Diego_y_carlos
Deserciones

Afilar las garras al Puma

Joel Ortega Juárez


La casta mexicana

Más acá de la coyuntura sigue siendo, para mí, un misterio la composición de la clase política mexicana. En un siglo no ha cambiado. Las familias, clanes, grupos, dinastías en todos y cada uno de los partidos, en las elites culturales e intelectuales. Siguen siendo las mismas. Las lentas, inciertas y frustradas “reformas políticas” parecieran comportarse con el objetivo de mantener el dominio de una especie de casta.

A nivel nacional y estatal hay clanes y /o dinastías que llevan decenios controlando sus estados, directa o indirectamente, los Cárdenas en Michoacán; los del Grupo Atlacomulco en el Estado de México, los Rojo Lugo y ramificaciones en Hidalgo; los Figueroa y pandilla en Guerrero y así por estilo en casi todos los Estados de la llamada República, que es más bien una monarquía a juzgar por su composición endogámica.

Esa es la explicación de fondo, no sometida a la coyuntura, de episodios como la fiesta de 75 años del Jefe Diego, donde se congregó esa elite, oligarquía, clase política o partidocracia que además reunió también a los jefes de los grandes capitales como Carlos Slim y a la alta jerarquía de la Iglesia Católica.

Por eso no puede dejar de lastimar a la inmensa mayoría de los mexicanos, excluidos por definición de esa casta.

No se trata de pruritos de “pureza” o de intromisión en la vida privada, el hacer críticas o comentarios a los personajes presentes en esa fiesta. No vale  el “argumento” esgrimido por algunos de los asistentes en el sentido de: yo estaba ahí porque soy amigo del Jefe Diego y no tengo por qué explicar mis actividades amistosas y privadas.

Ciertamente es peligroso juzgar a las personas por sus amistades. No sólo eso es claramente un estilo totalitario empleado por tiranos como Hitler, Stalin, Castro y otros semejantes.

La polución, promiscuidad o como se le quiera denominar de esa élite que domina toda la vida política, económica, intelectual, cultural, universitaria y hasta del mundo de la farándula; es insoportable por obscena y por lo que implica: el monopolio de una oligarquía montada en los hombros de toda la sociedad.

Joel Ortega Juárez
Economista y pensador social

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