Arjona
Deserciones


Tanius Karam


De temas polémicos o en el cumpleaños 51 de Arjona

Anti-héroe involuntario de la cualquier referente de “trova”. ¿Su mérito? Concitar polarizaciones sin medias tintas; ser capaz de hacer creer a algunos —por lo general quienes lo aborrecen— que imita a otros trovadores, o que parece los imita aunque él mismo no los conozca (o sí, lo cual sería peor); y quienes los siguen y “believe it or not” llenan estadios enteros para escucharlo (sobre todo los oyentes fieles, eso que Stuart Hall llamaría “decodificación dominante”) suponen que están ante otra experiencia o de letra, o de voz, o de melodía (o ninguna de las anteriores). Y que conste que tiene sus seguidores y no en los barrios bajos de alguna ciudad, como el articulista Jon Pareles de la sección “Music” en el New York Times ( “Love and Flirtation Beyond the Belly Fat”, 27 de febrero 2012) quien afirma es uno de los mejores letristas del pop.

Su mérito, un tanto involuntario: mostrar más que la frontera, el territorio de estilos dentro de la relación voz-balada-melodía y la simulación del mundo poético, trovero o francamente anclada en la inversión de la fruición musical. Arjona, balada en el estilo del pop convencional, océano (o mejor dicho lago) de melodías más o menos iguales, letras “que parece” (aquí se subrayaría pero la escritura del instantanea no permite ese efecto tipográfico) hacer algo distinto, pero cuyo milagro es estar anclado más o menos en fórmulas que juegan —dirían los especialistas en retórica— a la aliteración, la paradoja, o la antítesis; ese “hacer parecer” no es menor, porque hace asistir a sus fervientes, al acercamiento de una idea que lo poético, o lo trova puede ser sonar así … aunque claro, a la manera del mito de las cavernas de Platón, ¡oh sorpresa!

Y pa’que vean que la cosa van en serio, hay teorías sobre el difundido odio contra el pobre de Arjona, como el que ensaya Tamara de Anda —quien dice no defenderlo pero acaba haciendo su apología light— el 3 de junio de 2014 en : “¿De dónde viene esa rabia contra Ricardo Arjona? Ahí les va mi teoría.

“Una razón es que, en general, los humanos somos bien mensos y llevarle la contra a cosas populares o exitosas nos hace sentir superiores, más inteligentes, y Arjona es muy fácil de odiar. No me refiero a que él o su música sean repugnantes y provoquen el odio de manera natural, sino que no es necesario construir argumentos complejos para decir que es chafa, porque su trabajo es todo simplote. Sería más difícil dar una explicación de por qué odias, no sé, a los Beatles, y pues qué flojera y ya mejor le tiras mierda al guatemalteco cursi”.

El cumpleañero (para no repetir tanto Arjona), nos muestra lo que no parece ser: el encanto de un estilo quizá —subrayado el adverbio para sobre llevar el escalofrío —a medio camino entre Cantinflas y el discurso de autoayuda —si tal punto existe—, o más radicalmente, una especie de repertorio, cual mantra lo mismo en la ducha, que a la hora del apretujón del metro, en medio del congestionamiento vial o a mitad de la quincena, se escucha a una voz:

“y cómo deshacerme de ti, si no te tengo / cómo alejarme de ti, si estás tan lejos”.

Y como diría el poeta, este sí, Jaime Sabines, “no lo sé de cierto, lo supongo”. 

Tanius Karam
Profesor Investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

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