Heidi_y_su_leona
Tarea

Cuentos en el muro

Gisel Marianne Arcia Rodriguez


Heidi en Cuajimalpa

En un pueblo que se encontraba en un lugar muy muy muy lejano, bueno no tan lejano, bueno la verdad estaba cerca, de hecho era muy cerca, en una delegación que se llama “Cuajimalpa” y que hace muchos años llevaba el nombre de “La montaña de Heidi” Y bueno este cuento comienza así…

Hace alrededor de 50 años en el año de 1964 en este pequeño pueblo de Cuajimalpa habitaban alrededor de 200 personas y entre ellos había un señor que vendía animales exóticos para poder vivir, estos animales se los traía un primo suyo del mercado de “Sonora”(ese siempre se llamó así), este señor llamado Federico tenia una pequeña hija llamada Heidi, lamentablemente su madre y esposa de Federico había fallecido al nacer Heidi, por lo tanto Federico hacia todo lo que estaba en sus manos para sacar adelante a su pequeña hija. Él tenia mucho éxito vendiendo sus animales, guacamayas, changos, búhos, cocodrilos, etc. pero había un animal que no le habían podido conseguir y el señor “Polares” (el habitante más rico de Cuajimalpa, todos le temían ya que tenía todo el poder sobre el pueblo y si algo no les parecía los mataba, nadie hacia nada sin su permiso, nadie salía o entraba al pueblo sin que el lo supiera, era temido y odiado por todos.) lo quería con ansias y todos los días iba al negocio del Señor Federico para hacerle el encargo de su Leona, y como Federico por más que se lo pedía a su primo no lo lograba conseguir, el Señor Polares por su desesperación de tenerlo lo amenazó y le dijo que si en 3 meses no tenia su leona lo iba a matar, era así como se arreglaban las cosas en ese entonces y pues Federico estaba muy angustiado y por 1 mes estuvo rogándole a su primo que lo consiguiera hasta que lo logró, pero como era un animal muy difícil de atrapar la habían lastimado mucho, y cuando se la llevo a Federico estaba al borde de la muerte, Heidi tenía 10 años y al ver a la impresionante criatura se enamoró inmediatamente de ella y la curó y cuido durante 2 meses hasta que ya estaba en perfectas condiciones y las dos eran la una misma, se cuidaban entre si, jugaban, se dormían en la misma cama, compartían su comida, siempre estaban juntas, hasta que se cumplieron los tres meses y el Señor Polares regresó; Federico con un nudo en la garganta le intentó explicar a Polares que no se la podía vender porque su hija después de estar en depresión más de 5 años por la muerte de su mamá por fin había encontrado su felicidad en algo, el Señor Polares no entendió de palabras e inmediatamente se enfureció como nunca antes, mando a pedir su pistola y al tenerla le apunto a la pequeña leona, Heidi con lagrimas en los ojos y casi petrificada de temor se puso en frente de la leona para defenderla y Federico al ver esto corrió como nunca recibiendo la bala dirigida a la Leona.

Heidi se puso pálida inmediatamente, su vista cambio, en ese momento se dio cuenta que por sufrir tanto tiempo la pérdida de su mamá no vio nunca lo que su papá daba por ella, no vio nunca el amor que derramaba al verla feliz y al pensar que lo podía perder se fue directamente sobre el Señor Polares pero siendo una niña de 10 años no tenia la fuerza suficiente para derribarlo, el Señor Polares con un simple empujón la tiro al suelo y se empezó a reír como si fuera una broma lo que estaba pasando y cuando Heidi cayó al piso la leona reaccionó y saco toda la furia que representa a una leona contra él. Nadie sabía que pasaba, se escuchaban gritos de dolor y rugidos de león al mismo tiempo. El Señor Polares logró salir con vida aunque muy lastimado y juro no regresar jamás a la desde ese momento llamada “Montaña de Heidi”.

Por suerte la bala sólo le lastimó un poco el brazo a Federico y se pudo recuperar pronto, y Heidi y su leona se encargaron de cuidar la seguridad se su pueblo desde entonces, hasta que murieron en el año de 2013.

El pueblo se urbanizó más y le cambiaron el nombre a lo que actualmente es Cuajimalpa pero se dice que en las noches todavía se escucha un rugido cuidando las calles de ese pequeño pueblo.

Gisel Marianne Arcia Rodriguez

Jesús caballero. 31 de Mayo de 2015 08:59

Maravillosa anécdota, estupendamente contada, ni mi abuela materna que gozaba de el auditorio de sus nietos, te felicito Gisel por el encuentro de esa vida, de ese pueblo tan querido para mí, el origen de mi vida de montañista y campeador de esa serranía y de el descubrimiento de tu capacidad literaria de cuentista. Gracias por los dos regalos.

Agregar comentario