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Tarea

Poesía coral

José Ramón Méndez Estrada 


Los motivos del grifo

Yo no nací para perder

o para ganar

sólo he nacido, simplemente…

Mi vida es ésta

—las cartas en la mesa:

la segunda mitad del Siglo Veinte,

un poco en la nostalgia que ha pasado de moda,

otro en los cines y la escuela,

los Testigos de Jehová

predican que está llegando el fin del mundo
y los marxistas

que sólo es el comienzo,

está cabrón —dijo un amigo que lo agarró la policía–,

patadas en el culo,

madrazos en el tórax y en la espalda,

y qué hacerle,

valemadrear el mundo

mariguanear las tardes…

  • *

Lo de menos sería

culpar a la escasez de energéticos

a la velocidad del tiempo

a la ojetividad del mundo

pero sé bien

que es la negligencia

que abre y cierra las puertas

hasta entregarme

cada tarde

hueca.

  • * *

Me cansó

la estulticia de ser hombre

Yo sé:

cualquier lobo puede también contarme

magníficas historias de corderos perversos,

las lagartijas no saben

que viven en el Tercer Mundo

ni los cerdos pueden

inventar bomba alguna.

Un día después

¿Qué he de hacer yo, madre,

hombre solo entre árboles?

Una soledad más helada que los días del enfriamiento de la Tierra,

un glaciar de alma…

El ser humano solo, desolado entre las extinguidas especies…

Llamarada roja y redonda, la Luna se levanta en un atardecer morado.

Una atmósfera pesada de respirar arde,

una tenaza de carbón encendido oprime el pecho,

un picante olor hace nido en la boca,

y un glaciar de alma

y un glaciar de alma en medio de esta potencia abrasadora…

Madre, ¿qué he de hacer yo?

¿Cómo decirle a quien encuentre que aún hay amor?

¿Qué tu potencia creadora me fecunda?

¿Qué me lo jugaría todo

—todo otra vez—

por ti?

¿Cómo decir que el amor lo puede todo…

—todo otra vez!

¿Qué he de hacer solo yo?

No, madre, no. Nunca podría hacerlo yo solo.

Y a quien encontrara

¿cómo decirle que estoy dispuesto a intentarlo de veras

otra vez?

¿Cómo decir que hay vida,

que tienen sentido las estrellas,

los granos de arena,

la luz?

Está mordida de soledad mi alma.

La serpiente más venenosa me la azoto en el rostro.

Hermano, hermano, se está poniendo muy oscuro.

Yo también estoy apagando luces,

yo también tengo lleno de basura mi amor.

José Ramón Méndez Estrada 
(Morelia, Michoacán, 1954) es  poeta, periodista, ensayista y académico mexicano Cofundador e integrante del movimiento infrarrealista junto a su hermano Cuauhtémoc Méndez Estrada, Mario Santiago Papasquiaro, Roberto Bolaño y José Vicente Anaya, entre otros. Fueron con su hermano grandes amigos de Mario Santiago, quien en su juventud durante la época del infrarrealismo, a mediados de 1970, se fue a vivir con ellos a la colonia San Rafael de México, D. F. Méndez fue también un activista de izquierdas. Junto con su hermano Cuauhtémoc y Jorge Hernández, alias «Piel Divina», otro infrarrealista, fueron militantes en la Liga Socialista, heredera de la Liga Leninista Espartaco, fundada por José Revueltas en 1960. A mediados de los años 1970, Ramón y su hermano estaban fichados por la policía. Después de la disolución del infrarrealismo con la partida de Bolaño, Mario Santiago y Montané al extranjero, con su hermano regresaron a su ciudad natal, Morelia, donde se dedicaron al periodismo y también durante un tiempo ejercieron de panaderos. En la galardonada novela de Roberto Bolaño Los detectives salvajes (1998), Méndez es representado con el nombre de Pancho Rodríguez, mientras que su hermano asume el nombre de Moctezuma. Fallece el 13 de mayo del 2015.

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