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LA CLASE

Educación Ambiental

Hugo de la Cuadra Mendoza


Consideraciones Básicas de la Evolución Jurídico Ambiental

Es de señalar que en materia de estudio jurídico, el Derecho Ambiental, ha tenido una evolución significativa e importante en la últimas décadas, pero no por ello menos importante a otras ramas del Derecho que tienen base y soporte en estudios de orden milenario; las personas que depositamos nuestra vida profesional y conocimiento, en la actualidad, no podemos dejar de lado la escénica de nuestra ciencia y materia de estudio, es decir, el soporte radica en el Derecho Civil, con fundamental base histórica en el Derecho Romano, matrería que sin duda da origen de diversas disciplinas de estudio.

Cabe señalar que las ciencias sociales, abarcan diversas materias de estudio, mismas que en algún momento me he atrevido a definir a diferencia de las ciencias exactas, como, ciencias evolutivas, ello producto de la necesidad propia del imaginario colectivo, es decir, no tiene la misma exigencia la sociedad de nuestra vigencia, que las previas a la propia, sin embargo, el soporte es el mismo, la herramienta, el Estado de Derecho, el producto final, la certeza jurídica.

En este orden de ideas, en nuestro país hemos tenido un avance francamente significativo en materia de Derecho Ambiental, sin embargo el camino no ha sido nada sencillo para nadie, en el proceso de construcción de los distintos ordenamientos normativos en la materia de estudio que nos ocupa, y es preciso señalar que cuando me refiero a que el camino no ha sido sencillo, por supuesto que me refiero al conjunto de la sociedad como tal, es decir, a diferencia de diversas disciplinas, ésta, la de el Derecho Ambiental, ha tenido un surgimiento importante a partir de la presión social, tanto local, como global; mientras tenemos ramas del Derecho como he comentado de manera muy sucinta, de corte milenario, en materia de bienes jurídicamente tutelados de orden colectivo, a partir del Medio Ambiente y sus Recursos Naturales, somos practicante unos neonatos sociales.

Este país, ha sostenido esfuerzos importantes, que no necesariamente surgieron de políticas públicas eficientes y concienzudas, sino de presiones colectivas, mismas que hoy tienen un auge significativo y afortunado en el imaginario colectivo.

En materia normativa, es en el año de 1971 del siglo pasado que surge como antecedente regulador la Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental, misma que tiene importancia histórica de haber inaugurado en México la protección jurídica como tutela deliberada del Medio Ambiente, lo que logra consolidar los primeros pasos en la materia.

No es hasta muchos años después que se logran precisar instrumentos de política que dan pauta a esquemas de protección o bien conservación del Medio Ambiente y sus Recursos Naturales, tal es el caso de el Ordenamiento Ecológico Territorial y las evaluaciones de Impacto Ambiental, herramientas, francamente desconocidas para la sociedad, los especialistas y mucho menos para los estudiosos del Derecho.

Solo que cabe señalar, que desde del ámbito gubernamental, dichas políticas tuvieron origen en la Secretaría de Salubridad y Asistencia, bajo la premisa que el tema ambiental, generaba una problemática de salud, producto de los pasivos ambientales generados, mismos que en la lógica gubernamental, tenían una consideración con las urbes, por lo que en su momento, reflexionaron e incrustaron como materia de atención pública en la extinta Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, (SEDUE), ello bajo la lógica que la problemática ambiental y de pasivos ambientales, era producto sin duda alguna de las concentraciones urbanas.

Sin duda, los conglomerados urbanos generan huellas ambientales considerables, empero, no quedan de manera aislada los escenarios de orden rural, agrícola, entre otros, que no necesariamente por estar incrustado en una urbe, o bien, presencia de densidad poblacional considerable, quedan excluidos del cuidado o bien protección y/o regulación que el Estado Mexicano pueda tutelar en el ámbito de su competencia, en materia de protección ambiental.

Por ello y a partir de ello, en algún momento, a algún ente pensante, que muchos en el sector consideran, fue la misma presión social colectiva; consideran la reconfiguración de la estructura pública, extrayendo el tema de el área encargada del Desarrollo Urbano, y evolucionando el tema de la Ecología como ciencia al Medio Ambiente como un todo, surgiendo así, la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, (SEMARNAP), dando un soporte importante en el tema, el cual bajo la concepción de la conservación, no se demoró en desplazar al tema pesca, considerando que ésta se refiera a una actividad meramente extractiva para aprovechamiento, de tal manera que el la política pública, hoy se ha logrado abrazar desde hace varios lustros a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ya que una cosa es la conservación, y otra, el aprovechamiento.

Para que hoy exista soporte de lo comentado, existe una ley marco, siendo ésta la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, mejor conocida como LGEEPA, la cual no hace mucho ha logrado un sostén constitucional importante en el Artículo 4º de la Carta Magna que nos da la oportunidad de contar cómo una más de nuestras garantías individuales, la cual nos da cause a tener acceso al derecho de contar con un Medio Ambiente Sano, claro, hasta que la cuarta transformación de la República, la probable Constitución Moral y sin duda la opinión científica de los “Aluxes” nos alcancen; mientras tanto, el marco normativo ambiental mexicano, cabe señalar, es un marco normativo robusto, vanguardista, integro, y amplio, mismo que ha sido construido, a través de poco mas de tres décadas y que ha dado pauta a proteger y tutelar en materia ambiental los suelos, el aíre, la flora, la fauna, las aguas, los residuos, y por tanto a las personas, aún así, debemos construir más en pro del tema que nos ocupa en estudio.

Aunado a lo anterior, sin estar distante al entorno global, México es parte de diversos protocolos que fortalecen la materia, entre otros el protocolo de Kioto, París, Nagoya, Bacilea, Brasil, que dan oportunidad a dar construcción a compromisos internacionales en diversos temas, que en materia ambiental, hoy entendemos no son necesidades aisladas, sino globales, colectivas y participativas, para lograr día con día una verdadera tutela normativa en la materia, misma que no se soslaya, sino lo contrario se impulsa desde distintas trincheras.

Concluyó con un comentario coloquial y aparentemente burdo, fuera de lo normativo, muchas veces hemos escuchado, “que planeta estamos dejando a nuestros hijos”, y yo sostengo, un tanto al contrario, “que hijos estamos dejando a nuestro planeta”, es decir, si bien lo normativo constitucional, legal e internacional nos obliga en materia de regulación ambiental, considero producto de las breves reflexiones vertidas, que en lo particular y moral, jugamos un papel importante en las futuras generaciones para la conservación de la flora y fauna de nuestros recursos naturales, que cabe señalara nos coloca a la fecha como estado mexicano en el 4º país mega diverso del Orbe.

Toluca de Lerdo, 11 de septiembre de 2018.

Hugo de la Cuadra Mendoza

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