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Deserciones

Mirador del Norte

G. Arturo Limón D.


¿Qué tal si hablamos de otras fugas?

La lucha del hombre contra el poder, es la lucha de la memoria contra el olvido.

Anónimo

Hace unas horas escribía un documento que me exigía, referir la extensión territorial de la Republica de Los Estados Unidos Mexicanos, nombre que aún posee este hogar común que damos a llamar México y en el cual tantas y tantas cosas suceden más allá de la noticia que ocupa en estos momentos la atención general (ya sabe cuál es y no hablare de ella porque tal recaptura no existiría tal notica como tal, si antes no se hubiese dado la fuga) y de eso quiero habla de la fuga o las múltiples fugas que se dan, como la del dólar que ya rebaso los 18 pesos. La fugas del poder adquisitivo de la ciudanía que con los salarios disponibles no alcanzan a comprar víveres y servicios.

Retomo el tema territorial y preciso buscando el dato de la extensión geográfica de este aun Nuestro México, me he dado cuenta que ya no llega siquiera a los 2,000,000 dos millones de kilómetros cuadrados que me enseñaron tenía cuando curse la primaria, claro que eso fue en el siglo pasado pero en esas fechas y hasta 1994 justo al entrar en vigor el TLC había una isla si la llamada Isla Bermeja justo al noreste de la Península de Yucatán misma que al parecer se fugó y no ha podido ser localizada, por so apelando a la memoria y a pesar de que el barril de petróleo contrario al dólar decrezca en fuga hacia abajo ya que oscila ahora los 24 dólares cuando hace apenas poco más de año rebasaba los 100 cuadriplicando su actual precio.

Pues no sé cuánto media tal isla y si esa es la que hizo la diferencia pero como me resisto a suponer que México tiene menos de dos millones de kilómetros cuadrados dejo manifiesta mí no aceptación al dato de INEGI que reporta como tal el de;

1 964 375 kms cuadrados actualmente que no se parecen en nada a los 4.925.283 km². Que existían cuando se dio la lucha de Independencia de México en septiembre de 1821 ya que las fronteras llegaban desde la Alta California y Nevada cuyos nombres fueron asignados en el siglo XVII por los españoles al igual que Colorado, por el norte hasta Nicaragua al sur que para más referencia de su de certificado de origen lleva su nombre, (nic-anáhuac) proveniente del náhuatl que significa; hasta aquí llegaron los náhuas o hasta aquí llego el Anáhuac, ¿así o más claro?

Sabemos que derivado de la Independencia de México de España diversas provincias se separaron creando espacios que derivarían en naciones, como la misma Nicaragua, El Salvador, Honduras y Costa Rica integradas en las Provincias Unidas de Centroamérica (señalando que Chiapas se separó y volvió) por lo que ellas juntas suman territorialmente 411.825 Kms. Quedando los 22,810 kms. del territorio Británico que derivaría ya después en Belice en ese momento bajo el dominio de México, así que la perdida por separación de estas naciones fue en total de 434,625Kms apenas menos de un 20% de la perdida de en manos norteamericanas que con invasiones simuladas de guerra como la de 1846-48. Anexiones como al de Texas y tratados como el de Guadalupe Hidalgo y la Mesilla se apropió de un territorio estimado de 2,526.282 kms. Si, dos millones quinientos veintiséis mil doscientos ochenta y dos kilómetros cuadrados, territorio de se han fugado de lo que fue el territorio mexicanos cuando se constituyó como Nación en 1824.

La gran pregunta: ¿Por qué de esta fuga nadie habla?

Es decir hemos perdido el 56.35% del territorio nacional y su capital federal similar a la que se extinguió al liquidar la Federación Centroamericana que se muere con su Distrito Federal el 10 de noviembre de 1839. ¿Así o más claro?

En fin ya casi me olvidaba de la isla Bermeja pero no solo quería poner el ejemplo de la pulverización Centroamérica para quienes aún dudan de la bondad del Pacto Federal pero me refiero al que nos constituyó como Nación el 4 de octubre de 1824 con la promulgación de la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.

EL MISTERIO DE ¿LA ISLA QUE NO FUE O SE FUE?

