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Deserciones

Lo ético, lo estético y lo patético en la escuela

Alfredo Villegas Ortega


Cultura: ¿Cómo México no hay dos?

Cuando se habla de procesos culturales, se piensa en todo un entramado que incluye historia, costumbres, tradiciones, lenguaje, religión, saberes, música, alimentación. Una cultura no se construye en una generación, ni en dos o tres. Claude Levi Strauss señala que los cambios más lentos en una sociedad son los culturales. Primero se procesan los económicos, después los sociales y, al último, los culturales. El antropólogo ponía el ejemplo de los árabes: con el boom petrolero de los años ochenta del siglo XX, esos países modificaron sustancialmente sus ingresos y pasaron a ocupar un lugar preponderante en la economía mundial. Resultado: primer gran cambio, el económico. A partir de ese despegue, se tuvieron que modificar y crear nuevas posiciones que incidían en el ámbito laboral, comercial y social: aparición de gerentes, inspectores, intendentes y demás, con las nuevas formas de relacionarse, insertarse a ese nuevo mundo y moverse en él, que la nueva situación demandaba. Segundo gran cambio: social.

¿El cultural? Piensen en las arraigadas costumbres de dichos pueblos, en sus convicciones y su cosmovisión y entenderemos lo que Strauss nos quería decir. Eso, lo cultural, no se cambia ni en una ni en dos generaciones. Está sedimentado y se reproduce en tantos espacios y de tantas maneras que es muy difícil que se mueva, si bien nada es estático y, evidentemente, también en este terreno se dan grandes cambios, sólo que de una manera mucho más lenta.

Cuando hablamos de la cultura mexicana, ¿a qué nos estamos refiriendo? ¿A los indios que, a pesar de haber sido despojados de mujeres, lengua, territorio, gobierno y religión por los españoles, resistieron culturalmente y, gradualmente, han venido sincretizándose (piensen en el 12 de diciembre en La Villa), ya todavía como indios algunos, ya como mestizos los otros? ¿Qué es México? Una República. ¿En serio? Una bandera ¿Nada más? Un gran territorio ¿Todo es pródigo? Su gente ¿cuál, la mestiza, la india o la criolla; en verdad nos vemos como iguales o somos racistas? Una historia. ¿La conquista, la Colonia, la Independencia, la Reforma, El Porfiriato, la Revolución? ¿Qué hay de las pequeñas historias regionales, de las luchas actuales de los campesinos, de los maestros; inclusive de aquellos que no se atreven a alzar la voz por temor a ser despedidos pero que no están conformes con este México, con el que nos llenamos la boca al mencionarlo, con un falso patriotismo, pero en el que no mostramos ni solidaridad ante el disminuido y sí, en cambio, muchas veces caemos en la indignidad cuando callamos o avalamos lo que sabemos que está mal.

¿Cómo procesar los cambios culturales necesarios para convertirnos en una verdadera república, sin vasallos ni, literalmente, esclavos? No hay mundos ideales, pero sí ideales para luchar por mundos mejores. La cultura, las formas tan burdas o sutiles que tenemos, en ocasiones (no todos, desde luego) para descalificar, para dejar que cada quién se rasque con sus propias uñas, para ver el poder como una llave para los negocios, el empoderamiento y el enriquecimiento a costa de la miseria, son hechos terribles que debemos erradicar. No importa cuántas generaciones nos tardemos. ¿Qué es lento? Claro. Por lo mismo, hay que empezar cuanto antes. No podemos pensar que los que detentan el poder, y no lo han sabido traducir en un mejor mundo, nos lo vayan a otorgar, por decreto.

La lucha se convierte en titánica, pues detrás de ese entramado cultural racista, explotador, corrupto, violento, abusivo se encuentran instituciones y poderes reales muy fuertes como los medios de comunicación, la iglesia y el gobierno, ni más ni menos. Pero también está presente en la escuela, en la familia, en el trabajo, con nuestros pares, con nuestros familiares. En todos esos ámbitos, algunos milenariamente, hemos venido reproduciendo, convalidando, adecuando y poniendo en práctica formas de cultura que si bien, no podrían declararse como La Cultura Mexicana, toda, si representan una parte importante de ella.

En la escuela tenemos un espacio idóneo para seguir reproduciendo esos lastres o para empezar a revertirlos. Repito: No importa cuánto tardemos en hacerlo. Está claro que al ser un proceso de tales dimensiones, no puede ser enfrentado por un gremio, por una generación, por equis asociación. No. Ni, tampoco, los cambios culturales surgen por dictamen. No, pero, también es cierto que sólo en la creación y recreación de espacios virtuosos (sin la connotación pedante o santurrona que pudiera sugerir la palabra), próximos, horizontales, transparentes y críticos, podemos coadyuvar, aunque sea un poco, a revertir ese México partido por idiosincrasias clasistas, racistas, opresoras, egoístas…Cultura…Podemos cambiarla…Aunque no alcancemos a ver sus frutos en lo inmediato.

Alfredo Villegas Ortega
Maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional y Académico de la Escuela Normal Superior de México.

abelroca. 02 de Mayo de 2013 15:18

Dear Alfie, je voulez vous compter une conte, en picolas parolas: La expansión romana concluyó en la edad media, la imposición de la civilización romana quedó a cargo de la iglesia cristiana que por ello se autonombró: católica, universal;no olvidó lo de romano y montada en ello quiso borrar las religiones mediterráneas y centroeuropeas, imponer sobre las diferencias griegas, levantinas, iberas, celtas, francas, sajonas, germanas, eslavas, etc., etc.,un solo credo, un solo orden político, una sola moral, en fin una sola cultura al fin reconocían una sola humanidad, una cúnica civilización cristiana, con esto: las otras religiones de esos pueblos y los otros aspectos de sus culturas fueron declarados bárbaras, paganas(de pagos, país) y por ser diferentes enemigas del dios cristiano, de su papado, de su sacerdocio, de sus dogmas, de sus liturgias; fueron agredidos, combatidos, satanizados, asi perdieron, o casi sus raíces, sus identidades todos los pueblos de Europa, se impuso una forma del latín que la iglesia llamó clásico y si todos se querían comunicar, entender lo hacían si se hablaban en latín, las otras lenguas eran bárbaras, satanizadas, demoníacas, debían evitarse, por lo menos eso quisieron cuando se fundó el sacro imperio romano germánico y la coyunda: gobiernos paganos con la iglesia vaticana,veían una sola Europa, un solo idioma,un solo reino, un solo dios y sobreellos un solo gobernante, si eso fallaba solo quedaba el apocalipsis, el caos, la confusión.Luego vinieron otras cosa, otros hechos que se fueron incubando “sub corda”, “underground”, en el bathós profundo de las sociedades, pero eso es asunto de otra entrega esto solo para reflexionar,!oj allah!xss

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