores resulta fundamental la función del Director que ejerza un liderazgo efectivo donde su relación con la visión y objetivos compartidos poniendo en práctica valores, metas de la escuela y la manera en que aborde el cambio siendo firme y con propósitos, dando importancia al consenso y trabajo en equipo; es otra de las implicaciones; puesto que el Director es el agente clave que contribuye al cambio con la habilidad para mediar y resolver problemas de manera efectiva.

Un director efectivo es el que comparte responsabilidades de liderazgo con el equipo de trabajo e involucra a los maestros en la toma de decisiones así como un trabajo en colegiado y de colaboración, que influya en la cultura de la escuela y del personal con actitudes y comportamientos que promuevan la calidad de la enseñanza y el aprendizaje; creando un ambiente de aprendizaje propicio para todos, ordenado y atractivo donde la enseñanza y el aprendizaje sean el centro de la actividad escolar, involucrando a los padres de familia, a los alumnos como responsables de su aprendizaje dando seguimiento y evaluación.

El liderazgo efectivo requiere claridad, evitar la autocracia o la excesiva democracia, juzgar cuidadosamente la toma de decisiones y la pertinencia de involucrar a otros, este liderazgo es importante para el desarrollo y mantenimiento de un propósito escolar común y un clima de objetivos compartidos.

Sylvia Schmelkes (1995) plantea que la calidad educativa debe entenderse como la capacidad de proporcionar a los alumnos el dominio de los códigos culturales básicos, las capacidades para la participación democrática, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas y seguir aprendiendo, y el desarrollo de valores y actitudes acordes con una sociedad que prevea una mejor calidad de vida para sus habitantes. Esta conceptualización sitúa como centro de la calidad educativa al aprendizaje de los alumnos y la formación de ciudadanos ante el desarrollo de la sociedad. Esta afirmación pone la organización y funcionamiento de una escuela eficaz.

Para Latapí (1996) la calidad es la concurrencia de los cuatro criterios que debieran normar el desarrollo educativo: eficacia, eficiencia, relevancia y equidad, como paradigma de macroplaneación; lo que implica un liderazgo pedagógico, compartido, profesional, efectivo yo le agregaría humano. Así como para la UNESCO La calidad de la educación en tanto derecho fundamental, además de ser eficaz y eficiente, debe respetar los derechos de todas las personas, ser relevante, pertinente y equitativa. Ejercer el derecho a la educación, es esencial para desarrollar la personalidad e implementar los otros derechos. (citado en Rendón, 2009, p. 19)

Funcionamiento de la Escuelas Efectivas

El buen funcionamiento de las escuelas, se debe sobre todo a que cuente con una buena organización que permita que cada miembro de esta realice sus tareas, de esta manera contribuye a que la escuela sea efectiva en su tarea principal que es ofrecer educación de calidad. Para lograr esto, Sammons (1998) presenta once factores para las escuelas efectivas:

1. Liderazgo profesional: Firme y dirigido, enfoque participativo, profesionista y sobresaliente.
2. Visión y objetivos compartidos: Unidad de propósito, consistencia en la practica, colaboración y trabajo colegiado.
3. Ambiente de aprendizaje: Atmosfera ordenada y Ambiente de trabajo atractivo. Los propósitos básicos de la escuela son la enseñanza y el aprendizaje.
4. La enseñanza y el aprendizaje como centro de la actividad escolar: Optimización del tiempo de aprendizaje, énfasis académico y Enfoque en el aprovechamiento.
5. Enseñanza con propósito: Organización eficiente, Claridad de propósitos, Lecciones estructuradas y Práctica adaptable.
6. Expectativas elevadas: Expectativas globales elevadas, Comunicación de expectativas y Desafío intelectual.
7. Reforzamiento positivo: Disciplina clara, justa y Retroalimentación. Tener una buena disciplina mantiene un clima de control.
8. Seguimiento de los avances: Seguimiento del desempeño del alumno y Evaluación del funcionamiento de la escuela.
9. Derechos y responsabilidades de los alumnos: Elevar la autoestima del alumno, Posiciones de responsabilidad y Control del trabajo.
10. Colaboración hogar-escuela: Participación de los padres en el aprendizaje de los hijos.
11. Una organización para el aprendizaje: Formación y actualización del personal académico basadas en la escuela.

