Desencuentro
Re-creo

Letras nuevas

Alejandro Vargas Rodríguez


Des-encuentro (Capítulo 1)

Sobre el autor:

Soy Alejandro Vargas Rodríguez y tengo una hermana llamada Valeria, actualmente tengo 15 años mis padres son Alejandro Vargas López y Rosamaría Rodríguez Ramírez.

Mi infancia fue a mí parecer muy buena, a pesar de que a los once años mis padres se separaron. Yo decidí quedarme con mi papá, cuando termine la primaria entré a la Escuela Ermilo Abreu Gómez y ahí estudié hasta primer año de secundaria. Terminando dicho año, decidí irme a vivir con mi mamá al Estado de México, ahí estudié en la Secundaria Carmen Serdán, pero sólo estudié la mitad del segundo grado porque, mi madre, mi hermana y yo nos regresamos al Distrito Federal; entonces fue cuando ingresé a la Escuela Secundaria No. 174 “Amado Nervo”, ubicada en la colonia San Pedro Xalpa, en la Delegación Azcapotzalco, D.F.

Fue hasta entonces cuando sentí la necesidad y el deseo de escribir porque, para mi es algo con lo que me puedo desahogar y sacar de mi mente historias que tengo guardadas. Las personas que realmente son mis amigos se darán cuenta que incluyo algunas experiencias vividas o en ocasiones sólo hecho a volar mi imaginación.

Recientemente me acerqué a mi maestra de español de la secundaria y le comenté que me llamaba la atención la escritura y me alentó para empezar a hacerlo y dar a conocer mis relatos. Así que, conforme yo lo hacía, le iba entregando mis textos para revisarlos juntos.

Mi intención es plasmar mis sentimientos, hechos reales o incluso historias inventadas, esto quizá parecerá no ser algo muy importante para ustedes pero para mí, es el principio de algo espectacular.

DES-ENCUENTRO

Capítulo I. TODO TIENE UN POR QUÉ

Todo tiene un por qué…

Todos sabían que algo iba a salir mal…

Una historia así, siempre termina mal…

Cuando todo empezó, en esa Secundaria de Azcapotzalco, comenzaron a correrse los rumores en el salón cuestionando si estaba bien que una chica como ella estuviera con un chico como él.

Dos adolescentes típicos, Álvaro de 15 años y Alía de 14, tenían una amistad tan sincera y cercana de las que existen pocas en el mundo. Podrán imaginar que con el tiempo esto se fue convirtiendo en un amor inseparable. Pasaban los recesos juntos y eran de los pocos alumnos de tercero, que estaban felices porque su escuela había entrado al programa de escuelas de tiempo completo, ya que así, tendrían más tiempo para estar juntos.

Los padres de Álvaro tenían un puesto de recaudería en el mercado de la colonia a diferencia de Rodrigo, el padre de Alía, quien tenía una pequeña empresa de reciclaje de plástico, papel y metal, llamada HidroReco, que empezó siendo una empresa pequeña en la colonia, pero que con el tiempo se fue haciendo cada vez más exitosa y, como era natural, Alía y su padre subieran de posición económica.

Cuando ella salió de la secundaria, Rodrigo decidió inscribirla a una preparatoria privada, pues ya no le parecía tan adecuado que ella estudiara en una escuela pública. Principalmente, el motivo que lo llevó a tomar esa medida era que estaba en contra de aquel romance. Argumentaba que Álvaro le iba hacer mucho mal a su hija y él, como la mayoría de los padres, quería lo mejor para ella, así que los enamorados se dejaron de ver por un tiempo. La empresa se cambió a una nave industrial más grande y por supuesto ellos se mudaron a una zona más exclusiva en Polanco.

Un día después de tantas barreras interpuestas y con la ayuda de algunos amigos, pudieron encontrarse. Se abrazaron, se besaron, platicaron, se dijeron lo mucho que se habían extrañado y decidieron no separarse nunca más. Acordaron que al día siguiente se verían en Plaza Delta y se irían juntos para nunca más volver a separarse.

