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Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán


Ma- má y Truman: dos películas españolas y sus metáforas. Los efectos existenciales y afectivos que provoca la enfermedad y epidemia social llamada cáncer

A los pacientes de cáncer se les miente no simplemente porque la enfermedad es (o se piensa que sea) una condena a muerte, sino porque se le considera obscena —en el sentido original de la palabra, es decir, mal augurio, abominable y repugnante para los sentidos— (…) se supone que cáncer estropea la vitalidad, apaga el deseo, desexualiza.

Susan Sontang. La enfermedad y sus metáforas

No es una exageración sostener que la sociedad contemporánea también se le podrá nombrar como la del cáncer, esto lo pensamos, por lo menos en dos sentidos básicos y otros que se podrían añadir; el primero es que es esta enfermedad ocasiona más del 10 % de las muertes de la humanidad al año, y también, la segunda razón, porque la civilización ha creado una inmensa producción de químicos industrializados que se utilizan primordialmente y normalmente en la vida cotidiana de las personas y en forma generalizada para hacerla más fácil, placentera y/o fluida y que hay evidencia científica de sus repercusiones como detonante en la citada enfermedad, ejemplo de esto son: desde ingredientes para la higiene corporal; pasando por fertilizantes, organismos modificados genéticamente, conservadores, colorantes y muchos otros productos químicos que se integran de diferentes maneras a las cadenas de consumo de alimentos; compuestos que se utilizan en la elaboración de comidas rápidas o para la industria farmacéutica; elementos dañinos que respiramos que son esparcidos a la atmosfera de diferentes formas, vehículos y patrones productivos; hasta hábitos reconocidos explícitamente como dañinos como el ingerir alcohol o el respirar el humo del tabaco, que se usa —a sabiendas del daño sobre el organismo que provoca— para el esparcimiento y entretenimiento de los seres humanos.

Hay una tercer argumento: la nuestra es la sociedad propensa al cáncer, por un razón ética que da Armando Meixueiro cuando escucha alguna autoridad, funcionario o empresario hablar compulsivamente de crecimiento económico, aumento de la rentabilidad y cumplimento porcentual de metas e indicadores como si fuera un dogma a cumplir; él señala categórico: eso no es describir el desarrollo meticulosamente planeado, sino de una sociedad que se reproduce sin límite, como el cáncer.

Lo anterior ha hecho de la formación social capitalista una especie de ser esquizofrénico que por un lado prohíbe, denuncia, recrimina, señala, persigue, obliga, expulsa y castiga a, por ejemplo, los fumadores; pero por el otro lado no detiene o limita la producción o consumo de los cigarros, ni de otras formas contaminantes como los autos de combustión interna, los alimentos chatarras o los productos alimenticios comercializados en latas que pueden ser tóxicas, por citar otros elementos también cancerígenos.

En el extremo de esta doble moral se encuentran algunas películas contemporáneas en las que se estigmatiza a los fumadores o se promueve cínicamente la venta de cigarros, que llega a veces al humor involuntario. Por ejemplo, en una escena del film Hogar dulce infierno (Burns A, EUA: 2015) un asesino antes de ingresar a exterminar a las personas que se encuentran en un departamento, arroja educadamente su cigarro hacia afuera de la habitación, para no contaminar el interior. Observamos también la contraparte de esta doble cara cinematográfica: ahora los actores en el cine fuman a la menor provocación y como nunca antes lo habían hecho en la historia de la cinta de plata, ni siquiera en la época del cine negro norteamericano, en la que el cigarro rara vez se despegó de los labios de Humphrey Bogart. Fuman en las películas actuales, no para representar una adicción o porque la trama lo dicte, sino porque las grandes empresas productoras trasnacionales de cigarrillos ahora soportan comercialmente los films y la publicidad la han trasladado de la televisión al cine.Anthony Burns Home Sweet Hell Home Sweet Hell

En este inicio del 2016, podemos citar otro ejemplo, dado que ya quedó en el limbo del olvido, la noticia que en octubre pasado conmociono al planeta al declarar, los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la carne procesada ( para resumir todo el departamento de salchichonería y las hamburguesas ) son cancerígenas(cfr.http://elpais.com/elpais/2015/10/26/ciencia/1445860172_826634.html). Es triste reconocer que la noticia no prohibió, limitó, informó, acotó, o disminuyó la producción y consumo de combos y cajitas felices a lo largo y ancho del globo terráqueo. No se crearon políticas públicas o movilizaciones sociales al respecto.

Por eso resulta un avance que —vale decir otra vez— sea el cine español el que explícitamente describa los efectos que causa está epidemia civilizatoria que se manifiesta en los organismos con una reproducción anormal e incontrolable de células, conocido genéricamente como cáncer, en dos películas recientes. No estamos diciendo que este tema no lo hayan abordado otras cinematografías o películas de distintas latitudes (por ejemplo: Love story; La fuerza del cariño; Wit; Cinturón de seguridad; Cincuenta y cincuenta; Mi vida sin; Quédate a mí lado; Planta 4; Magnolia; Las invasiones bárbaras o El poder de justicia, por no citar aquí una larga lista) sino la forma como es tratada la enfermedad en dos casos cinematográficos concretos, en la España del siglo XXI. El cine español demuestra que hay otros contenidos y violencias más allá de la guerra, el narcotráfico, la emigración, el terrorismo y la pobreza, que tanto han obsesionado a nuestra región latinoamericana.

