Nociones_de_geometria
Sala de Maestros

Maestros en la historia

Jesús Caballero y Díaz


Julio S. Hernández

(Huachinago- Puebla 1863-Ciudad de México 1921)

Julio S. Hernández fue un educador formado para grandes empresas, en su formación normalista tuvo maestros de gran calidad de orientaciones diversas, aunque convergentes en el plan de estudios de la Escuela Normal de la ciudad de Puebla, fundada por Guillermo Prieto, liberalismo y positivismo se intrincaron en sus estudios en los que adquirió una disciplina intelectual que le permitió además de una brillante docencia la capacidad para percibir y comunicar su entendimiento de la educación pública, de sus objetivos, sus protagonistas, sus actividades escolares y los recursos necesarios de organización escolar, libros de texto, materiales educativos, así como de la responsabilidad personal del maestro en su actualización profesional y de la actividad colegial para el intercambio de conocimientos y de experiencias. Brillante en toda su carrera dejó una amplia bibliografía que dotó a los maestros de su tiempo de informaciones culturales y pedagógicas dirigidas finalmente a los aprendizajes infantiles. Hernández fue parte de una pléyade de educadores mexicanos que definieron el perfil de la escuela mexicana, con quienes compartió las definiciones de la mejor escuela mexicana, la que surgía del Congreso de Higiene Escolar creadora del ambiente educador y de los Congresos de Instrucción Pública que definieron el programa educativo mexicano desde la educación primaria hasta la superior en el que se determinó el cambio del concepto instructivo al educativo y el compromiso del estado para la formación académica de los maestros. Ernesto Meneses en Tendencias Educativas oficiales de México 1821-1911 pasa revista al auge educador del porfiriato, circunstancia en que se inscríbela actividad educadora de Julio S. Hernández, aunque, no solo escribió sobre educación, hizo sociología de la vida nacional y de la educación, periodismo, actividad de promoción sindical, y además dejó una interesante autobiografía: LA VIDA DE UN EDUCADOR en la cual repasa su vida, su actividad estudiantil , da cuenta de sus primeros pasos como maestro provinciano, de su ingreso y paso por el magisterio de la capital de la república profesor y como catedrático de educación normal, sin dejar de repasar sus aventuras polémicas como conferencista, escritor y periodista y la concluye reconociendo que “sin querer ha sido demasiado voluminoso(más de quinientas páginas) y reanudaré la narración interrumpida en mi próxima obra, intitulada: HISTORIA DEL CONGRESO DEL DISTRITO FEDERAL que publicaré próximamente”.

Los siguientes son citas y entendimientos de su ancha publicación que radiografían su existencia y recuperan con su lenguaje descriptivo un importante testimonio de la realidad educativa de su tiempo.

Su educación primaria…la letra con sangre, entra: “Nací en 1863 en Huauchinango, Puebla, a los tres años fui llevado a la escuela a coscorrones…aprendí a leer en el silabario de San Miguel, así que cuando llegué a la escuela primaria a los cinco años ya sabía leer, escribir y contar…con maestros de la letra con sangre entra, estudié con la Gramática de Quiroz y la Ortografía en Verso de Gregorio de san Vicente”. “A los 10 años el maestro nos despidió a los cursantes del último año confesando que ya no tenía nada que enseñarnos y que podíamos irnos a trabajar, así que entré de dependiente en una casa de comercio, aunque pequeño de estatura, atendí el mostrador donde compraba y vendía, el trabajo era monótono, leía libros y periódicos, sin algún provecho reconocido”.

