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LA CLASE

Tema del mes

Nicanor Reyes Carrillo


Lo surreal o absurdo en la realidad: Crónica de una jubilación anunciada

“Me senté en un sobado banco de madera y contemplé la habitación con más sosiego y tranquilidad. Sólo la alumbraban dos desmayadas candelas sobre dos trozos de metal; no había fuego. El posadero decía que no podía permitirse el lujo de encender uno, y, en conjunto, aquel lugar estaba más frío y desolado que las tierras de Islandia”. (Melville, 1979 :13)

I.

Alejandra miraba repetidas veces el mismo texto, las letras se movían en las hojas como si tuvieran ruedas, la decisión de entender el texto la obligaban a mirar los símbolos, en su interior se trataba de convencer que la elección de su oficio era la correcta, pensar si tendría que convencer a los otros, al parecer eso la tenía sin importancia, quien debía sentirse como una bióloga era ella misma, su madre se lo repetía hasta el cansancio desde que ella tenía memoria, toda reflexión era una convicción, el ejemplo estaba vivo, la maestra —su madre— en casa y en vivencias le guiaba o la empujaba a ser la mejor…vaya decía ella ¡qué paquete el mío! espero nunca avergonzarla o darle un dolor de cabeza y sonreía.

Sonó el teléfono celular debajo de la pila de libros, las hojas cayeron al suelo haciendo un ruido extraño, shhhhsss sssshh —cómo se podría definir ese sonido quién sabe—, el ringtone de Silvio Rodríguez delataban que su progenitora le hablaba, la tecnología marcaba de antemano el tono, talante y cliché de una conversación, hace apenas unos quince o veinte años eso era impensable.

¿Hola ma que haces a esta hora fuera de casa ya casi son las ocho de la noche?
¿En serio? no te apures ahorita te acompaño.
Cálmate así no resuelves nada, ya voy para allá, sí, voy a tomar un taxi seguro como siempre tengo el teléfono del señor aquel ¡¿cómo se llamaba…!?
¿Quieres que te lleve algo para comer, no es posible que te malpases así?

Salió azotando la puerta de la sala mientras un pequeño pug color crema la miraba con incredulidad, se asomaba por la ventana con la curiosidad que solo puede tener una mascota, con la ingenuidad de los animales, con esa actitud de modo ajeno que tienen las especies no humanas, se alejó de la cortina cuando la presencia de su dueña había desaparecido en medio de la luz de argón y la oscuridad nocturna.

En el ministerio público todo era un caos, la espera y la incertidumbre hacían presa de nerviosismo a todos los ahí presentes, el olor a polvo, resistencias eléctricas usadas o sudor hacía que el estomago se apretara lentamente, la culpabilidad, el juicio o la razón estaba en los libros, en la realidad ese lugar era de multas, denuncias, preguntas y deslinde, la verborrea de los abogados quedaba tan presente como inentendible.

Al fondo de la sala había varias mujeres en silencio, los rostros serios, adustos y sin color les daba una aíre teatral de tragicomedia, era como una escena del cine mexicano de los años setentas, en tecnicolor, a rayas constantes de pantalla, con sonido deficiente y un enfoque de tres cuartos, así se veían y sentían.

II

¿Qué paso ma cuéntame?
Pues otra vez volvieron a robar la escuela, apenas habíamos obtenido recursos para el equipo de sonido y unas computadoras y ya no existen, no entiendo cómo puede pasar esto antes había cierto respeto por los bienes de la escuela, decían los habitantes de la comunidad que eso beneficiaba a sus hijos, pero es casi seguro que las personas que lo hicieron son de la misma comunidad, ex alumnos o los propios padres de familia, es un desgaste constante.

¿En serio pero si apenas hace seis meses se habían metido a robar no?
Eso fue cuando inició la entrega de las tarjetas para los útiles escolares que dio el gobierno del Estado, yo creo que pensaron que era dinero en efectivo porque las llevaron en un camión blindado de valores, nos hicieron firmar mil documentos y cotejar firma por firma para su entrega, los ladrones rompieron las puertas, arrancaron las protecciones y revolvieron todo, sacaron las tarjetas de las cajas y solo se llevaron las viejas computadoras, nuevamente los testigos de la entrega fueron padres de familia, ¡así es esto!.

