David_bowie
Deserciones

Manual de Perplejos

Alfredo Gabriel Páramo


Bowie y la industria cultural

Se acaba de morir David Bowie y la gente, sobre todo en redes sociales, lo llora como si hubiese perdido a alguien cercano y querido. Tal vez sea así. Los medios de comunicación y la industria del espectáculo nos enseñan a querer sus productos, a vivir sus vidas, a dolernos por ellos. Como dice Slavoj Zizek, vivimos en el fetichismo de las mercancías, que nos lleva a encontrar retribución en la representación, más que en el sujeto real.

Que se muera una estrella y la gente lo llore es normal. Que los dolidos se molesten con las personas a las que no nos importa, también es normal. Al final, se trata de una respuesta natural del ser humano. Creer que el personaje ejerció una influencia total sobre toda la cultura del mundo es estúpido.

David Bowie, como muchos otros productos de consumo de la industria cultural están dirigidos a un público definido de clases medias educadas, que se ven a sí mismas como sofisticadas y exquisitas, y encuentran en ese tipo de personajes el pretexto para sentirse diferentes, mejores y no tan corrientes.

La colonización cultural tiene muchas caras. Para algunos, será David Bowie; para otros, como para los transeúntes del atestado centro capitalino de la Ciudad de México, puede ser la nieve artificial y Jingle Bells Rock cortesía de empresas privadas que se posesionan de lugares públicos y hacen que la gente responda pavlovianamente a los estímulos.

Por cierto, no se trata de cuestión de gustos; esos son, por definición personales.

altaircuatro@gmail.com

Alfredo Gabriel Páramo
Profesor, periodista, escritor. Twitter @lavacadiablo www.karacteres.com

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