Lineas_nazis
Deserciones

Manual de Perplejos

Alfredo Gabriel Páramo


Un modelo torcido

El conductismo se aplica en la enseñanza, tanto personalizada como a gran escala, cuando se quiere lograr “orden y progreso”. Los nazis, a fin de cuentas, eran perversos, no estúpidos. Marchas, lemas, consignas, impresionantes montajes escenográficos, miedo constante al castigo… todas y cada una de las técnicas conductistas para la configuración y moldeamiento de la conducta humana empleados una y otra vez para el logro de propósitos aviesos.

¿Ya no somos así? A veces lo dudo, sobre todo cuando escucho las recomendaciones de formar buenos trabajadores, hombres exitosos, gente que consiga trabajo, alumnos que estudien duro y sean buenos, respetuosos, bien portados…

Evidentemente, los educadores nazis no partieron de la nada. Previamente existían condiciones y conductas en el pueblo alemán, tales como nacionalismo, racismo, sentimiento de abandono, de traición, obsesión por el orden, tendencia a la obediencia, etc.

Al respecto de las ganas de creer, Robert Payne escribe: “Su poder era tan penetrante e insidioso que el pueblo alemán perdió su identidad; todos se convirtieron en pequeños Hitlers actuando a sus sombra (…). Incluso cuando mentía abiertamente, y ellos lo sabían, los alemanes preferían creer sus mentiras que enfrentarse a las consecuencias de la verdad”. De hecho, el mismo Adolf Hitler quedó atrapado, al igual que todo el pueblo alemán y, peor aún, mucha gente de otros lados, en su trampa malévola: “Llegó un momento en que Hitler creyó en sus propias mentiras”.

altaircuatro@gmail.com

Alfredo Gabriel Páramo
Profesor, periodista, escritor. Twitter @lavacadiablo www.karacteres.com

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