Militares
LA CLASE

Perlas para el café

Allende Márquez Ortíz


Un Zaragoza sin su quepí

Sin duda una de las imágenes que más recuerdo de mi infancia y sobre todo sobreviviendo el tráfico de esta gran ciudad, México Distrito Federal, siendo yo de una población llamada Texcoco de Mora, a escasos 60 minutos, vía Los Reyes y entrando por la Calzada Ignacio Zaragoza, la cual, salvo por la carretera de Ecatepec y la Vía López Portillo eran los únicos ingresos desde este lado del Estado de México a la Ciudad de México; es la estatua ecuestre del General Ignacio Zaragoza, con su mano indicando la avanzada, su clásico quepí, y una pata del caballo levantada, que según dicen algunas versiones, así se realiza la escultura cuando el personaje muere, y siendo que el General Zaragoza moriría de tifoidea, aún como General del ejército mexicano.

Esta estatua es vista por miles de personas todos los días y su historia y la de la batalla de Puebla es igual conocida por los mexicanos como parte de un discurso oficial que aprendimos en los libros de Ciencias Sociales, historia y demás monografías que estudiamos desde niños en nuestras escuelas.

5 de mayo, La Batalla, (2013) película dirigida por Rafa Lara con 3 películas en su hacer cinematográfico, La milagrosa, (Colombia, 2008), Labios rojos, (México, 2011), y El quinto mandamiento (2011), se estrena en justo en el 152 aniversario de la Batalla de Puebla, película recibida con gran expectativa sobre una historia que aún no sabemos, oficialmente, por qué se celebra con más emoción en los Estados Unidos, que en México, casi al nivel de opacar el 16 de Septiembre.

Con pocas estrellas y actores desconocidos en su reparto, la historia se cuenta a través de situarnos al lado de los diversos generales que participaron en esta batalla, Miguel Negrete, Felipe Berriozabal, y el mismísimo Porfirio Díaz; y así mismo como ya se está volviendo costumbre en las películas de corte histórico, nos presentan una historia de amor, entre Christian Vasquez ( Tlatelolco, 2013 ) y Liz Gallardo ( El búfalo de la noche, 2007 ). La cuál narra con poca asertividad el supuesto temor y ganas de escapar del pueblo mexicano ante la inminente invasión el mayor ejército de la época, pero reivindicándose al volver a las fuerzas mexicanas; con actuaciones desangeladas por parte de estos dos y donde el tímido coqueteo de dos jóvenes rurales que se encuentran en el escenario de esta batalla se da sin mayor pretexto más que el dar un breve descanso a las escenas bélicas que se dan en la última tercera parte de la película.

Kuno Becker como el Gral. Ignacio Zaragoza me queda debiendo el papel, con una forzada voz seca y de supuesta madurez, relamido; y que del General Zaragoza solo lleva los lentes, también me queda a deber el quepí, nos muestra la juventud del General, su toma de decisiones y de estrategia , incluyendo la anécdota de su conveniente devoción religiosa en el comienzo de los bombardeos del ejército francés ante el “Cristo de la bala”, que se supone salva su vida en uno de los momentos de más peligro en la batalla.

Con actores poco conocidos como los subordinados de Zaragoza, que fallan en el cast en edad, más no en el tipo mexicano y caracterización, cuyo vestuario, props y diseño de escena resaltan en la película, la imagen cinematográfica se centra en las acciones de los meses, días y horas previas a la defensa del Fuerte de Guadalupe, que es donde se contiene al ejército Francés.

Vemos los dos bandos, y así también conocemos a los villanos de la película, Juan Nepomuceno Almonte, hijo natural de José María Morelos y Pavón, quien toma el papel central de la búsqueda de la conformación del Segundo Imperio Mexicano después de haber perdido la guerra de Reforma y apoya al ejército Francés en el proceso de invasión, junto con el Conde Charles Ferdinand De Lorencéz, a mando de las fuerzas invasoras. Un tanto desalmado y cínico, ególatra, y violento que realmente lo hacen el malo del cuento, junto con el Teniente Fauvet, (José Carlos Montes), aún más despiadado, cruel y violento; que hace contraparte a nuestro héroe Juan Oropesa, quién venga la a su amigo previamente muerto a manos de este, lazándolo al más puro estilo mexicano, ¡Ajúa!.

La puesta en escena junto con el guión nos lleva adecuadamente en el tratamiento de la historia oficial de la batalla de Puebla, contando los hechos oficiales que hemos conocido por parte de historiadores mexicanos; sin embargo el look cinematográfico de cámara al hombro nos lleva a un cansancio visual, donde no recuerdo una sola toma puesta sobre un tripie, dolly o grúa que nos dé un momento de paz a los ojos y no nos provoque terminar con una sensación exagerada de estrés; encuadres cerrados en la lucha cuerpo a cuerpo, pocas tomas abiertas, en donde hubiera sido maravilloso ver a los cuerpos, batallones, legiones y militares de ambos bandos en el paisaje poblano.

Un excelente diseño de audio que produce una magnífica ambientación sonora de todas las locaciones encontradas en la película, sin embargo un ecléctico soundtrack que va desde lo orquestal, el corrido y un cover de Caifanes “Antes de que nos olviden” en voz de Cecilia Toussaint; hasta lo experimental con ligeros arreglos de guitarra eléctrica en el fondo.

Pocas películas, o más bien algunos documentales han mostrado este evento en la pantalla, y solo recuerdo la película Mexicanos al grito de guerra, de Álvaro Galvez Fuentes e Ismael Rodríguez (1943) protagonizada por Pedro Infante que cuenta por medio de la anécdota de la convocatoria a la creación del himno nacional mexicano, los eventos que llevan a la invasión del ejército de Napoleón Tercero. Épica es la escena de Pedro Infante como el Teniente Luis Sandoval (músico antes que ser soldado), que dejando al amor y enfrentándose al ejército Franchute, enfrenta a un grupo de soldados que huyen despavoridos del ejército invasor, toma la corneta de un soldado mexicano muerto y empieza a entonar las primeras notas de nuestro himno, alentando nuevamente el ataque que daría la victoria a nuestras fuerzas armadas. Terminando acribillado por las balas enemigas.

Y en televisión solo recuerdo la participación de Porfirio Diaz en la telenovela El vuelo del Águila (Televisa, 1994) donde vemos al joven General Díaz comandando a uno de los batallones, el Oaxaca, en esta lucha, que fue determinante en la victoria de este día.

Me quedo con una película de fórmula, correctamente producida, con un gran diseño de producción y de efectos visuales que apoyan a los límites visuales que en México se han condicionado a la falta de recursos para la producción cinematográfica, siendo muy loable su intento de mostrar en una gran producción para la pantalla grande, mostrándonos la historia oficial y haciendo sobre todo una gran documentación visual de uno de los eventos más grandes de la historia de México, aun cuando en peleas posteriores terminaron imponiéndonos un emperador Austriaco.

La arenga hecha a los soldados mexicanos por parte del General Zaragoza antes de la batalla me llega con gran sentimiento ante los hechos de nuestra actualidad,

“Soldados: hoy vais a pelear por un objeto sagrado, vais a pelear por la Patria; yo prometo que en la presente jornada le conquistaréis un día de gloria…
Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México. Soldados: leo en vuestra frente la victoria”.

Termino citando el informe hecho por Zaragoza al presidente Juárez. "Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza

Y sin embargo, me faltó el quepí del General Zaragoza.

Allende Márquez Ortiz, es comunicador y académico universitario.

Antes de que nos olviden

Allende Márquez Ortíz
Coordinador académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac.

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