El primer empleo… compartiendo la ilustración del patrón. Hernández escribe que se acomodó posteriormente en la secretaría de la Jefatura Política del lugar y jocoso recuerda que: “compartí la justa fama del hombre ilustrado y culto que era mi jefe, leía el código penal para preparar defensas de delitos del orden común, luego de varios intentos, los enviaba a los juzgados penales, también tuve fama como orador popular en las fiestas patrias, decidí buscar otros estudios”

La formación normalista…el jurado me designó triunfador. “En 1879 el gobernador de Puebla, por decreto funda una Escuela Normal para Maestros, los distritos debían mandar a un alumno que sería pensionado por el gobierno, muchos supieron de la convocatoria, los hijos de los amigos del jefe político no quisieron atender la oferta, otros si lo hicieron y cuenta: “propuse un examen, que el mejor que sea el agraciado… el jurado me designó el triunfador entre los cuatro presentados. Ingresé a la escuela normal angelopolitana, cuyo director fundador fue nada menos que don Guillermo Prieto, la tendencia de la escuela fue mas ciencia que pedagogía, lo cierto es que no había pedagogía, en cambio en el plan de estudios había psicología, lógica y moral, una formación equivalente a la de la Escuela Nacional Preparatoria, lo que motivó un rechazo a una Pedagogía preceptiva y dogmática importada del extranjero y que se había introducido en otras escuelas normales cuyos efectos fueron con su proceder mezquino que dejaban a los futuros maestros sin criterio científico y filosófico con lo que se les mataba toda iniciativa y todo su justo derecho a una independencia en un arte, que como el de la enseñanza engloba una amplitud de miras que deben tener como base firme la psicología y la sociología de la raza mexicana”.

Hernández se precia de haber ganado en sus estudios de ciencias y literatura normalistas todos los premios concedidos, el 7 de febrero de 1883 obtiene el primer título profesional de su escuela normal, por lo que se considera decano de todos los profesores poblanos. Su maestro de matemáticas lo invita a cursar la carrera de ingeniería en el Colegio del Estado de Puebla, a lo cual se niega, no sin examinar la posibilidad de hacerla, se decide por la carrera magisterial, en la parte oral de su examen profesional desarrolla el tema de la enseñanza libre y sus significados constitucional y pedagógico, cuyas respuestas le merecen las felicitaciones del jurado que incluye a don Miguel Serrano, en ese tiempo, Secretario de Gobierno en el estado de Puebla, importante pedagogo y director fundador de la Escuela Normal de Profesores de la ciudad de México.

El inicio de la escritura pedagógica…Mis errores no los he corregido con el fin de que mis lectores puedan darse cuenta de mi evolución pedagógica. Hernández inicia su carrera de escritor pedagógico desde la escuela normal, esos primeros ensayos fueron luego por él recopilados en el Álbum Pedagógico publicado en 1896 y luego en “Estudios de Pedagogía “, tomo V de 1907, entre otros: “Una advertencia necesaria”, “La demostración”, “La noción del bien existe en todos los hombres”, ” La razón humana como fuente ideal del bien”, “Origen de la lengua”, “Nuestra independencia”. Hernández advierte en esta publicación: “Mis errores de entonces no los he corregido con el fin de que los lectores de este libro puedan darse cuenta de mi evolución pedagógica”.

