Beethoven
LA CLASE

Tema del mes

Alfredo Villegas Ortega


Arte en las escuelas. Al Compás de Beethoven (II)

Cuando fui a la escuela, me preguntaron que quería ser cuando yo fuera grande. Yo respondí “Feliz”. Me dijeron que yo no entendía la pregunta y yo les respondí, que ellos no entendían la vida”
John Lennon

La música puede dar nombre a lo innombrable y. comunicar lo desconocido
Leonard Bernstein

En The Wall (Parker 1982), el maestro le enseña a los compañeros de Pink los poemas que está escribiendo, se ríe de él preguntándole que si se cree un poeta, y no contento con eso, le humilla diciéndole que eso es una basura.

La escuela poco alienta el arte. aunque se hable de una formación integral, aunque el texto constitucional hable del desarrollo armónico de los individuos, lo cierto es que no estamos tan lejanos de la crítica que se hace de la escuela en The Wall: El maestro de la película nos habla de un estereotipo cultural muy arraigado, no sólo en el magisterio, que ve en el arte algo que quita el tiempo, que es para ociosos, que poco tiene que ver con los verdaderos aprendizajes. Qué pena, pero así es. El arte no aparece ni en las escuelas, ni en los medios (de manera seria, constante), ni en las políticas públicas.

El arte…una escuela con música, con pintura, teatro, danza…Sería genial. Otro tipo de mujeres y hombres estaríamos formando. Hablamos de un problema de violencia. Perseguimos narcos. Nos amurallamos en nuestras casas. Nos espanta la sangre. Vemos sangre. El amarillo de la noticia con el rojo sangriento de fondo. ¿Por qué no esos colores sin morbo? ¿Por qué no los combinamos en los lienzos de otra manera: libremente o con técnica? Con precisión o pasión. Con ambas o como sea. ¿Por qué no enseñar a ser sensibles? El arte, en sí mismo, como cualquier otra actividad no resuelve la violencia, pero, seguro, algo se reduciría al tener seres humanos más sensibles.

Si la ética forma parte del currículo escolar, lo cual es más que correcto, para promover seres responsables. Seres morales. Libres y comprometidos. ¿Por qué no impulsar, de lleno, la educación artística? ¿Por qué la estética, el arte, tienen que ser aburridos, cuadrados, de relleno, o con una visión folclórica tan reducida que no permite entenderlo en toda su dimensión?

En otro artículo señalé los problemas para establecer ese recinto ético que tendría que ser la escuela, si sólo partimos de una asignatura y peor aún si ésta no se dirige a los fines y propósitos establecidos y se convierte en una clase de moral, o peor aún, en una clase de disciplina. Pero eso no quiere decir que no haya que seguir dando los pasos que se requieran, horizontalmente, democráticamente, para que la escuela sea un recinto ético. Pero en el plano estético, estamos, me temo, sin la menor pista de por dónde habría que caminar.

En general, la visión que se tiene de los artistas es la de seres informales, poco productivos, despistados y, en ocasiones, con tendencias a la vagancia y las drogas. Curiosos estereotipos cerrados, que poco alientan ni la razón ni la sensibilidad, ni nada. El arte tiene que aparecer en las escuelas, en las aulas, en los patios. Lienzos, tablaos, guitarras, canto, colores. Arte, alma, creación, recreación, proyección. Eso, hasta hoy, no existe, no, al menos como plataforma educativa de ningún tipo. La escuela mexicana poco promueve el arte entre los estudiantes (a menos, claro está, que se trate de la Libre de Música, el Conservatorio, La Esmeralda, etc.)

El arte en las escuelas de educación básica se concreta a tocar la flauta en secundarias (si se tiene la fortuna de llevar el taller de artes plásticas, es otra cosa), a dibujar cuando se acaba equis actividad en la primaria o como un intento de buscar o afianzar la identidad nacional en los festivales del 10 de mayo, de la primavera y demás fechas emblemáticas. El arte, así, se reduce, prácticamente a nada. Es eventual, para ocupar tiempos muertos , conmemorar o para entretener a los alumnos.

El arte nos hace humanos. Somos razón. Somos palabra. También somos sensibilidad. Mientras se margine al arte de las escuelas, menos herramientas les estaremos otorgando a los alumnos para entender el mundo. Mundo violento. El hoy tan multicitado y preocupante bullyng no está en la agenda de nuestros funcionarios educativos. Una llave, entre muchas otras para erradicar ese problema (que desborda los muros escolares y se convierte en un problema de todos) sería, al menos en la escuela, el canje de muchos sinsentidos que ocupan mucho tiempo escolar por la promoción, difusión y practica del arte. Bailar no pelear. Pintar no agredir. Cantar no ofender. Crear no destruir.
Mi trabajo me permite visitar escuelas secundarias y acompañar a los docentes en su proceso de formación. Veo que nuestras escuelas, a pesar de todo, tienen muchas fortalezas. Hay muchos jóvenes que quieren estudiar. Hay muchos maestros que enseñan muy bien. También hay maestros y alumnos malos, como en todo. Pero el problema que veo, más serio, es la falta de una visión más amplia de lo que debe ser la escuela. Ni el arte ni el medio ambiente ni la educación física, ni muchas actividades que tanta falta nos hacen aparecen en la agenda institucional. Sólo esfuerzos aislados de profesores que luchan a contracorriente en sus asignaturas palia un poco el problema. Eso sí, cuando el director tiene las pilas puestas y se organiza con sus maestros y padres de familia, se tienen otros resultados. Pero no debemos partir de la excepción sino consolidar esfuerzos para que sea la regla. Hacer que cada vez más maestros, directores y autoridades, sobre todo éstas, entiendan que el arte es una de las mejores inversiones que se pueden hacer. Podemos, debemos, aspirar a tener una escuela en la que el arte sea parte inherente a la formación de seres humanos. Si los animales se sensibilizan, ¿por qué no despertar ese rasgo que debiera ser humano por excelencia. Por allá en los sesenta, setenta, recuerdo que unos productores de leche suizos u holandeses ponían la canción Good Vibrations de los Beach Boys y las vacas…¡Producían más y se notaban relajadas o si se me permite…contentas…!