Estuve dudando mucho cuál tenía que ser mi profesión —dijo la hija— pero las lecciones que me das son a flor de piel, eso de ser directivo, docente o cualquier puesto a ras de piso en la educación está bien difícil, aparte de soportar las críticas y ataques de los políticos y los medios de comunicación, creo que ser bióloga no está tan mal ¡¿o tu qué piensas ma?!

La maestra José se quedó callada —se hizo un silencio sepulcral e incómodo—, ella siempre quiso ser maestra de preescolar, no pudo estudiar en la normal, sus padres habían sacrificado gran parte de su salario para que ella hiciera su carrera en una escuela particular, que en los años 70s—80s era un plus, no existía la licenciatura en educación preescolar, la preparatoria y la carrera iban juntas. Recordó la cantidad de material didáctico que debía arrastrar sobre su espalda cuando tomaba las clases de didáctica, las uñas se le abrían, en las manos se hacía cayo por el uso de las tijeras o terminaban quemadas por la pequeña pistola de silicón fundido, el lustre de la carrera ya en práctica era diseñar los dulceros más complicados, el día del niño era el reto, en la navidad o el diez de mayo las jornadas se alargaban hasta la madrugada, nunca se había sentido mal por esa labor, estaba contenta pues lo más importante eran los niños. No obstante eso apenas era la fachada, la punta del iceberg, el trabajo con los niños la obligaron a leer teóricos de renombre, Piaget, Ausubell, Ballon, Freinet, Freire, a últimos tiempos Vygotsky, Fernando Savater, Howard Gardner, Margarita Gómez Palacio, George Denison, Francesco Tonucci entre otros tantos, la profesión era en serio nunca le pareció improvisada.

Sus maestros se lo repitieron, sus compañeras estaban en el mismo tenor no hay sacrificio menor para dejar sentada su vocación, caminaron por las comunidades llenando sus zapatos de lodo, bajo la lluvia o el sol, para poder fundar las escuelas gestionaban con los comisariados ejidales la donación del terreno, juntar a los alumnos era casi un ruego, después dar clases bajo techos improvisados, rentando cuartos, pintar paredes, trabajar sábado y domingo, poner de su propio bolsillo para las libretas, lápices o crayones, el preescolar no era una prioridad para la gente, lo veían como un gasto inútil, escuela para ricos, para la mayoría la primaria era el inicio de la escuela, la secundaria era un logro familiar, el nivel superior era un sueño.

En esa época la profesión se iniciaba siendo menor de dieciocho años, las jóvenes maestras antes de la mayoría de edad ya estaban en campo, la madurez la obtenían en la trinchera, la juventud, el empuje y el ideal era todo lo que las mantenía a flote, una profesión de mujeres, pocos documentos dan cuenta de estos hechos, algunos docentes de nivel superior todavía dudan que Berta von Glumer tenga algo que ver con la educación, Brigida Alfaro, Rosaura Zapata son nombres olvidados, los nombres de caché son Franco quiensabeque, Piaget, Kipling, o Barny el dinosaurio morado son más llamativos. El polvo de la ignorancia sepultó la raíz, aún así las maestras de a pie impulsaron los jardines de niños como una necesidad en el desarrollo infantil, sólo después de terminado el siglo XX (2004-2005) se hizo obligatorio en nuestro país.

Mira hija así es mi trabajo, no me gusta llorar o quejarme con nadie por lo que me corresponde, pero hay situaciones que son un tanto complicadas de solucionar, en este momento me tocó estar aquí, cuando en teoría yo tendría que estar en otra función, el futuro me alcanzó y la reorganización me arrastró a donde no lo había pensado.

La experimentada maestra se despidió de sus otras compañeras que la habían acompañado un rato y continuó platicando con su hija, comió la torta junto con el jugo envasado que le había llevado, sentía claramente un nudo en la garganta y las entrañas apretadas. Sintió un dolor punzante en el bajo vientre y un punzante dolor de cabeza la dejaron fría, la adrenalina había dejado de hacer efecto y venían las consecuencias.