Al día siguiente, Rodrigo llegó a su casa por la tarde y al ver que su hija no estaba, se le hizo algo extraño, preguntó a las personas del servicio si no había llegado de la escuela o no había llamado y le dijeron que no sabían nada, que el chofer la fue a dejar como todos los días a la escuela y que de ahí, ella se iría su clase de natación. Le llamó al celular, pero ella no le contestaba, pensó que no era para tanto, que tal vez se le había ido el tiempo platicando con algunas amigas y decidió esperarla en la sala de la casa, hasta que sin darse cuenta, el cansancio lo venció y cayó dormido; cuando despertó se dio cuenta de que ya había amanecido y que Alía no había llegado a dormir. Entonces empezó a pensar lo peor y a hacerse de todo tipo de ideas absurdas, llamó al número de algunas amigas y al no obtener ninguna respuesta positiva, marcó a la policía para reportar su desaparición.

La búsqueda comenzó, se pusieron cartelones, se activó la alerta Amber e incluso Rodrigo pagó a los medios de comunicación para que difundieran la nota de la desaparición de su hija, ofreciendo una importante recompensa a quien diera datos sobre su localización. Y así fue, pasaron de segundos a minutos, de minutos a horas, de horas a días, de días a semanas y de semanas a meses pero parecía que ya no se sabría más de Alía.

Al cabo de dos meses una señora reportó haber visto a un chica como ella al norte de la ciudad y la policía le avisó al padre quien inmediatamente decidió ir a buscarla; efectivamente dio no sólo con ella, sino con ellos, y esto le molestó tanto que antes de que pudiera llevarse a su hija, hizo que la policía detuviera a Álvaro. Lo llevaron a la Delegación Álvaro Obregón, y ahí lo denunció por secuestro. Por supuesto Alía trató de negarlo pero su padre no la dejó hablar y le advirtió que ya no saldría sola, que siempre estaría alguien con ella y la llevarían directamente a la escuela y de regreso a su casa.

Rodrigo argumentó al Juez que su hija no se podía presentar a declarar porque había sufrido daños psicológicos por el secuestro y, como fue muy generoso con el Juez, omitieron ese detalle importante para consignar a Álvaro que como ya era un joven de 16 años, lo mandaron a un tutelar de menores el tiempo que dictó la sentencia, 3 años.

Pasó el tiempo y Alía ya estaba en la Universidad y aunque al principio le costó trabajo, poco a poco se integraba a su nueva forma de vida, por supuesto sin olvidar a su gran amor.

Álvaro por su parte, sufría su encierro pensando día tras día en ella, contando los días para salir de ahí y ver al amor de su vida. Una semana antes de que Álvaro cumpliera su condena, Alía tuvo un accidente, pues cruzó la calle sin fijarse y al ir distraída con el celular, un carro la atropelló golpeándole la cabeza y aunque fue atendida de manera casi inmediata, la consecuencia fue una pérdida de memoria temporal. Al salir del Hospital, su padre la llevó a casa y le explico cómo había sucedido todo además de partes importantes de su historia pero, no mencionó a Álvaro, sino a sus nuevos amigos de la escuela.

Ella por supuesto le creyó todo pues ¿qué padre le mentiría a su hija o le ocultaría cosas para impedir un sufrimiento innecesario? El día que Álvaro salió del tutelar, lo primero que hizo fue ir a buscar a Alía pero, lamentablemente ella ya no vivía ahí, lo segundo que tuvo en mente fue ir a ver a su familia y cuando llegó, se encontró con un panorama desolador pues sus padres fueron discriminados y corridos del mercado. Estaban desilusionados por tener un hijo en la cárcel y además los dos se encontraban desempleados y endeudados hasta el cuello.

En cuanto lo vieron, en lugar de alegrarse por su llegada, le reclamaron por todo lo que habían pasado por su culpa y decidieron abandonarlo a él y a su hermano de diez años. Le dejaron la responsabilidad que hasta ese momento según ellos habían cumplido.

Él ya era un joven de 19 años y había cambiado físicamente, ya no era el niño que causaba ternura, ahora se veía con facciones más toscas, incluso intimidantes y, con el antecedente de haber sido culpado de secuestro, no tendría las cosas fáciles, por el contrario, sabía que le costaría lo doble de trabajo pero, no tenía otra opción más que empezar una nueva vida y buscar trabajo para mantener a su hermano. Después de varios rechazos, pasaron tres semanas, consiguió un trabajo como cargador en el mismo mercado y nuevos amigos, los cuales no eran del todo buenas compañías y no le hacían muy bien pero, era parte de su nuevo círculo y lo aceptaba.