Tal vez nuestras clases sean más divertidas si mientras trabajamos escuchamos de fondo, suavemente, a Mendelsson, Vivaldi o Liszt. Quizá, mejor aún si, por ejemplo, pintamos las bardas exteriores e interiores y las grafiteamos pero con sentido: temáticas interesantes de adicciones, deporte, música, medio ambiente, ITS. Fomentamos el arte, la participación comunitaria, la responsabilidad, el trabajo en equipo, el trabajo al aire libre, el respeto por la institución, por el edificio escolar por nuestra escuela. No destrozaríamos nuestras bardas, les daríamos otra dimensión. Una ventana al arte, a la creación. Serían de la comunidad escolar y ello haría más difícil que las utilizaran para pintarrajearlas de otra manera y con otros mensajes

Antes que preocuparse por el modelo de educación por competencias, que forma seres funcionales, las autoridades y los maestros tendríamos que empezar por recuperar lo que nunca debimos haber perdido: el ser humano creativo, sensible, racional y colaborativo que hay, potencialmente, en cada uno de nuestros estudiantes,. La educación artística podría ser parte importante para marcar otros ritmos más sensatos e interesantes. Tal vez esa música, esa pintura, esa danza que hoy no aparecen o parecen aburridas (por ignorancia) puedan justamente reorientar las cosas y hacer de la escuela un espacio más amable, divertido, tolerante y, sí, donde, sigamos aprendiendo otras cosas más serias.

Alfredo Villegas Ortega
Maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional y Académico de la Escuela Normal Superior de México.

abelroca. 03 de Marzo de 2014 14:33

En medio de una reforma educativa de fines del siglo veinte un chascarrillo para salir de la modorra de la ponente, ella misma contó: ha sufrido tres embarazos nada embarazosos pero durante el embarazo de mi mi hijo menor,un día por ahí de sus tres meses, mi marido llegó con la feliz noticia de que si mi feto escuchaba música clásica durante el resto del embarazo existían amplias posibilidades de que mi hijo fuera músico (ya le habíamos notado el “pirrin”). Una colega al lado preguntó ¡no me digas que Fernando, quien estudia oceanografía ¡exacto! contestó la ponente ¿el gran comedor de hamburguesas? es que nos falló el tiro, hoy cada vez que escucha a Beethoven ¡que le encanta! saquea las hamburguesas del refri y no para hasta el último acorde.

Alma Torices. 07 de Marzo de 2014 00:59

Gracias por su texto.
Esfuerzos individuales, sí, cierto, ¿cómo hacer para aportar a que esas individualidades se sumen, de células a organismos?
Hace algunos ayeres escuché “si tanto quieren desaparecer la asignatura de Artes ¿por qué no la desaparecen? Sería mucho mejor que Artes no se impartiera (ante la mirada atónita de los escuchas, remató): es que cada una de las asignaturas se debe impartir, diseñar, llevar a cabo y re-plantear desde el enfoque artístico; fomentando la creatividad, favoreciendo la libre expresión, aportando a la percepción y a la construcción de estos seres armónicos, aprender español a partir de un poema lo mismo que de una pinta mural, enseñar-aprendiendo historia con teatro, educación física con música, química con danza…” ante tal y ante teatristas empezaron las especulaciones ¿formación cívica desde la física explicadas en un guión de radio, abstraídas en cómic, conceptualizada con el cuerpo y organizada como un juego de mesa?
…por qué no?
¿Por qué un docente que dice ser/estar en favor de la educación artística anula al alumno que hace papiroflexia en su clase? ¿Ego? ¿Ignorancia de los estilos de aprendizaje? ¿Eliminación de otras vías posibles de libre conexión neuronal?
La educación artística ciertamente no resuelve el problema de la inseguridad ni otro, sólo aporta al ser humano ese reconocimiento humano que le da seguridad, afecto, entendimiento, creación, participación, ocio y libertad, es decir que la educación artística aporta exponencialmente elementos para la construcción de la identidad humana.
…gracias por su texto y el espacio de reflexión.

abelroca. 09 de Abril de 2014 09:34

Querida tia Alma: montaste tus zapatillas de ballet para ejecutar un solo entre tus alumnos y tus lectores y nos dejaste ver la parte encarnada de tus enseñanzas en el feliz descubrimiento de la verdadera educación básica: la educación estética,el interés personal del edcucando, del niño, del hombre para descubrir el mundo, para construirse a sí mismo, te leí feliz en tu escritura, si asi disfrutas tu magisterio, continúa, por cierto: la educación musical, en sentido estricto convoca a la participación de todas las musas.Xss

Agregar comentario