Estos factores influyen en el buen rendimiento escolar, profesores comprometidos con su trabajo, directivos líderes, profesionales actualizados en las materias y contenidos que rescatan la experiencia cotidiana de los alumnos para hacer más fácil el aprendizaje

La educación no sólo tiene consecuencias directas sobre las oportunidades de cada persona, sino que influye a las sociedades en su conjunto. En las escuelas hay mucho talento y no podemos desperdiciarlo. Para lograr una transformación profunda en nuestra sociedad, debemos superar esas barreras y lograr condiciones más democráticas y equitativas para todos.

Tenemos un gran desafío como país: mejorar la calidad de la educación mediante escuelas eficaces. Es una tarea ardua y demanda el apoyo y la responsabilidad de toda la sociedad. Las grandes metas necesitan del esfuerzo colectivo y requieren de grandes políticas, a la vez que enriquecerse con las experiencias que son fuente de innovadoras ideas. Considero que es posible entregar una educación de calidad en todas las escuelas.

Conclusión

La escuela aporta significativamente a lo que aprenden o dejan de aprender los estudiantes y lo que ocurre en el aula resulta esencial para los desempeños y el logro escolar. Sin embargo y con la misma claridad, cabe señalar que la dinámica y calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje en el salón de clases no son sólo resultado de las capacidades, expectativas o inspiración de los docentes; implica también al Director como Líder pedagógico, profesional que aplica un liderazgo compartido.

El buen clima, la atención pedagógica pertinente y oportuna, disponibilidad de recursos, entre otros, requieren de infraestructura, compromisos y condiciones institucionales y políticas. Es necesaria una gestión que combine lo administrativo y pedagógico en la conducción; que implemente y promueva buenas relaciones entre todos los integrantes de la comunidad escolar; que incentive, reconozca y legitime la participación de los padres.

Del mismo modo se hacen necesarias políticas de formación y capacitación para los docentes que aborden los factores que aparecen fuertemente asociados a buenos desempeños escolares, entre ellos, planificación y organización de la enseñanza, uso pedagógico de las tecnologías de información y comunicación, atención a la diversidad en el aula, trabajo con las familias y gestión del tiempo.

Las escuelas efectivas son organizaciones para el aprendizaje, con maestros y directivos que continúan aprendiendo, manteniéndose al día en sus asignaturas e incorporando los adelantos en la comprensión de la práctica efectiva.

El director debe ser un profesional sobresaliente; que se involucra y conoce lo que sucede en el aula, incluyendo el currículo, estrategias de enseñanza y seguimiento del progreso de los estudiantes así como las adecuaciones curriculares realizadas a casos específicos. En la práctica esto implica proveer de varios tipos de apoyo a los maestros, incluyendo tanto estímulos como asistencia práctica; debe proyectar un perfil de altura por medio de acciones tales como desplazarse frecuentemente por la escuela, visitas a las aulas y conversaciones con los docentes.

Se puede considerar que el funcionamiento de la escuela eficaz es diverso es una realidad, y la forma en que se trabaja tanto como la orientación de las actividades configuran en gran medida el tipo de escuela y el tipo de educación que reciben los estudiantes en las instituciones de educación primaria.

Referencias

  • Latapí, P., (1996). Tiempo educativo mexicano I, México: UAG.
  • Loera, A. (2006). (Editor) Caja de herramientas para colectivos escolares. México: SEP.
  • Martínez, J. (2003). La calidad educativa, un espacio de lucha por la hegemonía. La Tarea.
  • Murillo, F.J. Coord. (2005). Estudios sobre Eficacia Escolar en Iberoamérica. 15 buenas investigaciones. Bogotá: Convenio Andrés Bello.
  • Purkey, S.C. y Smith, M.S. (1983). Effetive schools: a review, en Elementary School Journal, 83 (4).
  • Rendón. J. Coord. (2009). Modelo de Gestión Educativa Estratégica Programa Escuelas de Calidad. México: SEP.
  • Sammons ( 1998). Características Clave de las Escuelas Efectivas. Cuadernos biblioteca para la actualización del Maestro. México: SEP.
  • Schmelkes, S., (1995). Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, México: SEP.

Edna Marcela Barrios Gómez
Directora Regional ODAEE, México, Catedrática UPN 095

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