Un día hablando con uno de ellos, salió el tema de la situación económica en el país y le dijo que ya estaba desesperado, que le había dado vueltas en la cabeza la idea de sacar dinero a como diera lugar, y que días atrás había decidido conseguir dinero de la forma más fácil, robando; Álvaro lo escuchó muy atento, le contó también que su mama trabajaba en la casa de un señor rico y que él sabía dónde guardaban las llaves de esa casa, que si lo acompañaba se repartirían el dinero en partes iguales; al principio Álvaro no supo qué decir, se quedó mudo, como si estuviera congelado pero pensó en que el sueldo que ganaba, ya no le alcanzaba para nada y por su hermanito, aceptó. Esa misma noche no pudo dormir, se quedó despierto nervioso por lo que haría al siguiente día, vinieron a su mente los recuerdos de sus días felices al lado de Alía y se preguntaba ¿dónde estará? ¿Se acordará de mí?

Dieron las 6 de la tarde, la hora convenida y antes de irse, recordaron el uno al otro los pasos que iban a seguir, desde cómo le harán para entrar, hasta cuál será su señal para escapar rápidamente si algo saliera mal; obviamente su amigo sabía con anticipación que ese día y a esa hora no habría nadie en el lugar, fue fácil obtener los datos con su madre. Llegaron al fraccionamiento y, entrar en él no fue problema, ya que se hicieron pasar por un par de plomeros que venían a ofrecer sus servicios al lugar y, como el Poli de seguridad entendió que últimamente no hay trabajo y que es mejor buscarlo honradamente, pues los dejó pasar sin más explicación, ni siquiera les solicitó su credencial para identificarse como se acostumbra hacer en ese tipo de lugares.

Una vez dentro, fue fácil llegar a la casa y sin que nadie los notara, lograron encontrar las llaves que justo estaban donde su amigo recordaba. Ya dentro aunque la casa era muy grande, rápidamente se dividieron, uno en el piso de arriba y el otro se encargó de la planta baja; comenzaron a buscar dinero y las cosas de valor que podían llevarse y vender fácilmente, cada uno comenzó a llenar la mochila que llevaba.

Después de casi tres horas de estar concentrados en su faena, de repente, se empezaron a escuchar sirenas de policía, el ruido venía de la calle, Álvaro se detuvo asustado, pensando que no debió haber ido, que si lo descubrían, seguramente lo llevarían a la cárcel y era justo a donde no quería regresar. Le chifló a su amigo como habían acordado y salieron corriendo, al parecer sin que nadie sospechara la mala juagada que acababan de cometer.

Salieron del fraccionamiento y se dirigieron a la casa de su amigo, donde se repartirían lo que lograron conseguir. En la avenida había un choque en el que estaban involucrados varios autos y de ahí provenía el sonido que los había hecho salir estrepitosamente de la casa. Su amigo le dijo que se fueran rápido aprovechando la distracción de los policías.

En ese momento Álvaro sintió una extraña necesidad de ir a ver lo ocurrido y su amigo le dijo que estaba loco, que si quería se quedara, pero él se largaría de ahí antes de que descubrieran lo que habían hecho y los empezaran a buscar por la zona. Se llevó las dos mochilas y se subió a un taxi que se alejó rápidamente hasta perderse. Mientras que Álvaro se acercó poco a poco a observar lo que había pasado y a los involucrados.

Alía había cambiado también físicamente además, de ser una chica introvertida y tímida pasó a ser una chica extrovertida. Un día antes, su padre tuvo que salir del país por negocios y alguien se quedó a cargo de ella, porque aún no la dejaba salir sola, pero como sus amigos la invitaron a una fiesta, convenció a las personas que trabajaban para ellos para que se tomaran el día libre, les aseguró que no pasaría nada y que sólo saldría a divertirse un rato con sus amigos y regresaría antes de las 10 de la noche, por lo que ese día su casa había estado vacía.

Sus amigos pasaron por ella como a las 6 de la tarde, para empezar la fiesta temprano y después de unas horas y muchos tragos de alcohol, al regresar a su casa subió al carro donde habían venido y como todos sus amigos estaban en estado inconveniente, sucedió lo inesperado. Casi al llegar a su casa, en una curva perdieron el control del auto y se vieron envueltos en una carambola en la avenida principal.

