Chimpances
Usos múltiples

Mentes peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


'Chimpancés' o humanizando la naturaleza

Los animales han sido muchas cosas para la productora cinematográfica norteamericana Disney, aparte de permanente fuente de ingresos. Desde la década de los veinte y treinta del siglo veinte y con animaciones comenzaron a producir piezas de entretenimiento, con ratones con pantalones cortos y guantes, patos que emitían sonidos parecidos al lenguaje, elefantes voladores, cerditos hermanos, perros enamoradizos, gatos de clase alta, leones reivindicadores, grillos que aconsejaban, gallos y pericos folclóricos y latinoamericanos; venados que contaban historias inspiradas en Shakespeare, etc.

La empresa prosperó y se volvió un emporio económico planetario (con millones de ventas en productos, entradas a parques temáticos y una producción de entretenimiento que no se detiene) e imperio ideológico (que denunciaron muchos investigadores como Ariel Dorfman y Armand Mattelart, desde 1971).

Esta expansión fue incorporando también películas de ficción con personajes reales ( como la famosa Mary Poppins de Robert Stevenson en 1964) y también documentales natural, dos de ellos premiados por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas dos años consecutivos Desierto viviente (1953) The Vanishing Prairie (1954).

El documental sobre animales también se volvió una constante para los estudios Disney, género al que no solo no han abandonado, sino muy al estilo de los tiempos modernos, han derivado en una Fundación para la conservación de la naturaleza.

Dirigida por dos documentalistas con trabajos cinematográficos importantes sobre el mundo natural Alastair Fothergill ( Planeta azul, 2001; Azul profundo, 2003, Felinos de África y La Tierra, 2007) Mark Linfield ( Planeta Tierra, 2006 y La Tierra: 2007) se produce, por esta casa productora internacional, en el 2012, Chimpancés.

Chimpancés nos cuenta la historia de los primeros años de vida y sobrevivencia de Oscar, animal de esta especie que vive en lo profundo de la selva en África. Él es hijo de Isha, una madre amorosa que lo cría, cuida y le enseña la vida dentro del contexto natural boscosos en el que se encuentra el grupo de chimpancés al que pertenece. Freddy, es un macho alfa que es el líder de esta comunidad y el que los guía, sobre todo hacia el alimento diario. Este grupo está amenazado en su dominio territorial, por otro grupo de chimpancés liderado por Scar. Este grupo es más números y agresivo que el de Oscar.

Lo primero que nos sorprende es la increíble fotografía del documental que nos regala desde panorámicas de la niebla que cubre la selva, hasta —como un valor agregado— especies de insectos y hongos que acompañan la trama.

En segundo lugar, lo que nos focaliza casi inevitablemente es este esfuerzo que por más de ochenta años ha realizado esta productora, con diferentes énfasis, propósitos y logros por humanizar la naturaleza.

El documental inicia —como en innumerables animaciones de Disney— con una narración ( con voz en off ) como si fuera un cuento ( Había una vez..) y las primeras escenas vemos a los chimpancés jugar, trepara, correr acompañados de una música de jazz que los acompaña y en el que se hace coincidir las palmadas que dan a los arboles con la percusiones de la orquesta de la banda sonora. Hemos regresado al Libro de la selva (1967), pero oso Baloo ahora es chimpancé.

Seguimos a esta especie carismática en la relación profunda que tiene la madre con Oscar, al que le ayuda en sus traslados, a la hora de comer y en sus actividades diarias. La relación solo es rota con la muerte de Isha por la banda de chimpancés enemiga. Esta relación de dependencia/ sobrevivencia no puede ser más humana. Alguien afirmara, no sin razón, que en realidad es al revés; mucho de nuestro proceso evolutivo viene de una raíz común natural. Sin embargo, esta relación edípica, nos llena de sospechas.

Otra forma de hacer coincidir el mundo de la jungla con el humano, son justamente este enfrentamiento entre los dos grupos que recuerda más a la rivalidad entre tribus y clanes, casi en cualquier época del devenir humano.

La humanización de lo natural está también en el uso de las herramientas. Nos enteramos gracias a este documental de la forma en que fortalecen o alargan su cuerpo los chimpancés, por ejemplo, a la hora de partir nueces, con palos y piedras.

El documental sigue muy puntualmente algunos procesos de aprendizaje para subsistir, pero también en la sugerente amistad que nace entre Oscar y Freddy, cuando el pequeño chimpancé queda huérfano y el huraño líder lo adopta, protege y educa.

También la película documenta particularidades de ésta especie: como genera estrategias de combate y protección y como al mismo tiempo es inmensamente vulnerable ante fenómenos de la naturaleza como una tormenta; como esta especie también encuentra proteína al consumir hormigas, monos y frutos distintos; o cuando duermen en las copas de los árboles, después de haber hecho una hamaca natural.

La complejidad de la vida natural late permanentemente en el film a veces como fondo, otras como suspenso. Desde el árbol que esconde la miel de las abejas, los sonidos y la lluvia, el verde permanente con sus múltiples matices, hasta la fiera que acecha en la noche.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

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