Rambo
Usos múltiples

Mentes peligrosas

Allende Márquez Ortíz

Una mirada de la lucha de poderes durante la guerra fría en el cine.

Y en esta esquina… La guerra fría

Una de las referencias cinematográficas más superfluas que puedo recordar de mi adolescencia en donde claramente la lucha entre los bloques que peleaban entre si, es la imagen de entrada de dos guantes de box que ilustrados con las banderas de los bandos correspondientes giraban y se acercaban hasta estallar en una energética explosión. La película era Rocky IV (1985) donde nuestro héroe proveniente de 3 películas anteriores, quien siempre superaba la adversidad, por un lado salir del anonimato y pobreza de las calles de Filadelfia como un púgil sin éxito y que ante la fortuita oportunidad de luchar por el campeonato mundial de pesos pesados del box, logra salir victorioso para después ser un modelo social de éxito y fortuna. Sin embargo, en la antepenúltima entrega de esta serie, claramente observamos con descarada evidencia la intención propagandística de la lucha donde sin duda el bando de los “buenos”, los Estados Unidos de Norteamérica vencía al lado de los “malos” es decir de la aún existente en ese momento, Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas; que finaliza ante una batalla sin pérdidas humanas y sin armas de los dos héroes nacionales en un deporte suficientemente violento, en una pelea de 14 asaltos, donde el héroe principal, Rocky, pelea no solo ante el colosal Iván Drago, sino también contra toda la URSS. Sin embargo el heroísmo norteamericano que se levanta ante la adversidad, logra luchar y ganar ante todo, para finalizar con un discurso donde un primer ministro que físicamente y contextualmente nos muestra a un Mijaíl Gorvachov iniciador de la reestructuración económica, política y social de la URSS, se levanta y aplaude titubeante ante el discurso de Rocky Balboa, victorioso y conciliador.

Muchas de estas imágenes son prácticamente el discurso visual, político y social que nos acompañaba en las últimas dos décadas de la guerra fría, no solamente el enfrentamiento de los EUA contra la URSS, sino también contra China, Cuba o algún país centro o sudamericano que estuviera en contra de la libertad y la justicia. Películas que levantaban como estandarte al gran héroe de acción americano luchando no solo contra un ideal político, sino defendiendo el “american way of life” aún a costa, no de su vida, sino de la de algunos de sus compañeros que los acompañaban.

Sin embargo, haciendo historia hacía el cine de la postguerra que es justamente donde inicia el enfrentamiento, no militar ni armamentista, sino ideológico conocido como la “guerra fría” y del enfrentamiento abajo del agua de las dos potencias económicas, políticas y militares, tenemos películas que plantean el inminente riesgo de una guerra atómica o nuclear ya sea con un discurso propagandístico durante la guerra fría, o bien con humor, tal como la mejor referencia clásica y bien elaborada película de Dr. Strangelove or: how i learn to stop worrying and love the bomb de Stanley Kubrick (1964). Quien ofrece una mirada satírica y de humor negro ante el loco y peligroso riesgo de una guerra de magnitudes globales y nucleares en manos de personajes desquiciados, fanáticos, y que con una visión crítica nos muestran los modelos militares, políticos e incluso científicos de quienes tienen el poder nuclear en sus manos.

La mirada de Kubrick es única para el momento histórico donde es contada, y el planteamiento de la destrucción masiva por armas nucleares; en el año 2000 se proyecta en Televisión una puesta teatral/fílmica sobre una historia muy similar, Fail Safe que dentro del mismo argumento, se plantea la misma posibilidad, pero de una manera más dramática y de suspenso ante las negociaciones del presidente de los Estados Unidos, llamado Richard Dreyfuss, evite que un bombardero que vuela directamente a Moscú y que sigue instrucciones equivocadas por los sistemas de cómputo de atacar con armas atómicas la capital moscovita.

En una intención más lúdica y recreacional, la producción durante los años 80, tenemos películas que elevan el heroísmo de un solo hombre ante el bloque soviético y que posteriormente se torna ante diferentes enemigos. La ya conocida visión inglesa de la guerra fría por parte del super espía James Bond, Agente 007 del Servicio de Inteligencia Británico, en títulos como La espía que me amó, Desde Rusia con amor, y otras más donde incluso se llega a satirizar a Fidel Castro en una de las versiones de Roger Moore.

Y por el otro lado, películas que nos hacen ver las posibles realidades del esfuerzo bélico se da en el mandato de Ronald Reagan, (1981-1989) ex actor de filmes de vaqueros quien inició la llamada “Guerra de las Galaxias” donde en su momento estuvieron los EUA, a punto de apretar el botón e iniciar la 3era Guerra Mundial, películas como El día después, (1983) que nos muestra las consecuencias del bombardeo nuclear, Juegos de Guerra (1983) donde un joven inicia la cuenta regresiva para que una supercomputadora al jugar juegos de video lance misiles nucleares contra la URSS y sus aliados, resolviéndose todo en una partida de # Gato. Red Dawn, (1984) Los rusos invaden a los Estados Unidos, recientemente se hace un remake sobre este argumento, pero ahora con los koreanos.

Películas, videojuegos, series de televisión. Fueron parte de nuestra cultura visual quienes nacimos entre los 60´s y los 80´s.
Si vivimos no temerosos de ser aniquilados por los rusos o algún socio político como Vietnam, Cuba o país con gobierno socialista, si lo estuvimos de que Silvester Stallone en Rocky o Rambo, así como, Chuck Norris en Missing in action, Fuerza Delta, e Invasión a los EUA o incluso Harrison Ford, aka Han solo, defendiera a su país en películas como La Caza del Octubre Rojo ante la inminente caída del bloque soviético a finales de los años 80. Si tuvimos mucho miedo de que no salieran victoriosos como los vimos una y otra vez en las pantallas de cines donde pasamos gran parte de nuestra niñez y adolescencia.

Allende Márquez Ortíz
Coordinador académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac.

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