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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


La herencia viva del sueño americano

Entre las cosas nuevas que durante mi permanencia en los Estados Unidos han llamado mi atención, ninguna me sorprendió más que la igualdad de condiciones. Descubrí sin dificultad la influencia prodigiosa que ejerce este primer hecho sobre la marcha de la sociedad. (…) Entonces transporté mis pensamientos hacia nuestro hemisferio, y me pareció algo análogo al espectáculo que ofrecía el Nuevo mundo.

Alexis de Tocqueville (1835)

El cine documental crítico en los Estados Unidos de Norteamérica tiene una larga trayectoria. Obras inmortales de este género son, sin lugar a dudas, Harlan County USA de Barbara Kopple (1976), La decepción de Panamá de Barbara Trent (1992), de dos valientes directoras o más recientemente La corporación ( 2003) co-dirigida por otra directora Jennifer Abbott y por Mark Achbar y Joel Bakan. También estarían en este rubro Superengordame (2004) de Morgan Spurlock y Wal Mart: los altos costos de los precios bajos (2005) de Robert Greenwald. Cualquiera de estas cintas demostraría que el cine puede ser profundo y educativo, aún ante el imperio de cinematográfico Hollywood. El cine independiente norteamericano, proporcionalmente es pequeño en producciones, pero paradójicamente sus cintas son con frecuencias perdurables, reveladoras y dinamita pura para la conciencia social.

Michel Moore pertenece a esta estirpe de cineastas y el año pasado entregó una obra de dimensiones mayores y que tampoco se estrenó en las salas cinematográficas de México, como ya casi nos acostumbran con el cine de calidad.

Moore no es la primera vez que lo hace, ni será la última. Solo —antes de analizarla— señalemos algunos antecedentes cinematográficos de este importante director: en Roger y yo (1989) devela como, por lograr mayor rentabilidad una empresa de automovilística abandona- literalmente en la calle- la tierra natal del documentalista —Flint, Michigan— y describe como esto termina por transformar en forma irreversible la economía local. Tendencia que se fue ampliando a innumerables condados en los Estados Unidos, golpeando a las poblaciones.

Trece años después, da a conocer lo que será su obra más celebrada, Masacre en Colombine (2002) que arrasó con una gran cantidad de premios por el mundo y en su país con el Oscar, el foco en esta pieza fue el amor profesado a las armas por los norteamericanos y como esto ha generado violencia de muchos tipos. Para contar esta historia recure a diferentes técnicas poniendo en el centro la matanza de estudiantes que realizaron, dos alumnos en la cafetería de una secundaria en el Estado de Colorado, después de haber jugado al boliche.

Más tarde Moore se metió con cámara, producción, investigación e inteligencia a elucubrar sobre el 9/11 (2004), para narrar como la administración de Bush y su historia familiar y empresarial, estaban involucradas hasta el tuétano con los atentados y como la reacción es limitada, sesgada y un pretexto para generar conflictos armados en el medio ambiente.

En el film Sicko (2007) se hace una gran pregunta detonante: ¿es por medio de los seguros médicos la única forma de dar atención en salud, de calidad en el capitalismo de hoy? Un breve recorrido por el mundo le dirá que eso es una mentira. En El capitalismo una historia de amor (2009) nos deja ver la verdaderas causas y consecuencias de la crisis financiera/ hipotecaria en Norteamérica y en el mundo.

Como decíamos en su reciente film Dónde invadimos ahora, (Where to Invade Next, Michael Moore; EUA: 2015) regresa este documentalista irónico, mordaz y acido con lo mejor de su arsenal a desnudar otro ingrediente de la realidad de su país. Aunque la película inicia con un dato sorprendente a pesar de la inversión presupuestal creciente en la industria militar Estados Unidos tiene décadas sin ganar una guerra, pasa al tono de comedia y juega con la posibilidad de ir al Pentágono de su país a proponerle invadir y apropiarse de algo en una vuelta por los países del mundo.

Pensamos que en realidad el hilo conductor de la película, quiere contestar algunas de las siguientes cuestiones: ¿Cómo se vive dentro del capitalismo en otras partes del globo terráqueo? ¿Las condiciones sociales son igual de inhumanas que en los Estados Unidos contemporáneos? ¿Hay vida digna más allá del modelo neoliberal de explotación de la naturaleza y los seres humanos? Y por sobre las anteriores, trata de resolver la siguiente cuestión: ¿a dónde se fue a vivir el sueño americano que en ese país es una pesadilla?

