Usos múltiples

El timbre de las ocho

Armando Meixueiro Hernández
Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Educación sexual en el último vagón del metro

Afectado por la contingencia ambiental y el doble “hoy no circula”, César Labastida Esqueda se traslada a su casa en el último vagón del metro, donde una pareja homosexual exhibe sin pudor sus arrebatos amorosos. El profesor César, mirando discretamente y sin intención, se ve envuelto en una reflexión sobre educación y sexualidad. Así, recuerda, que siempre le causó gracia —desde la primera vez que lo vio en la adolescencia— el capítulo de la serie Los años maravillosos en el que el profesor de educación física trataba de explicar las diferencias sexuales entre hombres y mujeres, a través de un dibujo abstracto de las Trompas de Falopio. Kevin, el protagonista del programa, y su amigo Paul, decepcionados de la representación de los órganos sexuales femeninos, aducen que aquello semejaba una vaca vista de frente.. César sonríe pensando en otras metáforas, de otras disciplinas escolares y de sus recursos didácticos:

—La Química no cabe ni se reduce a la tabla periódica; la historia no sólo es una monografía, ni el civismo un manual de urbanidad o el futbol no se reduce a esquemas en un pizarrón.

También, y en contraste, recuerda el viejo chiste de Woody Allen en el que narra que es profesor de masturbación y que ya se va porque si no sus alumnos inician sin él. Es un chiste absurdo, porque devela una imposibilidad escolar y grupal, aun en el siglo XXI.

El profesor Labastida hace memoria y recuerda tres cosas de los viejos libros de texto gratuito de la Reforma Educativa (la de la década de los años setenta del siglo pasado) con los que lo educaron y que eran básicamente descriptivos de la anatomía de los órganos sexuales: 1) Que se leyeron en forma seria y puntual por parte de la profesora. 2) Que lo que ahí se explicaba no tenía nada que ver con los comentarios de sus compañeros, a veces como chistes, otras como albures o como profundos secretos y revelaciones. Y 3) Tampoco tenían que ver con las transformaciones físicas, emocionales y sensitivas por las que atravesaba en esa época.

De la misma forma, esa descripción libresca no explicaba las hermosas piernas de la maestra de sexto B, que subía delante de su grupo por las escaleras cuando daban la orden de avanzar y la mirada del pequeño César- entre lánguida y esperanzada- la seguía en ese recorrido como en cámara lenta.

El profesor Labastida medita —entre lengüetazos y caricias que se prodiga la pareja homosexual en el vagón del metro— que esas clases le ayudaron a memorizar y a contestar el examen departamental, pero no sirvieron de mucho cuando por vez primera beso o hizo el amor con una mujer. La vida fue la maestra que le enseñó el arte del desnudo mutuo. La importancia de la música y los silencios; de los olores y la textura de la piel; del instinto y el descanso liberado.

César se pregunta como buen maestro que es: ¿Cómo se enseñará hoy la sexualidad en las escuelas o en la familia? En la portentosa sociedad del conocimiento, ¿qué tanto aprenderán los jóvenes sobre sexualidad (usos, placeres y responsabilidades) en los modernos dispositivos tecnológicos? ¿Eran las antiguas generaciones más propensas a pensar en el sexo, la seducción, el erotismo? ¿O lo son ahora, en su aparente inapetencia y aburrimiento? ¿Se ha sofisticado el conocimiento sobre la sexualidad? ¿Vivimos en una sociedad libre del tabú sexual? ¿Seguimos reprimidos sexualmente como decía Freud? ¿U orgullosamente reprimidos y tan victorianos como sostenía Foucault?

El metro se detiene en la estación Popotla, abre sus puertas. César Labastida, ruborizado, desciende y deja ahí a la pareja que sin recato sigue descubriendo su sexualidad en el singular laboratorio de aprendizajes que representa el último vagón del tren urbano.

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

abelrocax. 31 de Mayo de 2016 09:03

La gran revolución frommiana descubrió que el inconsciente Freudiano no era solo un asunto individual: “el ello”, el poderoso motor de la libertad individual, Fromm lo encontró siguiendo a Jung como “el inconciente colectivo” un nuevo objeto de estudio que debidamente estudiado- Fromm le dedicó algo como veinte años de su vida en México- en la UNAM propuso el descubrimiento del “inconciente colectivo” la relación entre lo individual y lo social, hubo estudios y escrituras de sus alumnos, los psicólogos mexicanos que buscaron en la historia de México la construcción de ese inconsciente y lo hallaron un polémico discurso del papel de la dominación espiritual del mexicano a partir de la conquista, sobre todo de la espiritual que dejó en la conciencia del mexicano humillado, lasumisión al vencedor vencedor como sedimento, como fuerza limitadora de la voluntad individual:un fatalismo, un agnosticismo cuyas expresiones populares se expresaban en “el aisevá”, “dios lo quiso”. “mañana será otro d{ia y el peor”me vale madre" un fatalismo anulador de la voluntad personal , hecho par el dominio de las clases dirigentes.y uno de esos dominios era la educación escolar que educaba en la ignorancia de la vida sexual un valor la inocencia-la ignorancia-la omisión del conocimiento del amor y de la vida sexual como responsabilidad adulta. Fromm nos propuso hacer ese análisis social, descubrir ese “elan vital” Junguiano, para encontrar nuestra voluntad, construirla, mostrar que no es fatal y en su libro “el arte de amar” propuso que el amor es una construcción histórica de la humanidad y una construcción social presente posible de educación como la educación artística o política y que no es solo un deseado ejercicio salvaje de la sexualidad, ya antes Margaret Mead " que el “dizque” amor libre delos samoanos contrario a la sexualidad puritana de los bostonianos nuevos destino manifiesto norteamericano eran ambos constructos intencionales socialmetente por cada sociedad, por cada pueblo, Fromm mostró que “el arte de amar” es trabajo, vida y conciencia humana, cosa que se pueden hacer con intención, con voluntad, con posibilidades de magnificiencia, como las otras obras de arte humanas e invitaba a mostrar al amor como un valor a educar entre la gente y sobre todo a las nuevas generaciones. la educación sexual no es la identificación de lo que los adolescentes de hoy descubren por su precipitado y exigente desarrollo, lo prueban las relaciones sexuales en el l aula en los grados últimos de la primaria y la secundaria, . al grado de abunbdar las gestaciones, los abortos, y los partos y las maternidades prematuras,y con ello el desahogo irresponsable masculino, feliz tras el resuelto braguetazo y la irresponsabnilidad paternal, en el bulto, bullying sexual, el niño masculino se educa fuera de el arte de amar, limitándose a disfrutar del éxito logrado, y aveces compartido con el diálogo en la pandilla. no hay amor sino educación en una irresponsabilidad social.habrá que hacer otra definición de amor y sexualidad con otros fines y valores para definir otros procedimientos educadoresaqui le dejo este apunte hecho un tanto a ciegas por una catarata impertinente por cierto Focault reconocería la vbida sexual y sus paradojas como otra de las estructuras del poder con fines de dominación y reproducción de un orden social.

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