El maestro poblano… de Huauchinango a Puebla, nadie es profeta en su tierra. Uno de sus maestros distinguidos le ofrece la dirección de una escuela municipal en la ciudad de Puebla, acepta y solicita le concedan vacaciones antes de tomar posesión de la plaza, ”por un error designan en esa escuela, durante mi ausencia a un colega de Huauchinago y se me castiga nombrándome ayudante (maestro de grupo) en una escuela elemental” finalmente al cabo de unos meses se le nombra director de la escuela “Alatriste”. En 1884 es nombrado director de la Escuela Primaria Superior de Tecamachalco, en el estado de Puebla, en la que dura un año, le aburre la comunidad, advierte en ella una división política en que los partidos se denominan “mochos” o “liberales”. Los liberales se consideraban a sí mismos muy ilustrados, Hernández se proclama liberal, aunque su ilustración, según sus propias palabras:” se indigesta de la lectura de autores españoles de novelas por entregas que me incapacitaron durante un tiempo para volver a encarrilarme de nuevo en estudios serios de trascendencia científica y pedagógica”. En 1885 regresa a Puebla, se le nombra director de la Escuela Superior del Orfanatorio de la capital del estado, se inicia francamente su actividad intelectual cuando aprovecha la invitación a participar en un círculo de maestros que integran semanalmente “el Congreso de Profesores”, participa, debate, impresiona, orienta y se gana la simpatía de sus colegas y superiores. Para 1886, el gobierno del estado le reconoce su labor educativa y pedagógica y le comisionan para organizar y fundar “la Escuela Primaria Anexa a la Escuela Normal de Profesores”, durante la comisión concluye el gobierno del General Juan N. Méndez que lo nombró y se inicia el del Gral. Rosendo Márquez, período de decadencia, de mala administración, de falta de fondos para la educación que hace sus víctimas a los profesores de educación primaria a quienes se les suspende la paga hasta por un semestre. Los maestros padecen hambre y miseria, Hernández se obliga a vender su menaje de casa para subsistir, la dramática situación poblana es denunciada en los periódicos de la ciudad de México.

Hernández se reúne con sus colegas, acuerdan una huelga general, presentan su dimisión, la fundan en el desconocimiento del gobierno del decoro y respeto a la profesión magisterial que se exhibe ya en la miseria de su vestuario y en el hambre de seis meses sin salario, timbran el documento y lo remiten al gobierno, con las escuelas cerradas los niños circulan alegremente por las calles, se arma un escándalo social, Hernández es buscado por la policía, muchos profesores foráneos como él regresan a sus casas, los locales son amonestados duramente por haberse ”dejado engañar por el profesor Hernández “y finalmente se le admite la renuncia el 19 de agosto de 1886.

La aventura hidalguense… con preguntas para calar mis conocimientos o mi ignorancia. Al cerrársele el círculo laboral en Puebla se traslada al vecino estado de Hidalgo, se presenta ante el gobierno del estado, se ofrece a estudiar la situación educativa local, lo hace, descubre lo que anda mal en los asuntos escolares: ”hacía falta un cerebro organizador, capaz de convencer a los hombres del gobierno de apoyar a las escuelas, en plena dictadura porfiriana, todo fluía hacia el centro, para las clases privilegiadas todo, para el pueblo nada, los caciques lo cumplían fielmente en la provincia, Yo era entonces —confiesa Hernández: “un soñador, un utopista, un metafísico a la hechura de la época, creía fácil el cambio en la opinión pública”.

El 12 de octubre de 1886 se le ofrece la Escuela de Niños de Ixmiquilpan, hace su protesta de ley, presentando su documentación la cual es minuciosamente revisada por la Asamblea municipal integrada por el Jefe Político del lugar, el Juez de Primera Instancia, el Administrador de Rentas, el Párroco y otros vecinos prominentes, quienes le hicieron discretas preguntas para calar “mis conocimientos o mi ignorancia. Me aproveche de la circunstancia y con los bríos de mi juventud critiqué sin piedad la enseñanza antigua, que supuse con razón, fue practicada allí por mis antecesores, noté el desagrado de mi público, y el juez me felicitó por mis opiniones, finalmente todos me ofrecieron amistad y apoyo y me llevaron a tomar posesión de mi nuevo empleo”. Aprovecha las vacaciones de invierno para casarse con Adelina Machorro en su estado y regresa a Ixmiquilpan en1887, le ofrecen además cinco pesos mensuales por dar clases nocturnas a obreros y academias sabatinas a maestros foráneos: ”acepté sin considerar que gastaría diez pesos de alumbrado que corrieron por mi cuenta”.

