Anina
LA CLASE

Tema del mes

Gustavo Fabián Iaies
Javier Bonilla Saus
José Joaquín Brunner
Pablo Halpern Britz
Martín Granovsky
Martín Granovsky
Alejandro Tiana Ferrer
Felipe Martínez Rizo
Juan Carlos Navarro
Emilio Tenti Fanfani


Evaluar las evaluaciones. Una mirada política acerca de las evaluaciones de la calidad educativa

Índice

Perfil de los autores 9. Prólogo, por Juan Carlos Tedesco 11. Evaluar las evaluaciones, por Gustavo Iaies 15. Encuentros y desencuentros con los procesos de evaluación de la calidad educativa en América Latina, por Javier Bonilla Saus 37. Límites de la lectura periodística de resultados educacionales, por José Joaquín Brunner 67.Indicadores y sus usos en educación: una tensión no resuelta, por Pablo Halpern Britz 85. La evaluación como fetiche, por Martín Granovsky 97. ¿Qué pretendemos evaluar, qué evaluamos y qué conclusiones podemos extraer de la evaluación?, por Alejandro Tiana Ferrer 111. Una mirada técnico-pedagógica acerca de las evaluaciones de calidad educativa, por Felipe Martínez Rizo 133. La evaluación y las actitudes de los docentes frente a ella: dificultades y alternativas de política, por Juan Carlos Navarro 147. Los docentes y la evaluación, por Emilio Tenti Fanfani 165.

Prólogo

Juan Carlos Tedesco

El ciclo de procesos de transformación educativa que comenzó en casi todos los países durante la década de los años ‘90, estuvo basado en la idea según la cual era prioritario modificar el diseño organizativo e institucional de los sistemas educativos. Uno de los argumentos sobre el cual se sostenía esta prioridad era el bajo nivel de responsabilidad por los resultados con los cuales operaban las administraciones educativas tradicionales. Según el enfoque dominante en esos años, para aumentar la responsabilidad por los resultados era preciso otorgar mayor autoridad a los actores del proceso pedagógico —y en ese sentido se ubicaban las estrategias de descentralización y de autonomía a los establecimientos escolares— y establecer mecanismos que permitieran medir sistemáticamente los logros de aprendizaje y difundir masivamente la información para provocar mayor y mejor demanda por parte de las familias, la opinión pública y el propio gobierno .

En el caso de América Latina, prácticamente todos los países crea ron sistemas nacionales de evaluación de la calidad, se instalaron mecanismos regionales de medición de resultados y varios países se incorporaron a las mediciones inter nacionales. De esta forma, los sistemas educativos comenzaron a disponer de instrumentos técnicamente confiables para conocer sus resultados, especialmente aquellos referidos a las asignaturas básicas: Lengua, Matemáticas, Ciencias Sociales y Naturales.

Después de más de una década de la instalación de estos instrumentos, parece llegado el momento de evaluar a los evaluadores. Las razones que justifican este ejercicio son muy diferentes. Por un lado, las mediciones indican que la calidad de la educación no está mejorando. En general, todas las evaluaciones indica que no hay cambios significativos.

Estos resultados podrían ser vistos como un dato positivo si lo consideramos en relación al crecimiento de la matrícula. Desde este punto de vista, podríamos afirmar que los sistemas educativos de la región mantuvieron sus resultados, aun a pesar de incorporar alumnos de sectores con mayores dificultades socioculturales. Sin embargo, tampoco aparecen cambios sensibles en aquellas zonas en las que el aumento de matrícula no fue significativo.

En síntesis, lo cierto es que, a pesar de los enormes esfuerzos realizados por los procesos de reforma educativa y, en algunos casos, por la significativa inversión financiera realizada, los resultados de los procesos de evaluación no parece registrar cambios en los resultados educativos. Este dato abre varios interrogantes: ¿las reformas educativas no han modificado lo que sucede en las escuelas o los in strumentos no están midiendo correctamente los resultados? La instalación de estos mecanismos, ¿ha provocado mayor responsabilidad por los resultados o ha servido, por el contrario, para segmentar aún más la demanda educativa? Un hecho es innegable: los sistemas de medición han convertido los resultados educativos en un motivo de debate público.

El impacto que tiene la difusión masiva de los resultados de las pruebas nacionales o internacionales a través de los medios de comunicación de masas es muy significativo, especialmente si se lo analiza desde el punto de vista político. En este sentido, los instrumentos técnicos de medición de resultados han adquirido un significativo papel político y la comunicación se ha convertido en una de las principales dimensiones que debe manejar toda gestión de política pública en educación. En síntesis, ya no es posible pensar la problemática de la evaluación exclusivamente desde el punto de vista técnico-pedagógico, sino que se requiere otro tipo de mirada, mucho más amplia y compleja.

En esta ampliación de la mirada sobre los instrumentos de evaluación debemos considerar aspectos internos y aspectos externos a las acciones educativas. Desde el nivel interno, es necesario incluir la relación de las políticas de evaluación con los actores del sistema. Más allá de las intenciones, parece evidente que los docentes percibieron estos dispositivos más como una presión o una amenaza que como un insumo para el mejoramiento de las estrategias de enseñanza y aprendizaje.