III

Durante el 2012-15 se llevó a cabo la reorganización de la administración educativa a nivel nacional, en el Estado de México los cambios de funciones se hizo de manera forzada, desaparecieron algunos programas, en educación especial desaparece Centro de Atención Psicopedagógica para la Educación Preescolar y se fusiona con Centro de Atención Multiple, las escuelas de nivel preescolar dejan de obtener el servicio que resultaba de ayuda tanto para detección como para canalización o tratamiento de los alumnos, era un filtro fundamental para poder ayudar a estos niños, no se puede generalizar la educación cuando las capacidades son diferentes. Los oídos fueron sordos y el caos se hizo ley, la sustitución nunca llegó y los especialistas quedaron saturados de trabajo o fuera de lugar.

Esto que parece intrascendente para otros niveles educativos resultó un duro revés en el trabajo de las escuelas oficiales de preescolar, ¿qué se puede hacer cuando los alumnos tienen dificultades a nivel psicológico, médico o físico? las condiciones de infraestructura no existen o se hacen a pasos sumamente lentos por falta de recursos, los docentes no son especialistas en cada uno de los casos que se presentan, la capacitación es al vapor solo como un requisito oficial.

Por otro lado la figura del Asesor Técnico Pedagógico tenía o tiene distintas funciones que van desde el apoyo teórico-práctico junto a los docentes, la asesoría técnico-pedagógica y administrativa a directivos, supervisores o Jefes de Sector, así mismo son ellos los que daban la mayoría de la capacitación a los docentes en horario extra escolar. Se hizo una selección sin tomar en cuenta la experiencia o la capacidad, fue una guillotina de pedigree institucional, y a los que no cubrían el perfil les dieron “la opción” de cambio de actividad. En términos de discurso sonaba ideal, en la práctica no tanto, es como si a un general lo mandaran a las trincheras por una situación de emergencia, la agilidad, juventud, tolerancia, frustración, sobajamiento, degradación de función, y perdida de mando pueden devastar a cualquiera, es en términos emocionales un golpe a la barbilla, caer a la lona en el último minuto.

—La maestra José fue devorada por los acontecimientos, los tiempos políticos la obligaron a cambiar de función, a punto de jubilarse la mandaron a grupo en la tarde y dirección en la mañana, se armó de valor al enfrentar el reto, uno de los motivos era su familia, los recursos económicos mueven todo, sostener un hogar no es cualquier cosa, el trabajo se vuelve un salvavidas, las tormentas —pensó en su interior— son pasajeras, el problema es el cuerpo, la mente, la resistencia, el trajín dejaba victimas, la ley de la selva estaba en su máximo esplendor.

Era como ver un documental donde las manadas de ñus se mueven en busca de agua, los sobrevivientes son los de edad intermedia, los cachorros y los viejos son la presa a devorar, los obstáculos son tan complejos como cotidianos, la fuerza del grupo o la inercia orillan a todos a seguir avanzando, el peligro deja heridas y los caídos en la batalla cada vez son más familiares y cercanos, al mismo tiempo solo queda pensar ¡¿cuándo me tocará a mí?!.

IV

Ese día se iba a llevar a cabo una reunión en el Jardín donde laboraba como docente en la mañana, había preparado sus legajos, tenía puesto el proyector —comprado por ella—, la cafetera y la disposición del mobiliario, para que los invitados estuvieran lo más cómodo posible, antes de la entrada de los alumnos fueron llegando sus compañeras y se dieron los respectivos saludos. Apenas estaban adentro algunos alumnos se inició un ruido enorme en la entrada, a lo lejos se escuchaban voces que gritaban ¡que salga la directora, que dé la cara! ¿Qué nadie se hace responsable de nada?…los improperios e insultos iban de una mentada de madre en adelante, algunos de los padres y madres ahí reunidos desconocían el motivo, la maestra José se asomó a la puerta como siempre, para recibir a los niños pero aún ella misma no entendía el motivo de la agresión.

De los gritos pasaron a los jalones, las maestras invitadas tuvieron que intervenir para evitar un linchamiento, la directora decía que necesitaba ver a los que tuvieran la queja para poder resolver el conflicto, los ánimos estaban caldeados y solo operaba el grito pelado y la sinrazón, la metieron contra su voluntad, una vez adentro una madre de familia le dijo que la quejosa era una señora cuñada de una madre de familia que había perdido a su hijo meses atrás.