“Escribí artículos pedagógicos que publicó la prensa del estado y que se reprodujeron en los diarios de la ciudad de México…mi gran deseo era reorganizar la enseñanza en el estado, mis proyectos fueron presentados en el Congreso local, jamás supe que pasó con ellos”. Los escritos de esa época aludidos en el párrafo anterior, luego publicados en Estudios de Pedagogía en las páginas293 a378, son los siguientes: Programas de estudios para las Escuelas Primarias del estado de Hidalgo, La Instrucción Pública, La Pedagogía, La escuela, Escuelas primarias, de párvulos y rudimentarias, Escuelas primarias elementales y superiores, Edificios y menajes para las escuelas primarias, Bibliotecas escolares y fondos para la Instrucción, La escuela Normal del estado de Hidalgo, Estudios sociales, 18 de julio de 1872, 15 de septiembre de 1810, La educación de la mujer, Distribución de premios, Pensamientos: la actividad, las herejías, la humanidad, a Juárez, La clasificación de los maestros, Disciplina, Educación del carácter, Historia, Maestros idóneos. Enseñanza de la lectura, Método de frases normales, Sistemas disciplinarios, El niño, el maestro y la escuela, El anarquismo escolar, La educación moral, La escuela actual.

El normalista poblano en la Normal de la ciudad de México…ni por favor, ni por recomendación, sino por la mejor aptitud. Hernández termina aburriéndose en Ixmiquilpan con su proyecto estatal frustrado, conoce una convocatoria a una oposición para una plaza vacante en una escuela municipal de la ciudad de México, se apoya en padrinos de la talla de don Guillermo Prieto y de don Miguel Serrano, cuando se presenta a la ciudad, la plaza ya había sido concedida: “ inconformado, acudí con el profesor Serrano, me ofreció a cambio el nombramiento de profesor en la Escuela Práctica anexa a la Escuela Normal de Profesores del Distrito Federal, con la condición de renunciar a la protección del gobierno del estado de Hidalgo”

Hernández no se conformaba con la enseñanza y la gestión educativa, recuperaba sus inquietudes, revisando sus escrituras, advertía su importancia como material instructivo para los maestros y como orientación para los gobernantes. El 5 de julio de 1890, Hernández ya era maestro de enseñanza primaria en la Escuela Práctica anexa a la Escuela Normal para Profesores, cuyo director era, entonces, el maestro Carlos A. Carrillo, a quien fue presentado por el viejo conocido, el Lic. Miguel Serrano, precisamente, su Director General. Pasar a ser subordinado fue difícil para el orgulloso normalista poblano, a pesar del gran reconocimiento que profesaba al pensamiento pedagógico del maestro Carlos A. Carrillo. La animadversión pareció mutua; al cabo confiesa Hernández: ”tras un breve período de observaciones sobre sus clases y un reconocimiento a la calidad de su trabajo, la animadversión hacia el maestro Carrillo, sobrevino una cordialidad que estimuló la camaradería y un fácil tratamiento de asuntos pedagógicos con mis colegas; con la autorización del maestro Carrillo fundamos LA SOCIEDAD MEXICANA DE ESTUDIOS PEDAGOGICOS con reuniones dominicales las que asistieron gustosamente buen número de maestras y maestros”, la dirección de Carrillo y la presencia de otros maestros distinguidos estimulaban la participación de sus más jóvenes colega, este interesante centro pedagógico logró formar una interesante biblioteca pedagógica, cuyos textos y lecturas ampliaron la información de sus integrantes, se convirtió en un poderoso núcleo que irradió la en toda la república y en el cual revela: ” encontré un amplio campo de concientización y estudio que me sirvió de estímulo para abordar mas tarde la solución de problemas nacionales”.