¿Y que era este sueño americano? Para Antonia Laborde (2015) tiene un origen, tres sentidos y una fecha de acuñación literaria:

El Sueño Americano existe desde el siglo XVI. Para unos, se trataba de promocionar que América era tierra de abundancia, para otros, tierra de oportunidades y para un tercer grupo, tierra del destino. Sin embargo, no fue hasta 1931, cuando James Truslow Adams escribió el libro “La épica de América”, que se instauró el concepto. Terminó por definirse como la igualdad de oportunidades y la libertad que permite a todos los ciudadanos lograr sus objetivos en la vida únicamente con el esfuerzo y la determinación.

La película de Moore, es un largo recorrido por distintos países de Europa, pero también de África, que con el pretexto de invadirlos con su bandera de barras y estrellas al hombro, comienza a encontrase —no sin sorpresa— lo que impulso durante muchos años a su país: el deseo y las acciones de bienestar individual y de igualdad de condiciones para construirse oportunidades. El país de la libertad y de trabajar para una idea y forjarse un futuro, fue por largo tiempo una declaración de principios y que se han ido perdiendo en los últimos años en los Estados Unidos y que sin embargo, por lo menos en su esencia sobrevive en muchas partes.

¿De qué estaba hecho este material del sueño americano?

De una educación para la vida y la convivencia, de comida sana, de vacaciones pagadas, de decisiones democráticas, de búsqueda de la felicidad, de igualdad, trabajos con salarios justos, de equidad, de amor, de descanso, de libertad de elegir, de calidad de vida, de modelos salud pública, etc. De alejarse del mercado y acercarse al ser humano.

Los anteriores elementos los va rescatando el cineasta en su trayecto y notando o haciendo explicitas las aportaciones que tuvieron los norteamericanos en todos ellos. El sueño americano está vivo, pero no en los Estados Unidos.

Nos vamos dando cuenta que muchos de estos elementos del sueño americano, también permearon las políticas públicas de la América Latina y también las fuimos perdiendo en forma vertiginosa y por políticos incapaces y sometidos, y por la ambición de unos cuantos, pero creemos, no en forma irreversible.

La película puede entonces ser vista de dos maneras: como un recuento de los daños de un cineasta amargado, o como una visión alternativa (aunque parezca mentira) y regresiva pero humana, dentro del mismo capitalismo.

Usted decida.

Referencias

  • Tocqueville A. (2007). La Democracia en América. Editorial Akal. Madrid España.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

abelroca. 31 de Mayo de 2016 10:30

No, el sueño norteamericano fue la expansión por el mundo, aun no eran capitalistas cuando ya emergía la voluntad nacional de ir mas allá de sus primeras fronteras para expander su ideología, su comercio, sus dominios. Tocqueville en sus conclusiones muestra que la democracia no es la utopía de Tomás Moro, que el predominio y el imperium son parte de la ideología norteamericana , de su espiritualidad,las veía como la verdadera cara del dominio inglés, lo que fue cierto cuando la expansión británica se ocupó de lono ocupado por españoles y portugueses españoles y portugueses, la literatura política yanki fraguó posteriormente el discurso de la dominación y las estrategias del imperialismo para dominar el mundo,sin la máscara democrática, expuestas anteriormente a la conciencia nazi de la hegemonía de la raza aria, hoy verdadera propuesta, renovada en el discurso de Donald Trump, por aquí cabalgan las caballería virginianas de la independencia, las de la dominación del Oeste comandadas por Custer y Buffalo Bill, los roug raiders irlandesas de Teodoro Roosevelt,, las fuerzas invasoras de Patton, Eisehower y Mac Arthur asi como las colosales caballerías del comercio, la industria y las finanzas del siglo XXI. Dewey murio decepcionado de la democracia norteamericana,imposibilitado de educar en sus valores a toda su sociedad, quedando en una educación de las mayorías inepta la la formación en la vida ciudadana, acaso en los valores consumistas mínimos y apta sin embargo para el desarrollo de los nuevos tentáculos de la dominación entre ellos:la industria armamentista,Internet,los bancos mundiales y la cinematografía, como todo sistema el capitalismo norteamericano tiene su propio contrario: una sociedad que lucha bravamente a través de algunos medios de expresión para intentar una conciencia social de cambio, ha habido intentos, pero la represión se da por todos los medios, en consecuencia esas péliculas esos periodismos, esas literaturas, esas luchas sociales no dejan de mostrar la amargura, los sentimientos de frustración en las clases sometidas mientras que el espíritu de la dominación ya es un robot indomable, una máquina hecha hacer omisión de los valores humanos, esos de la democracia pequeñoburguesa que añoran muchos pobres norteamericanos y algunos lectores de acá de este lado.

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