La maestra hizo una reconstrucción de los hechos rápidamente:
a. El niño había fallecido por causas naturales, tenía una enfermedad congénita, misma que había afectado a otro de sus hermanos con igual desenlace.
b. La madre del fallecido indicaba que había sufrido un golpe durante su estancia en el jardín de niños, causa que se descartó con la revisión médica del cuerpo.
c. No había situación de accidente en la bitácora de la escuela, y la docente nunca reportó alguno por no haber existido.

Esto era un caos generado por una persona distinta a la madre de familia, al parecer se había enterado del seguro escolar y quería sacar raja del momento, algunas personas que la apoyaban tenían un vago conocimiento del suceso, simplemente buscaban enfocar su ira contra alguien. La maestra buscó apoyo legal para saber cuánto la podía afectar esto laboralmente, su abogado le confirmó lo que intuía, era una querella sin fundamento ni lógica, pura y llanamente el móvil era la ambición.

El terror se apoderó de su persona y cada vez que abría la puerta esperaba una respuesta de consecuencias fatales, ir al trabajo se convirtió en una tortura, el miedo la estaba minando tanto anímica como mentalmente, su carácter cambió convirtiéndola en alguien que nunca quiso ser. Unos meses antes ella se encargaba de asesorar y dar cursos de capacitación a sus compañeros docentes sin una remuneración, recibía elogios por su dedicación como por su entrega desinteresada, el salario sentía que lo desquitaba con creces, no le importaba dar sus fines de semana o las noches por sus colegas. Tenía una fama bien ganada por su bondad y trabajo cercano con sus autoridades como con los alumnos.

Su hija veía actuar como zombie a su madre, ya no había halagos, ni elogios por el trabajo, su única palabra era supervivencia, trabajo por el pago, el tono de su piel cambió, la taquicardia se hizo presente, dolores constantes de cabeza, insomnio, dolor constante de estomago, vaya que la estaba pasando mal, el trabajo burocrático crecía, la presión laboral se volvió acoso, el cambio para mejorar nunca llegó, la reforma se volvió un discurso hueco, se entero de docentes y directivos que colapsaron, al hospital o a la morgue, la función se volvió un riesgo, era el caos y la consecuencia de políticas sin sentido, zarpazos de un predador, desconocimiento de la afectación humana, un panorama desolador, frío, triste, prender la televisión para ver las noticias se volvió una tortura, el momento histórico era contundente.

La hija llegó un buendía y le dijo ¿porqué soportas todo eso no ves que te puedes morir? La contestación era casi lógica —por ti— ambas lo sabían, —su hija le dijo— afortunadamente todavía existe la UNAM y no es tan cara, con lo que te den por tu jubilación y con un empleo de medio tiempo que yo obtenga puedo sortear la universidad. Jubílate quiero que me veas en mi examen profesional, ¿me podrías dar esa alegría madre?. La maestra José nunca se había sentido tan vulnerable, dejó caer unas lágrimas sobre el piso, gracias hija así será. Mañana meto mis papeles y adiós a esta situación.

Reflexión final.

La labor docente se puede ver como una posibilidad para embellecer la vida de las personas, la manera en que cada uno de nosotros interviene determina la óptica que los otros tienen de uno, somos por decir producto de nuestros actos, no obstante es necesario indicar que el dominio de cualquier situación en muchas ocasiones nos supera, lo único que nos queda es pensar con detenimiento causas y consecuencias, motivos y visiones, alejarnos de vez en cuando para obtener una nueva vista de cada suceso, volver a mirar el mismo cristal, descubrir nuevas vetas y grietas, avizorar fragilidades y aspereza, como si fuéramos expertos joyeros.

Hay riesgo en la actuación docente, los retos políticos no se muestran como algo definido, atrapable o moldeable, se tiene que evadir como si fuera un proyectil a gran velocidad, reconocer trayectorias y daño, salir limpios es casi imposible, la docencia se vive y se construye en el lodo, en los golpes, contra corriente, casi a ciegas, saturados de teoría pero con los pies llenos de estiércol y barro. Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos, la realidad es un monstruo y el trato con ella en ocasiones nos asola.

