Celeste_imperial
LA CLASE

Tema del mes

Eduardo Quiroz García


Celeste Imperial

A Lourdes Couoh

Saber que la sentencia del olvidado es despertar a la luz y a la sombra de una aurora que se finge loca, es sentir el doble filo, la doble daga que con cruel novedad lacera el cuerpo, de extremidad a extremidad para anunciar su pronta muerte y su vencida resistencia.

El frío, maternalmente cubre las emociones vagabundas que se han cansado de esperar una hora justa, una sola.

Ahora cada parte es perfecta abstracción abandonada a su indiferencia, en un suelo estéril, bosque incinerado donde llueven las condenas.

El cielo negro es una gran bandera rota.

Sólo esperan nuestra muerte.

La furia cumplió su ciclo y cambió de piel

El improperio se disuelve en letargo.

Se desmoronan los techos construidos con manos ajenas.

El último sueño ha muerto.

Letanía profana es nuestro campo de batalla.

Himno de resignación, desierto vivo, residuo de alba.

Somos el valor del soldado enlutecido.

La gloria es fatua, el olvido nos brinda permanencia, nos da seguridad, tenemos la ventaja del exilio, volamos y cantamos, oscilamos al celeste, al azul que raya el imperial.

Salimos de control y perdemos equilibrio.

La tarde es eterna, no cae la noche, no nace el día, es el alarido del sol el que gime su cruel agonía, nos cubre su voz latente de braza muerta. Ardemos en ausencia.

Se desenreda la esperanza. Es este nuestro hogar.

Nos hemos alejado, no estamos en huida.

Enarbolada en las ramas de mi cuerpo

Enredaderas de rosas tus manos

Fuego femenino tu voz.

Seda encendida.

Pura y sensual.

Virgen erótica.

Raíz de rosa bravía,

Sudoración que se desvanece

En el olor de los olvidos,

Altanera espina,

Ardor nocturno de pétalo vivo,

Hoguera,

Humo de flor…

Eduardo Quiroz García

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