De pronto Álvaro vio a una chica tirada con la cabeza sangrando, que al parecer salió disparada por una de las ventanas del carro y corrió a ayudarla. Al hablarle para hacerla reaccionar, se dio cuenta que era Alía. Se puso a gritar pidiendo ayuda, decía a gritos que ahí había una chica sin atención y estaba respirando. Esos instantes le parecieron eternos y por un momento sintió que la vida le está cobrando lo que acaba de hacer, pidió perdón al cielo y rogó porque la vida de Alía no terminara así. Lloró como si dentro de él algo se hubiera roto, había pasado mucho tiempo sin ella y si ella moría, no lo soportaría.

Cuando llegaron los paramédicos de la Cruz Roja y la subieron a la camilla para llevarla en la ambulancia, se subió junto con ella diciendo que era un familiar y que está a cargo de ella. Llegaron al hospital y él se quedó en la sala de espera rogándole a Dios y a la Virgen de Guadalupe que se salvara y la lograran estabilizar.

Como si sus rezos hubieran sido escuchados, cuando llegó la enfermera a preguntar, quién era el familiar de la chica que llegó en la ambulancia, él se acercó y recibió la noticia de que todo estaría bien, que sólo había que esperar unas horas y la podría ver cuando la llevaran a la sala de recuperación. Álvaro se sintió aliviado y agradeció al cielo por ese milagro.

Esperó a que ella reaccionara y de pronto Alía abrió los ojos y lo miró; él entusiasmado esperó a que lo reconociera y llamara por su nombre pero Alía le preguntó ¿qué haces aquí? y ¿quién eres? Álvaro sorprendido le respondió que se alegraba mucho de verla bien y pregunto si no se acordaba quién era él; ella negó recordarlo y preguntó por su papá. Álvaro le pidió que se tranquilizara, que su padre no estaba pero que él le contaría un poco de su historia para hacerla recordar.

Después de algunos minutos de estar platicando, ella sintió como si esa parte de su vida siempre le hubiera hecho falta y le pidió disculpas por no recordarlo, le contó que hace algún tiempo en un accidente perdió parte de sus recuerdos y que poco a poco había ido recuperando pasajes de su vida pero como eso era algo que su papá intencionalmente no le había platicado, estaba en el olvido; a él se le salió una lagrima y le pidió tiempo a su lado para ayudarla a recordar y ella por supuesto aceptó. Aunque ella estaba dispuesta a reclamarle a su papá en cuanto lo viera.

Álvaro la acompañó durante los días que duró su recuperación y aprovechó cada momento para volver a enamorarla con frases bonitas, cartas y detalles que ella aceptaba. Poco a poco, fue renaciendo el amor que había quedado olvidado en sus recuerdos. Por supuesto Rodrigo, su padre, se enteró del accidente pero como no había cerrado el negocio por el cuál fue al extranjero, faltaban unos días para que regresara y le pidió al chofer que fuera él quien se encargara de pagar la cuenta y llevar a Alía a la casa en cuanto la dieran de alta.

El día que los doctores anunciaron su salida del hospital, Álvaro se ofreció a llevarla a su casa y Alía aceptó, diciendo al chofer que se adelantara, que ella llegaría sola. Después de estar un momento a solas, jurándose amor y prometiéndose no separarse nuevamente, Álvaro le pidió su dirección para salir a pedir un taxi y Alía le dijo que vivía en Jardines del Pedregal y le anotó los datos completos en un papel, al leerlo, se quedó mudo, sintió como el corazón le empezó a latir rápidamente y se le nublaron los ojos, sintió unas inmensas ganas de llorar, recordó el día del robo y la dirección de Alía era exactamente la misma.

Ella preguntó si pasaba algo y él se acercó a ella, la abrazó y besó lentamente en los labios, diciéndole que no pasa nada, que recordara que la amaba con todo su corazón y que no amaría jamás a nadie como la amaba a ella.

Él, se alejó caminando, dándose cuenta que otra vez la felicidad se le estaba escurriendo de las manos y que por más que quisiera, no podría con ese cargo de conciencia.