Hay que saber cuándo es el momento de luchar, retirarse, diseñar estrategias de movimiento, o simplemente presenciar para aprender, es un juego de ajedrez, donde hasta el más insignificante peón puede tirar una torre y jaquear un rey. Cada maestro está inmerso en su propio juego, casi nadie puede intervenir en sus movimientos, los tableros no se pueden prestar, ni la vida se puede repetir, no hay momento de recuperación histórica ideal, es el actuar en seco y al momento, saber atrapar la bola y darla a tiempo, ver como alguien de nuestro equipo anota o nos toca anotar con la jugada de los demás, filosofía de vida, una posición de sabiduría milenaria, por eso cuando alguien nos dice “gracias maestro o maestra” debemos pensar en esas escenas de las películas de kung fu en la que el alabado solo mira de reojo y continua su camino, porque la sabiduría es silencio y búsqueda, sencillez y aceptación, no cabe ni la soberbia ni la altivez, el camino es largo y la más pequeña piedra nos puede hacer caer.

Habrá maestros y maestras mientras exista quien quiera aprender, ese es el principio de la educación, fuera de la retorica, la política y la basura burocrática tardía, la gente tendrá que recurrir a alguien para quitarse una duda, para resolver un problema o simplemente para escuchar alguna reflexión, la profesión se volvió una carrera pero la esencia no cambia. Los muros de una escuela no son institucionales, son mentales, robar la escuela tiene que ver con una necesidad o un desapego, atacar un docente tiene que ver con un momento de ofuscación, la barbarie siempre ha existido, Aristóteles fue exiliado por su discípulo Alejandro Magno pues le dijo ignorante y asesino, el brillo de cada uno queda en la mente de la gente según sus intereses o su lógica de actuar.

Continuemos pues compañeros y compañeras contra corriente, imponiendo nuestra personalidad e inteligencia para aquellos que nos quieran escuchar, nadie aprende a la fuerza y los cambios en la humanidad son lentos o efímeros. “Como docentes que somos, tenemos que ser conscientes de que durante la escolaridad fomentamos unas determinadas prácticas a través de diferentes rutinas y expresamos nuestras visiones particulares del mundo y de la vida. De modo que querámoslo o no, somos modelos de vida para los estudiantes. Por esto, es importante pensar en la huella que deseamos dejar” (Rincón, 2005:14).El verbo debe de permear en el discurso cotidiano de las personas, somos una palabra en el tumulto, a veces nos reconocemos o desconocemos en nuestros discípulos, la tarea es continuar como los ríos, en movimiento dejando que la flora y la fauna se alimenten de nuestra presencia, al final nos consumirá el mar e iniciaremos el ciclo nuevamente.

Referentes informativos.

  • Borzone, de Manrique Ana María. (1998). “Leer y escribir a los cinco”. AIQUE. Argentina.
  • Freire, Paulo. (2006). “Pedagogía de la Autonomía”. Siglo XXI. México.
  • Gardner, Howard. (2001). “El proyecto Spectrum: actividades de aprendizaje en la educación infantil”. Editorial Morata. España.
  • Lerner, Delia. (2001). “Leer y escribir en la escuela”. Secretaria de Educación Pública. México.
  • Melville, Herman. (1979). “Moby Dick”. Biblioteca Juvenil Salvat, México.
  • Rincón, Gloria B. (2005). “El maestro como lector y productor de textos” en Programa de Mejoramiento Docente en Lengua Materna: Desarrollo de Lectura y Escritura. Universidad del Valle, Gobernación del Valle del Cauca, Secretaría de Educación Departamental. Colombia.
  • Savater, Fernando. (1997). “El valor de educar”. Ariel. México.
  • Tonucci, Francesco. (2006). “La soledad del niño”. Losada. Argentina.
  • Vygotsky, Lev S. (2009). “Pensamiento y lenguaje”. Ediciones Quinto Sol. México.

Nicanor Reyes Carrillo
Estudiante de la Maestría en Educación Ambiental, X Generación.

Josefina Palomo Solís. 06 de Febrero de 2016 19:43

Tlazohcamati nicnihutzin.

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