Ma-ma (Madem J. España: 2015)- que resultó una revelación aclamada en el Festival de cine de Morelia 2015- cuyos protagónicos están dos gigantes de la actuación iberoamericana (Luis Tosar y Penélope Cruz), trata de una madre de familia – Magda- que es una maestra desempleada y de la que su esposo ha tomado distancia. Al hacerse un chequeo médico de rutina le es detectado un cáncer de mama. Ella no tendrá mayor tiempo de reacción, posterior a la noticia, pues al ir a ver a su hijo en su entrenamiento diario de futbol, conocerá a Arturo —que es un buscador de talento del Real Madrid— y que en ese momento visoría se entera de que en un accidente de tránsito., está involucrada su familia que terminará por perder. La relación entre Magda con Arturo y el hijo se ira consolidando sobre la base del dolor y solidaridad que provoca el duelo y la enfermedad.

Por otra parte, en la cinta Truman (Gay C. España- Argentina: 2015), también con otros dos histriones de dimensiones inconmensurables (Ricardo Darín y Javier Cámara, ya con muchos premios de actuación en festivales por ésta y otras películas) cuenta los días del reencuentro entre Tomás y Julián en el Madrid actual. Tomás es un matemático que trabaja en una universidad canadiense, que viaja desde Montreal para ver a su amigo de toda la vida, Julián, que es un actor argentino de teatro. Julián está enfermo de cáncer y compartirán estos cuatro días nostálgicos, gozosos, amargos y felices, que serán también los de la despedida.

Sin forzar mucho el análisis vemos —siguiendo a Susan Sontang en su imprescindible libro— dos metáforas distintas de entender el cáncer en los protagonistas que padecen esta enfermedad.

En la primera película, Ma-ma, vemos un amor a la vida que apuesta al futuro. Y en la segunda película Truman, también hay un amor a la vida, pero que apuesta al presente.

Por supuesto que Magda al ser diagnosticada, lo que más le preocupa es su hijo. Pero ayudar y acompañar a Arturo en su resquebrajamiento existencial se le convierte una tarea impostergable. Los tres en unión crecerán hacia adelante como una nueva familia. La apuesta a la vida como porvenir es evidente ante el segundo diagnóstico y el embarazo inesperado. La vida seguirá más allá de la enfermedad y la muerte, con la procreación de la niña Natacha. Lo que vemos el film es la batalla irremediablemente perdida, por la vida pero que no abandona y encara Magda para empujar y vivir la existencia, con entereza y determinación hasta el fin de la misma, pero no de lo que ama.

En Truman, que es el nombre del perro de Julián y que realmente lo tiene preocupado al no saber con quién quedará, lo que apreciamos es la apuesta a la vida del aquí y el ahora. Julián le pide al médico —ante la metástasis— que ya no lo medique; que no tiene sentido. Pero no se abandona a la depresión, parece tener una agenda larga por resolver: busca a su hijo que vive en otro país, para comer; vivir su amistad intensamente, como si regresara a la juventud; sigue trabajando sin interrupción hasta que lo despiden; en encuentros con antiguos conocidos reta o hace las paces con el pasado, por el bien del presente. El film es un tributo que retrata las amistadas cómplices y añejas.

Veamos, como un fractal, el siguiente diálogo entre Julián y Tomás, en tono de confidencia:

—Lo que más admiro de ti es no pedir nada a cambio de lo das. Y vos ¿qué admiras de mí?
—Nada.
—Algo habrá.
—Tu valentía.

El retrato de este desprendimiento y el valor de estos seres humanos, quedará ante nuestros ojos, en los que la vida tiene 24 horas que se pueden extender. Dos seres que se conocen, complementan, respetan, toleran, quieren y que se dicen porque siguen siendo amigos en el presente, aún ante la adversidad más definitiva.

El dilema, ante el conocimiento de la enfermedad terminal, parecen decirnos en resumen estas películas, no es si acepta luchar o no contra ella o tomar la decisión de abandonarse lejos de la medicina o hacer caso a las recomendaciones terapéuticas y las quimioterapias, sino algo más profundo y simple: como entender y vivir la existencia y con quien, a lo largo de la misma y también en los segundos finales.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

mac. 06 de Febrero de 2016 09:11

¡Felicidades por el artículo! Hasta que encuentro un artículo donde claramente se da a conocer las causas genuinas del cáncer. A estas causas sumarle toda la radiación que está en el aire el cual respiramos día a día y que esta misma radiación penetra en la tierra y se mezcla en las aguas. “Voces de Chernóbil” por Svetlana Alexiévich (premio nobel de literatura 2015) nos remonta al pasado ubicándonos en el presente, dándonos respuestas sobre el porqué a proliferado esta enfermedad.
Febrero 4, día mundial contra el cáncer. Leí artículos donde enlistan las causas del cáncer y en algunos de ellos da risa, pues lo atribuyen al estado de ánimo o actitud con la que vive la persona. En otros refieren a la obesidad, alcohol, tabaco, lugares de trabajo donde están expuestos a químicos, esta nota aparece en letras muy pequeñas y con letras del mismo tamaño hablan de la radiación, pero de la radiación solar. Siendo que en el MUNDO el cáncer principal es de PULMÓN.
Gracias por resaltar las películas relacionadas con cáncer, lamentablemente hay gente que ya las ve como de ciencia ficción.

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