Ella, lo vio salir del hospital, y pensó en lo feliz que sería de ahora en adelante teniendo a Álvaro en su vida, lo esperó sentada y tranquila, sin saber lo que el destino les tenía preparado…

Alejandro Vargas Rodríguez
Estudiante de la Escuela Secundaria No. 174 “Amado Nervo”

Alma Delia Rueda Espinoza. 31 de Mayo de 2015 23:32

Muchas felicidades peque. Espero la siguiente parte, muy linda historia. Sigue realizando, mas bien escribe tus sueños.TQM

Adriana Alvarez. 02 de Junio de 2015 18:21

Ale:
Estoy muy contenta por este primer paso que lograste, me siento orgullosa de conocerte y de ver las ganas y el placer con el que escribes, no dejes de hacer; sigue plasmando tus sentimientos, fantasías, sueños, etc. En hora buena y espero el segundo capítulo.

Mireya. 02 de Junio de 2015 19:10

Alejandro: este es el resultado del gran trabajo que estás haciendo. Gracias por recordarme el sentido de ser profesora.
El apoyo de tus padres ha sido fundamental, sigue con el entusiasmo que hasta ahora te ha caracterizado.
Es el principio de algo que se irá construyendo tan alto como tu lo quieras.
¡Éxito!

Mairi. 02 de Junio de 2015 20:10

Hola Ale:

Tal vez no me conozcas pero voy a la escuela contigo! jajaja.

Comparto contigo la pasión por la escritura, así que te deseo lo mejor ya que con tu historia ahora ya publicada puedo creer que yo también puedo comenzar a hacer mis historias.

Suerte y éxito para el futuro!!

Mariana. 02 de Junio de 2015 21:14

Hola Ale:
Me encanto tu historia, esperare con ansias el segundo capítulo, no soy muy fanática de este genero pero has logrado atraparme con tu historia… ya has llegado hasta aquí y es algo que no cualquiera ha logrado, sigue adelante y sigue escribiendo, te deseo mucho éxito…!

Monica Hernadez Zuñiga. 03 de Junio de 2015 16:38

hola ale:
voy en la misma secundaria en segundo grado
Muy buena historia y que tengas un éxito y sigue así escribiendo tus novela y espero el segundo capitulo al igual que todos hasta los que puedas
suerte y éxito!!

Monse Jimenez. 07 de Junio de 2015 17:34

Hola:Ale
Soy una alumna de tercer grado es una novela muy bonita y si te gusta escribir historias no dejes de hacerlo y espero el proximo capitulo
Suerte !!

Claudia Picazo Vargas. 12 de Junio de 2015 21:04

Mi querido sobrino muchas felicidades esperamos con mucha ansiedad tu próximo capitulo dice tu tio Manuel que escribes muy bonito y yo pues fascinada y sigue adelante con ese don por que lo haces muy bien y tienes mucho talento te quiero mucho besos

Ximena 1 G. 15 de Junio de 2015 11:36

Es muy buena historia
Espero que tus sueños de escribir no solo lleguen a esta página si no a más

Axel Anaya 1°G. 16 de Junio de 2015 12:26

tu historia es genial me encanto espero y tu sueño llegue a mas

vanessa. 19 de Octubre de 2015 20:09

tu historia me gusto mucho y pz es muy buena historia soy de la sec.amado nervo 174 soy de primero a

Nicole Hernandez. 20 de Octubre de 2015 17:51

hola :)
soy de la esc. sec. amado nervo #174, en la que ibas, y estaba leyendo los capítulos que llevas y la verdad me gusto, ya que es como la vida de cualquier persona, y lo relatas muy bien, ojala y escribas mas novelas, buena novela,¡MUCHO ÉXITO!

esteban gil 2 E. 22 de Octubre de 2015 20:19

hola me gusto mucho el capitulo sigue asi suerte

ana valeria mx. 22 de Octubre de 2015 20:23

hola=) Me da gusto que hayas escrito una novela y que bonita forma de expresarte que te baya muy bien.

Amalia HERNANDEZ Zuñiga 22 de octubre del 2015. 22 de Octubre de 2015 22:10

Hola Alejandro .
soy la niña que entre a 1 grado y voy en la misma sec 174 amado nervo y es la primera vez que leo tu novela esta muy bonito lo que redactastes sigue escribiendo mas novelas y sigue escribiendo mas capitulos sigue asi tus sueños

delis. 23 de Octubre de 2015 16:24

hola alejandro soy delis de 1ro a y me encanto tu historia esta muy padre y sigue adelante tu puedes

delis. 23 de Octubre de 2015 16:25

hola alejandro soy delis de 1ro a y me encanto tu historia esta muy padre y sigue adelante tu puedes

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