En ese contexto, la información de los re s u l t a d o s no se transformó en un insumo para el mejoramiento de las políticas, los datos no se elaboraron en las escuelas y el impacto sobre las estrategias de enseñanza fue muy débil. En relación a los actores externos al sistema, es preciso considerar todo lo relativo a la comunicación de los resultados. ¿A quién, cómo y cuándo se deben comunicar los resultados? ¿Qué puede y debe hacer cada actor con esta información? Estas preguntas aparecen en el momento en que transformamos a las evaluaciones de la calidad y sus resultados en un producto de la comunicación masiva, en el momento en que interactúan con el conjunto de la información transmitida por los medios masivos de comunicación.

El modo de presentar la información, la propia información presentada, los interlocutores a quienes se la presentamos, el hecho de que sea el propio gobierno y su ministerio de Educación los que la legitimen, obliga a otro nivel de análisis de la problemática. La comunicación masiva de esos resultados es uno más de los elementos que han transformado a las políticas de evaluación en un hecho político además de una construcción técnico-pedagógica. Por último, también es preciso proponer una mirada que vincule la evaluación con los objetivos de las políticas sociales. ¿Evaluamos para mejorar la eficiencia de la inversión educativa? ¿Para orientar la demanda? ¿Para compensar las diferencias sociales? ¿Para comprobar los niveles de segmentación social? Los resultados de las evaluaciones dependen de las decisiones que tomemos en relación a “Para qué” evaluamos, y esas decisiones suponen definir el escenario social para el cual estamos trabajando.

Detrás de esta mirada, ha crecido un debate ideológico y político. El “para qué” se ha vuelto una pregunta central en el análisis, porque define una idea s o b re la sociedad que queremos construir. Modelos que ponen la idea de equidad en el centro del debate, otros que ponderan el concepto de competitividad, aquellos que se centran en la idea de eficiencia, por ejemplo, tendrán distintas respuestas a la hora de pensar las políticas de evaluación. Estas consideraciones estuvieron en la base de la organización del Seminario Internacional “La dimensión política de la evaluación de la calidad educativa en Latinoamérica”, cuyos resultados se presentan en este libro. El Seminario reunió a líderes políticos y Ministros de Educación de la región, comunicadores sociales y especialistas en evaluación, quienes expusieron sus puntos de vista en un diálogo franco y abierto. Este libro reúne las principales exposiciones presentadas durante la reunión y un resumen de los debates. Confiamos en que la publicación de estos materiales permitirá enriquecer tanto las discusiones como las estrategias que los distintos países adopten para una utilización más pertinente de estos instrumentos.

http://www.oei.es/evaluacioneducativa/evaluar_evaluaciones_iipe.pdf

Gustavo Fabián Iaies
Es Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires y cursó estudios de Postgrado en FLACSO, Buenos Aires. Fue Secretario de Educación Básica y en la actualidad es consultor del IIPE - UNESCO Buenos Aires y de la Secretaría de Educación Pública de México.

Javier Bonilla Saus
Es Licenciado en Sociología y Economía Política y candidato al Doctorado de Estado en Economía Política, Paris, Francia. Actualmente es Director Nacional de Educación Pública y Presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, Uruguay.

José Joaquín Brunner
Es sociólogo de la educación y profesor e investigador de la Escuela de Gobierno y Director del Master en Gerencia y Políticas Públicas de la Universidad Adolfo Ibáñez en Chile. También es Director del Programa de Educación de la Fundación Chile

Pablo Halpern Britz
Es Doctor en Comunicación por la Annenberg School for Communication Pennsylvania, EE.UU. Actualmente es decano de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad del Desarrollo,Chile.

Martín Granovsky
Es Periodista y subdirector del diario argentino Página/12. Fue ganador del Premio Rey de España a la excelencia periodística. Entre sus publicaciones se encuentra El divorcio. La historia secreta de la ruptura entre Chacho y De la Rua, las coimas en el senado y la crisis en la alianza.

Martín Granovsky
Es Periodista y subdirector del diario argentino Página/12. Fue ganador del Premio Rey de España a la excelencia periodística. Entre sus publicaciones se encuentra El divorcio. La historia secreta de la ruptura entre Chacho y De la Rua, las coimas en el senado y la crisis en la alianza.

Alejandro Tiana Ferrer
Es profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, España. En la Alejandro Tiana Ferrer: Es profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, España. En la actualidad se desempeña como Director General de Innovación y Desarrollo de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y es presidente de la International Association for the Evaluation of Educational Achivement (IEA).

Felipe Martínez Rizo
Es Licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Lovaina, Bélgica, presidente del Instituto Nacional deEvaluación educativa de México, y profesor y miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, de la Association for the Study of Higher Education, y del National Council for Educational Measurement.

Juan Carlos Navarro
Es politólogo, realizó estudios de doctorado en la Universidad Central de Venezuela, Caracas. Actualmente, se desempeña como Jefe de la Unidad de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo. Publicó recientemente la obra Quiénes son los maestros: carreras e incentivos docentes en América Latina.

Emilio Tenti Fanfani
Es Licenciado en Ciencias Política y Sociales y graduado en el Tercer Ciclo de la Fondation National des Sciences Politiques de París. Es profesor en la UBA, investigador del CONICET y consultor del IIPE - UNESCO Buenos Aires.

Agregar comentario