Para hablar de la isla Bermeja solo referiré un artículo cuyo título es; “una isla que México perdió ante EU” de Nydia Egremy tal como lo refiere en la revista Contra línea http://www.contralinea.com.mx/archivo/2005/julio/htm/lglobal/isla_bermeja.htm y que a la letra señala: “El enorme potencial petrolero que yace en el Golfo de México ha sido objeto de negociaciones no siempre transparentes y que cedieron la mayor parte de esa zona petrolera a Estados Unidos, al ignorar una isla que definiría la frontera a favor del interés nacional.

Aunque figura en mapas de los siglos XVI, XVII, XIX y XX, un buque de la Secretaría de Marina no la localizó en 1997. Es la isla Bermeja que, en cambio, sí aparece en una guía turística estadounidense por Internet y alimentada con datos de la Agencia Central de Inteligencia, en medio de las aguas del Golfo de México.

La pesquisa sobre esta isla se asoma a las negociaciones secretas que mantuvieron México y Estados Unidos en materia de exploración y explotación del petróleo, así como a la presunta destrucción de los archivos con las actas de esas reuniones desde el Senado de la Republica para no rendir cuentas a la sociedad.

La importancia de la isla radica en que establece los lindes marítimos entre Estados Unidos y México en los denominados “hoyos de dona” del Golfo de México, explica el investigador Fabio Barbosa Cano, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional.

Estas zonas son dos: una frente a Tamaulipas y Texas —Polígono Occidental— y otra frente a Yucatán, Nuevo Orleáns y Cuba —Polígono Oriental—. Su potencial estimado es de 22 mil 500 millones de barriles de crudo, y al quedar entre los mares territoriales de dos o más países su aprovechamiento depende de los límites que se fijen.

Ubicar la isla Bermeja “nos permitiría arrojar la frontera de México más al norte y conquistar una mayor parte para el interés mexicano frente a Estados Unidos, que quería arrojar su frontera más al sur con base en las islas Dernier”, define Barbosa

Pactos secretos

En 1997, durante las negociaciones bilaterales sobre esos lindes, trascendió que compañías estadounidenses perforaron pozos petroleros cercanos a la frontera con México; entonces se precipitaron las denuncias y estudios, así como la búsqueda de la Bemeja.

En esos días “el único senador que en ese momento formulaba denuncias y que se quedó en la más absoluta soledad, incluso sufriendo sabotaje de sus colegas y que fue objeto de burlas, visto como un loco extravagante, fue el panista José Angel Conchello”, evoca Barbosa.

Como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Conchello advertía de los trabajos de perforación en el Golfo por la empresa Reading and Bates Corp., lo que confirmaba su sospecha de negociaciones ocultas con respecto al petróleo en su artículo ¿Entregar el petróleo? de la revista Tuxpan (1 de diciembre de 1997).

Ahí denunció: “todo parece indicar que el gobierno mexicano cedió ya el usufructo de la enorme riqueza petrolera de esa área a las trasnacionales estadounidenses… e incluso un convenio secreto para entregar el cuarto yacimiento de petróleo y gas más importante del mundo a la voracidad de la Unión Americana’’.

Pese a tal imputación, al aprobarse en noviembre de 2000 el Tratado sobre la delimitación de la plataforma continental en la región occidental del Golfo de México, más allá de las 200 millas náuticas, “el senador había muerto (4 de agosto de 1998) en un extraño accidente nunca aclarado, y su investigación petrolera había desaparecido”, subraya el investigador Fabio Barbosa.

Inicia la pesquisa

En tanto, ya se indagaba sobre la isla mexicana que delimitaría nuestra frontera septentrional. Así lo revela un documento de la Secretaría de Marina del 23 de septiembre de 1997… señala: “no habiendo comprobado las de mayor profundidad por limitaciones de ecosonda qu rebasan su capacidad de detección”, y anexa mapeo del barrido hidroacústico.

Este reconocimiento indica para Fabio Barbosa que el equipo técnico del barco explorador no era suficiente, y aunque debió hacerse otra inspección con mejor tecnología, no hubo interés por localizar la isla de referencia. “¿Qué no hay recursos?”, dijeron.
Ante ese resultado, el 14 de noviembre de ese año, Miguel Angel González Félix, consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, remitió el informe de Marina a Carlos M. Jarque, entonces presidente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Le solicitaba información “para saber si al norte de Cayo Arenas, Arrecife Alacrán y las islas de Cabo Catoche, existían otros accidentes topográficos”. Una vez más, la respuesta fue escueta: no hubo resultado.