En efecto Hernández advertía que el individualismo en la actividad magisterial se contrariaba con los objetivos sociales de la enseñanza , Hernández lo descubrió desde muy joven, el positivismo de su educación científica y su origen social lo condujeron, no solo hacía la fundación de la Sociología de la Educación Mexicana, como un marco de estudios de los problemas sociales, culturales y políticos a los que debería atender la educación pública, si hubiera de servir a los mexicanos y no solo a las clases privilegiadas, sino a considerar “ que el individualismo del magisterio no era solo fomentado por el liberalismo de su tiempo, que era una secuela de la historia colonial de un país que llegaba a los primeros cien años de la lucha por la independencia”, los maestros debían asociarse, vencer su aislamiento y conversar sobre sus asuntos profesionales, sobre los resultados de su actividad docente y en sus reuniones no solo debatir, actividad a la que Hernández era aficionado; sino a encontrar soluciones a problemas que no debían dejarse de lado, por lo menos pedagógicamente y no solo en la escuela, sino en el estado, incluso llegó a sugerir. Era la época en que la Normal de la ciudad de México, su consejo directivo dictaminaban planes y programas de estudio, libros de texto y materiales educativos.

La salud del maestro Carrillo era precaria, dimitió al puesto de Subdirector de la escuela primaria y en abril de ese mismo año, Hernández es nombrado en el puesto de su querido maestro. Por cierto que su nombramiento fue firmado por el Presidente de la República. Hernández comenta la vida administrativa de la Escuela Normal: “en aquel establecimiento durante la época en que el señor Serrano fue director no se acostumbraba conceder un empleo ni para las clases profesionales, ni para la escuela primaria por favor o por recomendación, se proponían al gobierno de la república a los más aptos, según un concepto superior de la pedagogía de esta Escuela Normal”. Luego advirtió con dolor la crisis de la educación porfirista y propuso una reforma de la enseñanza nacional ante las necesidades de “el bloque inmenso de trece millones de analfabetos” …” la ambición desenfrenadas y el personalismo de la millonada que solo atiende a sus intereses”

BIBLIOGRAFIA EN EL FONDO RESERVADO DE LA BIBLIOTECA MEXICO

  • 302.7, M 47, S 1, 2º LIBRO DE CALCULO INTUITIVO
  • LIB 379.72, M 5575, F.R LA SOCIOLOGIA MEXICANA Y LA EDUCACION
  • LIB.92 (M557 V) LA VIDA DE UN EDUCADOR
  • LIB. 086/M6/MV10F.12 LOS AYUNTAMIENTOS, estudio sociológico sobre la no injerencia de los ayuntamientos en la educación del pueblo mexicano, proyecto de educación.
  • 371/H4 ALBUM PEDAGOGICO Y ESCOLAR
  • 419 CEC/330 CONFERENCIAS
  • 371/ H 47 GUIA PRACTICA DEL EDUCADOR MEXICANO, recapitulación de artículos pedagógicos sobre educación, metodología, organización, etc.
  • 371/M33 EL MAGISTERIO NACIONAL: REVISTA MENSUAL PEDAGOGICA, O1 DE ENERO DE 1904, TOMO No.6, JUNIO DE 1904
  • 372/ H4 CURSO DE LECCIONES DE COSAS: aritmética, geometría, moral e instrucción cívica…1899
  • 372.7 /H4 NOCIONES DEL SISTEMA METRICO DECIMAL
  • 372.7/H47 CALCULO INTUITIVO, primer libro, 1910
  • 372,7/h472 EL NIÑO MATEMATICO, sistema completo de Cálculo numérico escrito en forma intuitiva para los niños mexicanos: aritmética elemental, 1907
  • 389.15/H4 NOCIONES DEL SISTEMA METRICO, escrito con entera sujeción a las leyes vigentes sobre la materia y a los principios de la pedagogía moderna
  • LA VIDA DE UN EDUCADOR, narración pedagógica por Julio S. Hernández, catedrático de las escuelas normales, ANTIGUA IMPRENTA DE MURGUIA, 16 DE SEPTIEMBRE No.4, MEXICO, 1916

Portales, Del. Benito Juárez; Julio de 2008 a marzo de 2013

Jesús Caballero y Díaz
Maestro y formador de docentes

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