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Tarea

Cuentos en el muro

Francisco Hernández Rodríguez


El genio de la lámpara (Cuento para contar a los niños que se dejen)

Un día que Colitas caminaba descubrió escondida entre unas plantas una lámpara de aceite de esas que salen en los cuentos. Ella pensó que quizá si la frotaba saldría un Genio.
 
Colitas frotó y frotó la lámpara hasta dejarla resplandeciente. Mientras la frotaba pensaba qué tipo de Genio saldría, de los que cumplen un deseo, o de los que cumplen tres deseos. Pensaba cómo podría aprovechar si fuese sólo un deseo. Lo mejor en estos casos es ponerse a imaginar. Y Colitas tenía una imaginación muy grande. Así que al imaginar tuvo una gran idea. Si saliera un Genio de un solo deseo pediría: “Mi deseo es que me cumplas todos mis deseos”.
 
De pronto saltó de la boca de la lámpara un grillo. Colitas pensó que quizá ese fuese un Genio. Para salir de dudas le preguntó:
 
—¿Eres el Genio de la lámpara?
 
—¡No que va! Soy un grillo que he venido a cantarle al señor caracol que vive aquí, para que se alivie. Pero tú al tomar la lámpara y estarla mueve y mueve no me dejas cantar, ni dejas descansar al señor caracol que le duele su conchita.
 
—¡Perdón! —dijo Colitas—, pero es que yo quería que saliera un genio.
 
—Pues ya ves que salí yo, y ciertamente de mal genio. ¿Puedes dejar de estarnos moviendo?
 
—Sí. Pero… ¿Y mi deseo?
 
—¡¿Qué deseo?!
 
—Pues el deseo que le iba a pedir al Genio que debía salir.
 
—¡Ahhh! Sí…. Pues estás muy equivocada, niña… ¿Cómo te llamas?
—Colitas.
 
—¡Eso no es un nombre!
 
—Pero a mi así me dicen y me gusta.
 
—Bien, Colitas. Debes saber que la lámpara del genio eres tú.
 
—¡Yo! ¡Entonces si me sobo toda toda y abro la boca saldrá el Genio?
 
—No, no, no. Mira. Cierra los ojos… ¿Qué ves?
 
—Nada. Todo oscuro.
 
—Ahora ábrelos. Te aseguro que ahora ves todo a tu alrededor. ¡Una maravilla son tus ojos! Ahora dime ¿Qué deseo ibas a pedirle al genio?
 
—Que me cumpliera todos mis deseos.
 
—¡Ajajá! ¡Eres una niña muy inteligente! Si cultivas tu inteligencia es como frotar una lámpara y de ella saldrá el genio, tu genio, para cumplirte todos tus deseos. Ahora es como si tuvieras los ojos cerrados, no lo ves. Pero cuando tu inteligencia esté cultivada tu genio te hará abrir los ojos: todos tus deseos estarán a la vista. Sólo tendrás que caminar un poco para alcanzarlos.
 
—¿Y cómo es eso de cultivar mi inteligencia?
 
—Observando, Colitas. Observando y preguntando. Si observas bien las cosas de esas cosas aprenderás. Por ejemplo. ¿Te has fijado que cuando el viento viene de allá, del norte, es frío; que cuando sopla del oeste trae lluvia, si es del sur es calientito, y si viene de donde se pone el sol es muy juguetón? Yo lo he aprendido porque lo he observado. Y ahora ya puedo usar el viento según de donde venga. Si viene del norte lo uso de refrigerador. Si viene del sur, de calentador. Si viene del oriente me baño, y si viene del poniene canto para que la grillita que amo me escuche y venga de donde esté para jugar.
 
—¿Y a quién le puedo preguntar?
 
—A quiene sepa la respuesta. A veces la sabe tu mamá, a veces tu papá. Otras veces tu maestra, y siempre, los libros. Los libros son unos chismosos de lo lindo. Pero también son discretos: si no los lees no te dirán nada. Si los lees, te dirán todo lo que saben. Buenos amigos que son los libros. Pero fíjate que una pregunta, cualquier pregunta, te la haces porque algo has observado, algo que no acabas de entender y quieres entender.
 
—¡Es cierto!
 
El señor grillo vio su reloj y dijo a Colitas:
 
—¡Ya es la hora! Alguien está a punto de graduarse. ¡Mira, ven a ver en esta rama! ¿Ves? Esto es un capullo. Un gusanito lo hizo tejiendo con esmero hasta quedar encerrado en él. ¿Sabes por qué?
 
—No.
 
—Porque sólo así puede convertirse en mariposa. Mira, ahora la verás salir.
 
Colitas y el señor grillo se quedaron observando largo rato y vieron esto.


 
Luego, el señor grillo le dijo a Colitas que la escuela era algo así como el capullo. Ahí las personas cultivan su inteligencia, y cuando salen, su inteligencia es como las alas de las mariposas, con la cual las personas vuelan hacia sus sueños, hacia sus deseos.
 
A partir de entonces Colitas supo que dentro suyo está un Genio y ella es la lámpara, y que la escuela es como un capullo de la cual saldrá convertida en mariposa para volar hacia sus sueños.

Francisco Hernández Rodríguez
Escritor y editor en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación "José María Morelos"

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