Besos
Tarea

Cuentos en el muro

Jorge Enrique González Torices


La muralla destruida

Había una vez una muralla infinita dentro de los dos ¿primeros países existentes en el mundo. Esta muralla dividía a hombres y a mujeres. Estaba prohibido tratar de saltar la muralla para ver que había del otro lado. Varios intentos fueron fallidos y durante siglos nadie se imaginaba que había detrás de esa muralla. ¿ Que podría ser?, ¿vegetación?, ¿libertad?, o ¿un paraíso?. Los hombres no sabían de la existencia de las mujeres, ni las mujeres de los hombres. La muralla era infinita y demasiado fuerte. Nadie sabia quien había construido esa muralla ni sabían el objetivo de ella. Ambos lados, no contaban con seguridad. El lado de los hombres era desorganizado y problemático. En comparación, el lado de las mujeres siempre se encontraba limpio, ordenado y organizado.

Una vez tras varios intentos, los hombres trataban de organizarse para descubrir que podría tirar la muralla. Ellos sentían que había algo demasiado potente tras la muralla y que sus almas se completarían estando del otro lado. Nadie nunca se podía poner de acuerdo y varios no tenían fe en derrumbarla. Las mujeres también sentían algo detrás de esa muralla, pero no creían ser fuertes para derrumbarla. Con el paso del tiempo, los hombres hicieron planes para derrumbarlas con bombas, martillos, etc. En el lado de las mujeres no encontraban solución, trataban plantar enredaderas para poder escalarla, pero ese plan tardaría varias generaciones.

Cuando los hombres y las mujeres se dieron por vencidos, un joven tuvo la idea de hacer una escalera humana, la mitad tenia fe y la otra mitad pensaba que ya nada era posible. Al hacer la pirámide humana, se dieron cuenta que detrás de la muralla, se encontraba un paraíso lleno de mujeres, así que los que no tenían fe empezaron a ayudar para hacer crecer la pirámide. Las mujeres hicieron lo mismo y vieron que había hombres del otro lado. De repente, los hombres de hasta abajo sentían mucha presión y uno se tropezó hacia el frente dándole un beso a su compañero. La muralla empezó a temblar y agrietarse. Todos corrieron y la muralla se callo. Amor, compromiso, lealtad y trabajo en equipo era todo lo necesario para poder cruzar al otro lado. Finalmente, los hombre y mujeres unieron fuerzas y crearon el mundo en el que ahora vivimos.

Jorge Enrique González Torices

Agregar comentario