La isla no existía más. Al menos en la documentación oficial de fines del siglo XX que se encuentra en las comisiones de Relaciones Exteriores y de Energía del Senado de la República.

Barbosa Cano, autor de libros como El petróleo en los Hoyos de Dona y otras áreas desconocidas del Golfo de México, y análisis como Permanencia de cacicazgos petroleros en procesos de modernización, decidió realizar una investigación independiente desde la academia.

Acota: “este asunto de una isla desaparecida se presta a un tema de novela o a un tratamiento escandaloso, por lo que debemos ser rigurosos para no perder credibilidad”.

Rastreó mapas históricos y encontró que ya en 1570 Abraham Ortelius la situó en su carta titulada en latín, América Nova Mundo Nova descriptio. Igual otro de Antonio de Herrera titulado Description del districto del audiencia de Nueva España. Antonio García Cubas en su Carta general de la República Mexicana y en los años 30 del siglo XX de la Secretaría de Comercio exhiben a la isla.

Todos los mapas están accesibles en la Biblioteca del Instituto de Geografía de la UNAM. Aún más. El 26 de julio de 1946, la Secretaría de Educación Pública editó el libro de Manuel Muñoz Lumbier “Islas Mexicanas”, de la colección Biblioteca Enciclopedia: ahí la Bermeja está en el catálogo y en su página 110 la ubica en el 22º 33’ latitud norte y en el 91º 22`del oeste.

La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística por su parte, posee en su Salón principal el Imperial Sheet Atlas que también exhibe a la Bermeja.
En México, el catálogo de las islas lo elabora la Secretaría de Gobernación, y la Secretaría de Marina es la encargada de vigilar el territorio marítimo y costero.

Sorprendente resulta conocer que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos también localizó a la isla Bermeja y la consigna en su Atlas, en donde aporta fotografías para alimentar el sitio web de la empresa Traveljournals.net.

¿Omisión del Senado?

Para Barbosa Cano lo sorprendente es “la irresponsabilidad, incluso la frivolidad del Senado de la República, de la totalidad de sus miembros”, por no poner énfasis en esta cuestión. “Hay un consenso de la clase política para no hacer bulla, es un asunto de seguridad nacional, es un asunto estratégico”.

Denuncia el también asesor de Petróleos Mexicanos y del Senado de la República que los participantes en las negociaciones bilaterales “ocultaron sus identidades al pueblo de México y no quisieron dar la cara”.

¿Quiénes fueron?

  • Algunos de los senadores miembros de las comisiones de Energía y de Relaciones Exteriores. No sólo se ocultan sino que se destruye la información de tal manera que no quede rastro, que no quede ningún vestigio. Estos documentos (la búsqueda de Marina) son oficiales, se destruye información, que no haya archivos sobre esto, puede pasar meses en las oficinas y sólo sale con una irritación espantosa.

¿Por qué se ocultan los responsables? ¿Por qué se destruye la información?

  • Porque en los países dependientes, subdesarrollados, las élites dominantes subordinadas tienen que ocultar constantemente la negociación que tienen con las metrópolis en las que sufren terribles humillaciones.

Ejemplifica el académico el escaso interés del legislativo a informar de la negociación con una nota de prensa que al anunciarse el acuerdo bilateral dio más relevancia a la aprobación de los “autos chocolate que a la negociación; ahí se observa el desdén del Senado por este tema”.

“El petróleo sólo les interesa a los miembros de la clase política como una fuente de ingresos y no les interesa perfeccionar los instrumentos para detectarlo, conocerlo, defenderlo. Lo único que quieren es venderlo cuanto antes, incluso sacrificando porciones del territorio nacional”, enfatiza el investigador”

Así las cosas cierro esta colaboración, porque como vemos hay fugas, fuertes fugas aun en México por atender.

G. Arturo Limón D.
G. Arturo Limón D. Miembro del Cuerpo académico de Sustentabilidad UNAM, y Miembro de la Comisión de Educación en Mesoamérica de la UICN. Profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Chihuahua UPNECH

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