Usos múltiples

El timbre de las ocho

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Armando Meixueiro Hernández


¿Evaluar, ser evaluado?

I

El profesor César se conduce a la institución educativa en la que presta sus servicios educativos. Es muy temprano, el reloj de pulsera marca digitalmente las 6.24 am. Llegará a tiempo para aplicar examen a sus alumnos, y a pesar del tráfico que no cesa ya a ninguna hora del día en la ciudad.

Escucha en la radio, entre el asombro y la repulsión, la embestida que los medios de comunicación lanzan contra los maestros. César piensa que antes que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa y sus nuevos funcionarios los evalúen, ya lo han hecho los comentaristas y editorialistas de ese periodismo ramplón. Son los mismos que por sistema, más que por información certera, descalificaron a los gobiernos de izquierda en América Latina. Los mismos que se sumaron para que la deficiente transición política mexicana durara doce años de incompetencia. Son los mismos que colaboraron para regresar al viejo régimen, apenas mejor peinado y maquillado. Son los que buscan generar consenso construyendo el acontecimiento.

Por más que busca cambiar de frecuencia y estación se topa con lo mismo:

  • Otra vez los maestros han tomado la carretera…
  • Lo que necesitamos es que ya haya clases.
  • Hasta cuando maestros van a…
  • Lo peor: ahora se han aliado con pueblos que se auto defienden por el narcotráfico…

César se pregunta varias cosas: ¿cómo llegó una reforma laboral, vestida de educativa, a ser peor que las incapacidades del sistema para dar justicia y ley o para dar seguridad y certidumbre a la población? ¿No están los medios degradando a los maestros por debajo de los narcos?

César ha estado impartiendo clases en un contexto de linchamiento público a su profesión. ¿Le deberán creer sus alumnos? ¿Cómo lo evaluarán al fin del curso?
¿Quién es el pato y quién tiene la escopeta?

César entra al aula de la escuela, ¿a evaluar, a ser evaluado?

II

La reforma educativa de la actual Administración Pública Federal mexicana ha iniciado con golpes mediáticos y cambios constitucionales, lo que nos obliga, a nosotros como maestros, a  tener una posición crítica  y propositiva. Pálido punto de luz_, hoy más que nunca quiere colaborar en esta discusión.
 
En  algunos Estados de la República ya comienzan las propuestas en relación a la puesta en marcha de la normatividad que supone esta  Reforma Educativa, y que quieren sostener con toda la fuerza los que la impulsan.
 
Nuestra Revista electrónica _Pálido punto de luz
no se deslinda de este contexto y quiere participar aportando reflexiones en un punto neurálgico: ¿cómo se debería evaluar a los maestros?
 
Por ello es que te solicitamos apoyo. Primero leyendo lo que aquí se presenta, luego reflexionando y formulando propuestas y/o comentarios acerca de este asunto medular en la nueva reforma educativa. La extensión puede ser de cualquier tamaño (desde un párrafo hasta una reflexión más amplia)  y así, empezar a levantar la opinión y el debate desde abajo, con la perspectiva que tienen los sujetos susceptibles de ser evaluados, más allá del examen único, tecnocrático, objetivo, homogéneo y estandarizado.
 
Si prefieres opinar más ampliamente de la Reforma Educativa en general, tu colaboración, como siempre, será bienvenida.

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán
Director de Pálido Punto de Luz

Armando Meixueiro Hernández
Director de Pálido Punto de Luz

Angélica Meijueiro. 29 de Abril de 2013 19:08

Primo, como ya sabes me interesan estos temas. Considero que se debe evaluar a los profesores. Ya que varios de estos seudo profesores tienen la plaza por que se los heredaron o se los vendieron desde hace mucho antes de estas dos ultimas reformas educativas, ya se venía los cambios reales en el sistema educativo y una manera de cambiar para impulsar y mejorar para dar CALIDAD EDUCATIVA, es evaluado a los profesores y yo soy de la idea de que si no están preparados se les despida.
Y los que están en sus paros, como cualquier trabajo después de tres días de abandono al trabajo se les despide. Sólo que el presidente o los gobernadores se deben poner los pantalones para aplicar la ley…es un tema extenso, es mejor que algún día nos tomemos un café y lo platicamos. Besos.

Armando Meixueiro. 01 de Mayo de 2013 12:01

Angélica, nadie, con mínimo uso de razón, se opone a la evaluación docente, solo que para mejorar la calidad educativa no basta con una evaluación impuesta verticalmente y nada más a los profesores. Se requiere, si realmente nos interesa la educación, un ejercicio democrático, donde podamos escuchar, primero, las voces de los diferentes actores del hecho educativo y así, poder evaluar, no solo a los profesores, también a las autoridades, funcionarios educativos, alumnos, planes de estudio, programas académicos, infraestructura escolar,padres de familia, medios de comunicación masiva, etc.
Resultaría ingenuo creer que con sólo una evaluación de profesores se mejorará la educación.

salvador reveles. 14 de Mayo de 2013 00:40

En VERDAD, si estoy molesto con los protagonistas que estan al pie de esta historia, no qui´´en con todo respeto lo publica, sino al sistema en la que estamos semetidos todos los mexicanos yo en lo personal, no estoy molesto en una evaluación, al contrario es muy bueno, si realmente no se usan con fines de lucro, es triste ver, por ejemplo como manipulan la información hoy en los medios sin adentrarnos más allá de que fué el origen. Sin lugar a dudas cuando un alumno que se te acerca con toda confianza por que quizas eres su último recurso próximo y te cuenta de la violación que sufrio o del plagio en el que no puede contar ni a sus padres por que no es atendido correctamente o simplemente por que no tiene, ¿tendremos que esperar que burocráticamente un organismo actúe? Yo creo, que el punto neurálgico se encuentra es una inexistente evaluación del maestro partiendo en la felicidad de cada maestro y en su verdadera vocación y a quién sistemáticamente representa. Hoy la familia esta desfragmentada al igual que muchos maestros y sus familias, ¿por que? seguir con esto, pero sobre todo el sistema mismo. La dignidad no se compra, se reconoce y se valora.

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